Coches Eléctricos Tesla ya produce el nuevo 'juguete' de Elon Musk en California, pero, ¿para qué sirve realmente? ¿Merecerá la pena comprarse uno? Los robots Optimus de Tesla ya han empezado a salir de la línea de producción, pero todavía falta para que lleguen a la calle. Los robots de Tesla ya se producen, pero tardarán en ponerse a la venta. Jordi Gil 28/10/2026 11:30 Actualizado a 28/10/2026 11:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad. Activar ahora Tesla ha comenzado a fabricar sus robots Optimus en una línea de producción de su fábrica de Fremont, en California, lo que supone un avance importante en su apuesta por la robótica humanoide para convertir estas máquinas en una pieza central de su negocio. Sin embargo, hay una diferencia importante entre empezar a producirlos y tener un robot capaz de trabajar de forma fiable. El inicio de la producción se ha confirmado con la publicación del informe de resultados del tercer trimestre de 2026 de la compañía de Elon Musk , en el que la empresa aseguró que las unidades que salen de la nueva línea son sus primeros robots fabricados con calidad de producción y que el proceso industrial ya es adecuado para un producto comercial.
Pero, a pesar de ello, Tesla reconoce que continuará modificando tanto el hardware como el sistema de fabricación de los operadores. Su uso doméstico llegará después del industrial. El propio Musk ha rebajado las expectativas sobre la velocidad del despliegue de los robots, aludiendo a que se trata de una producción inicial y que el proceso será complicado, porque es un producto muy novedoso. El objetivo es alcanzar un ritmo de 20.000 robots semanales, aunque llegar a ese volumen requerirá al menos un año de trabajo y por el momento no se ha hecho pública la cifra concreta de unidades fabricadas hasta ahora. ¿Para qué servirá realmente Optimus?
El primer objetivo del modelo será el de realizar tareas industriales, la idea es que pueda transportar materiales, manipular objetos, trabajar en operaciones repetitivas y asumir labores que resulten peligrosas o poco atractivas para los empleados. Una fábrica es el lugar de despliegue óptimo para el robot, ya que es capaz de trabajar durante periodos prolongados sin fatigarse, solo necesitando recargar cuando haga falta, lo que podría reducir costes y mejorar la productividad, aunque abre la incómoda cuestión de qué va a ocurrir con los trabajadores humanos. Tras esa primera implantación, la segunda gran apuesta de Tesla está en llevarlo a los hogares. Musk lleva tiempo defendiendo que los robots humanoides acabarán ocupándose de tareas domésticas y que podrían convertirse en productos habituales en las casas, pero una cosa es desplazar objetos en un entorno controlado y repetitivo, como una fábrica, y otra muy distinta desenvolverse en una vivienda, donde cada habitación presenta obstáculos, objetos diferentes y se dan situaciones imprevisibles de manera continua.
Para conseguirlo, Optimus tendrá que demostrar que comprende las instrucciones, manipula objetos delicados y actúa con seguridad junto a las personas, lo que hace que se generen las principales dudas sobre su despliegue inmediato. Según recoge TechCrunch , el propio CEO explicaba en la presentación del informe de resultados: “Todavía hay algunos aspectos del diseño que debemos ajustar, ya que es necesario ofrecer un robot que sea seguro, fiable y duradero; no puede, por ejemplo, desgastarse al cabo de un mes. Además, queda mucho trabajo por hacer en lo que respecta a la inteligencia artificial y al robot para que este sea realmente útil en tareas de carácter abierto”. ¿Cuándo podrá comprarse Optimus? Según la información del mismo medio, Musk sitúa las primeras entregas a clientes externos en una fecha estimada de finales de 2027.
La prioridad inicial serán las aplicaciones industriales, antes de ampliar el uso doméstico, pero no hay fechas más concretas. Lo que está claro es que su entrada en acción en el mundo real todavía está más lejos de lo que se puede creer, como suele ser habitual con los productos de Tesla. La otra incógnita está en cuál será su precio, porque cuando esté operativo, si cumple lo que promete la empresa, será una herramienta muy útil, pero el interés que genere dependerá mucho de cuánto cueste. Musk ha defendido que la fabricación a gran escala permitirá reducir los costes, pero no ha dado una tarifa comercial oficial que permita valorar si la inversión compensará.
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