Los pronósticos de El Niño para Latinoamérica entre noviembre y enero, según el CIIFEN

Los pronósticos de El Niño para Latinoamérica entre noviembre y enero, según el CIIFEN

Bloomberg Línea — El Niño tiene una probabilidad del 95% de ser muy fuerte hasta enero de 2027 y del 83% de que supere registros históricos —desde 1950— durante los meses de octubre a diciembre de 2026. Ese fue el pronóstico más reciente del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), que adelantó las particularidades de este evento en Latinoamérica y el Caribe. Entre noviembre y febrero, se esperan temperaturas en el aire superiores a lo normal en Centroamérica y Sudamérica, con anomalías más intensas, entre 2°C y 4°C, en gran parte de Brasil, las Guayanas, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. En el cono sur, concretamente en Argentina y Chile, se proyectan anomalías frías.

Como el CIIFEN ha explicado, las manifestaciones de El Niño no serán iguales en toda la región. Mientras en unos lugares se esperan olas de calor, en otros incrementarán las precipitaciones. En las zonas costeras de Ecuador y Perú, por ejemplo, se esperan lluvias por encima de lo normal durante el próximo trimestre, al igual que en el centro de Chile y Argentina, junto con el sur de Brasil y parte de Paraguay. Las precipitaciones, en cambio, serán inferiores a lo normal en Centroamérica y el norte de Sudamérica, incluyendo las Guayanas, Venezuela, Colombia, la Amazonía de Ecuador, la selva de Perú y el norte de Brasil.

OEA se suma a la Cepal y advierte impacto de El Niño Un evento extremo de El Niño, o Súper El Niño, provocaría la pérdida acumulada de al menos el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe en los próximos tres años —y del 1% solo en el primer año—, según estimaciones de la Cepal difundidas el 21 de septiembre. También conduciría al incremento de la pobreza, con 4,8 millones de habitantes adicionales en esta condición antes de 2030. Y generaría una vulnerabilidad crítica en sectores clave de la economía: energía, pesca, agricultura, entre otros. Lo mismo planteó la Organización de los Estados Americanos (OEA), solo que en un informe publicado el 26 de octubre.

La OEA hizo la advertencia de que la sequía podría comprometer el abastecimiento de agua y la generación hidroeléctrica, lo que afectará a servicios esenciales en una región donde más de 200 millones de personas carecen del suministro continuo de agua y aproximadamente el 50% de la matriz eléctrica depende de la hidroelectricidad. “En cuanto a la seguridad alimentaria, se prevé que la escasez de lluvias en el Corredor Seco lleve a entre 500.000 y 750.000 personas a la fase 3 crisis aguda de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF)”, alertó. Respecto a comercio y transporte, el organismo multilateral sostuvo que los lagos Gatún y Alhajuela, que abastecen al Canal de Panamá, podrían limitar a 14 metros el calado de los buques Neopanamax en el Canal de Panamá. “En salud pública, las altas temperaturas y el almacenamiento de agua sin protección adecuada durante los racionamientos podrían favorecer la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue. Las condiciones secas también aumentarían el riesgo de incendios forestales”, apuntó.

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