Una pareja fue detenida en el estado de Virginia Occidental, EE.UU, acusada de someter durante años a tres niños huérfanos a graves abusos físicos y psicológicos. Los hechos ocurrieron en una vivienda de la localidad de Evans, donde las víctimas habrían sufrido golpizas, humillaciones y amenazas de muerte si se atrevían a denunciar lo sucedido. Según informó este 26 de octubre el New York Post, citando a la Oficina del Sheriff del condado de Jackson, los acusados fueron identificados como Erica Lynn Sayre, de 45 años, y su esposo, Clifford Gale Sayre, de 46. El sheriff Ross H.
Mellinger describió el lugar donde vivían los menores como una auténtica “casa de los horrores”. Durante sus declaraciones ante los investigadores, los niños relataron que eran golpeados, estrangulados y privados de comida, agua y acceso al baño. También denunciaron que sus cuidadores arrojaban arena sucia para gatos sobre sus camas y colocaban excrementos de perro entre sus pertenencias. Además, aseguraron que la pareja se burlaba de ellos por la muerte de sus padres biológicos.
De acuerdo con las autoridades, Erica era la principal responsable de las agresiones físicas, que en ocasiones provocaban heridas con abundante sangrado. Como castigo, obligaba a los menores a correr descalzos sobre un camino de grava. Una de las víctimas también contó que Clifford le sujetó las manos mientras su esposa le cortaba el cabello por la fuerza con una cuchilla, causándole lesiones visibles. Los investigadores constataron que los niños presentaban numerosas cicatrices compatibles con sus testimonios. “No puedo volver a esa casa”, expresó uno de ellos, visiblemente afectado, mientras que otra de las víctimas manifestó que “solo quiere una vida normal”.
Los tres fueron retirados de la vivienda y puestos a salvo. Erica enfrenta tres cargos de abuso infantil con lesiones corporales y otros tres por negligencia infantil con riesgo de lesiones. Su esposo está acusado de tres cargos de negligencia infantil con lesiones y otros tres por poner en riesgo la integridad de los menores. El sheriff calificó los hallazgos de la investigación como “profundamente preocupantes” y destacó la importancia de denunciar cualquier sospecha de maltrato infantil.