Canciller de Cuba en la ONU: “Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”

Canciller de Cuba en la ONU: “Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”

La delegación cubana denunció firmemente, una vez más, ante el plenario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la intensificación de las medidas coercitivas, bloqueo y el asedio energético que Washington sostiene contra la isla, esto en el marco del debate y la votación del proyecto de resolución titulado: Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba. El Canciller de la isla, Miguel Díaz-Canel remarcó que las sanciones unilaterales no constituyen meras restricciones comerciales, sino un acto deliberado que impacta directamente en los derechos fundamentales de la población. Sectores tan sensibles como la salud pública, el acceso a medicamentos, la producción de alimentos, el transporte, así como el suministro de agua y electricidad, sufren daños extraordinarios de manera cotidiana. “Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí“, reiteró el funcionario, enfatizando que la política norteamericana atenta abiertamente contra el Derecho Internacional y los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas. “Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí. Demuestra el cinismo y la hipocresía cuando se califica a Cuba de una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de la mayor potencia nuclear del planeta.

El representante de Estados Unidos dijo ayer una segunda frase muy importante que hace más claras las cosas. Dijo: El bloqueo contra Cuba no existe. Cada minuto de dilación procesal, cada minuto de nuestras deliberaciones implica daños extraordinarios a nuestro pueblo”, enfatizó Díaz-Canel. Asimismo, advirtió sobre la estrategia de presión desplegada por el gobierno estadounidense contra diversos Estados miembros.

Dijo que ha intensificado maniobras coercitivas e intimidatorias para intentar fracturar el tradicional respaldo internacional con el que cuenta la nación caribeña. “El pretexto más empleado y manipulado por el gobierno de Estados Unidos para tratar de justificar su actuación es presentar a Cuba como una supuesta amenaza para la superpotencia nuclear o incluso para el hemisferio. Se sabe que ningún gobierno aquí representado admite o acepta tan burda falacia; carecen de argumentos”, subrayó. Pese al escenario de hostilidad económica y al endurecimiento de las medidas financieras adoptadas en los últimos años, Cuba espera que la votación refleje, una vez más, el aislamiento de la política estadounidense frente a un reclamo global casi unánime que exige respeto a la soberanía y la libre determinación del pueblo cubano. El Canciller cubano, remarcó que las sanciones unilaterales no constituyen meras restricciones comerciales, sino un acto deliberado que impacta directamente en los derechos fundamentales de la población.

Sectores tan sensibles como la salud pública, el acceso a medicamentos, la producción de alimentos, el transporte, así como el suministro de agua y electricidad, sufren daños extraordinarios de manera cotidiana. “La agresión adquiere una nueva y descarnada dimensión con los esfuerzos del gobierno estadounidense por obstaculizar, entorpecer y sabotear el programa de transformaciones económicas y sociales que soberanamente se ha trazado nuestro país en su ordenamiento económico y empresarial para adaptarse a los nefastos cambios en el orden económico internacional y frente a la guerra económica impuesta”, denunció el funcionario. Previo a esta nueva jornada de votación —la trigésima cuarta ocasión en que el máximo órgano deliberativo examina la resolución—, La Habana advirtió sobre la estrategia de presión desplegada por el gobierno estadounidense contra diversos Estados miembros. Según la denuncia oficial, Washington ha intensificado maniobras coercitivas e intimidatorias para intentar fracturar el tradicional respaldo internacional con el que cuenta la nación caribeña. Pese al escenario de hostilidad económica y al endurecimiento de las medidas financieras adoptadas en los últimos años, la diplomacia cubana mantiene la firme convicción de que la comunidad internacional se pronunciará de forma contundente en contra del bloqueo.

Se espera que la votación refleje, una vez más, el aislamiento de la política estadounidense frente a un reclamo global casi unánime que exige respeto a la soberanía y la libre determinación del pueblo cubano.

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