Antes de que Spotify, Apple Music y los teléfonos inteligentes transformaran nuestra manera de escuchar música, hubo un dispositivo que parecía salido del futuro: el iPod. El 23 de octubre de 2001, Steve Jobs presentó el primer reproductor musical portátil de Apple con una promesa que entonces resultaba extraordinaria: permitir que cualquier persona llevara hasta 1.000 canciones en el bolsillo. Hoy, cuando millones de temas están disponibles mediante una conexión a internet, aquella capacidad puede parecer insignificante. Sin embargo, hace 25 años representó un cambio fundamental en nuestra relación con la música.
El iPod no inventó los reproductores digitales , pero consiguió convertirlos en un producto masivo que terminó transformando toda una industria. Cómo era el primer iPod que Apple presentó en 2001 El modelo original tenía un disco duro de 5 GB, pantalla monocromática y una característica rueda mecánica que permitía navegar por la biblioteca musical utilizando un solo dedo. Pesaba aproximadamente 185 gramos, ofrecía hasta diez horas de autonomía y costaba 399 dólares en Estados Unidos. En un principio, únicamente era compatible con computadoras Mac.
Para transferir las canciones, los usuarios debían conectar el dispositivo mediante un cable FireWire y sincronizar sus bibliotecas con iTunes. El proceso era muy diferente al actual: había que descargar música, organizar archivos y seleccionar qué canciones ocuparían el espacio disponible. Sin embargo, llevar cientos de álbumes sin transportar discos compactos era una ventaja extraordinaria. iPod 25th anniversary celebration day! This product (along with the iMac) pretty much saved Apple from bankruptcy back in the day and paved way for the iPhone. pic.twitter.com/xnixenfnR6 Ilya Miskov (@ilyamiskov) October 24, 2026 La pequeña rueda que revolucionó la música portátil Uno de los mayores aciertos del iPod fue su diseño.
La rueda de navegación permitía recorrer artistas, álbumes y listas de reproducción de una manera sencilla, incluso cuando el dispositivo contenía cientos de canciones. Con el tiempo, Apple perfeccionó esa interfaz mediante la conocida Click Wheel, que combinaba controles táctiles y botones. Pero la revolución no terminó en el hardware. En abril de 2003, Apple lanzó iTunes Music Store , una tienda digital que permitía comprar canciones individuales por 99 centavos de dólar.
Este modelo ayudó a modificar una industria acostumbrada a comercializar álbumes completos en formato físico. Del iPod mini al nano: los modelos que marcaron una generación Durante los años siguientes, Apple presentó versiones adaptadas a distintos usuarios. En 2004 llegó el iPod mini, con un diseño más compacto y disponible en diferentes colores. En enero de 2005 apareció el iPod shuffle, un pequeño reproductor sin pantalla pensado para escuchar música de forma sencilla.
Ese mismo año se presentó el iPod nano , que combinaba un diseño extremadamente delgado con una pantalla a color. En 2007 llegó el iPod touch, con pantalla multitáctil y conexión wifi, inspirado en las posibilidades del recién presentado iPhone. El éxito comercial fue enorme: en abril de 2007, Apple anunció que había vendido 100 millones de iPods. Por qué desapareció el iPod y qué queda de su legado Paradójicamente, el dispositivo que ayudó a transformar la industria musical terminó perdiendo protagonismo frente a otra creación de Apple: el iPhone.
Al integrar reproducción musical , telefonía e internet en un mismo aparato, los teléfonos inteligentes redujeron progresivamente la necesidad de llevar un reproductor independiente. El 10 de mayo de 2022, Apple anunció que dejaría de comercializar el último iPod touch una vez agotadas las existencias. Sin embargo, el dispositivo sigue despertando nostalgia entre coleccionistas y aficionados a la tecnología. Para celebrar su aniversario número 25, Apple Music incorporó una recreación interactiva del iPod original a una página de error de su sitio web, permitiendo utilizar virtualmente su histórica rueda de navegación.
El iPod demostró que una tecnología no necesita ofrecer posibilidades infinitas para cambiar nuestras vidas. En 2001, disponer de 1.000 canciones era suficiente para imaginar una nueva forma de escuchar música. Fuente: 20 Minutos.