La sesión, que se extenderá hasta el 28 de octubre, será la trigésima cuarta ocasión en que la Asamblea General considere el proyecto de resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, en un contexto marcado por lo que La Habana califica como un recrudecimiento extremo del cerco. El canciller Bruno Rodríguez denunció que Washington ha desplegado una ofensiva diplomática “brutal y extraordinaria” para torcer la voluntad de los Estados miembros. Según reveló, el Departamento de Estado instruyó formalmente a sus embajadas para presionar a los gobiernos con el fin de que no apoyen la resolución cubana. Las tácticas documentadas incluyen “amenazas de aranceles punitivos, suspensión de programas de cooperación, denegación de visas a funcionarios y sus familiares, apoyo a fuerzas de oposición en elecciones próximas e incluso desestabilización política”.
Rodríguez subrayó que la presión no busca únicamente cambiar el sentido del voto, sino también forzar abstenciones o persuadir a las delegaciones a ausentarse de la sala si no pueden asumir un voto en contra de Cuba. El titular de Relaciones Exteriores calificó este proceder como “un modo novedoso y peligroso de llevar a cabo la diplomacia multilateral” que “refleja la impotencia del que no tiene la razón”. El presidente Miguel Díaz-Canel se sumó a las denuncias y calificó de “espectáculo” el evento paralelo organizado por Washington en la sede de la ONU, al que asistió una “claque de genuflexos mercenarios y terroristas”, entre ellos el señalado terrorista Orlando Gutiérrez Boronat. Para el mandatario, este comportamiento es la mejor evidencia del aislamiento de Estados Unidos y de que la razón asiste a Cuba.
A pesar de la embestida, la certeza de La Habana se sostiene en la trayectoria histórica del foro. En octubre de 2025, la resolución obtuvo 165 votos a favor, 7 en contra y 12 abstenciones. /mks