Hijo de Pepe Aguilar se creía más que otros cantantes sólo por el apellido

Hijo de Pepe Aguilar se creía más que otros cantantes sólo por el apellido

Tanto Ángela como Leonardo Aguilar tuvieron su primer impacto de fama con el éxito del concierto Unplugged de su papá, Pepe Aguilar. El disco de ese show sirvió para mostrar su talento musical, herencia de esa dinastía que comenzó con don Antonio Aguilar y su esposa Flor Silvestre. Pero luego de ese primer momento, la fama de Ángela creció de manera vertiginosa (alimentada a veces por su agitada vida personal) mientras que la de Leonardo se apagó poco a poco. TE RECOMENDAMOS: Inés Gómez Mont fue detenida en Miami, Florida En la cabeza de él, sin embargo, ocurría todo lo contrario: se sentía no solamente exitoso y querido por el público, sino más y mejor que muchos otros cantantes.

Él mismo lo confiesa en una entrevista con Imagen Televisión. “Yo me sentía más que muchas personas, me sentía mejor, más merecedor... como que: ‘yo soy Aguilar y yo soy el mero mero de la familia’”. Los años en que Leonardo Aguilar perdió piso Esa actitud provocó que durante por lo menos durante tres años Leonardo perdiera el control de su carrera, pensando que por el simple hecho de ser un Aguilar tenía el éxito asegurado. Eso cambió de manera brusca en 2023, justo cuando publicó “Y lo volví a hacer”, un disco en el que sintió lo suficientemente grandioso para ser no sólo intérprete, sino compositor de las canciones. “Pero luego salí al mundo y me di cuenta de que las carreras exitosas de toda mi familia, no era por el apellido Aguilar, sino que eran ellos; y que ellos se quitaron el enaltecimiento del apellido para lograr hacer las cosas por ellos mismos”. Leonardo ha vivido en meses reciente tiempos difíciles pues sus conciertos lucen con poca gente en la butaquería.

Para él, sin embargo, esto no es un fracaso sino un aliciente. “Yo tuve un golpe de realidad hace tres años. Me di cuenta de que lo único que va a hacer que la gente quiera escucharme es cantar bien. ¿Entonces qué hacemos? Trabajar”. Desde entonces, efectivamente trabajo con la convicción de que quién puede resaltar o pasar desapercibido no es un Aguilar, sino Leonardo, y que por tanto es él quien tiene que ganarse al público.

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