Google taló unos 250.000 árboles en Finlandia para un centro de datos sin tener la evaluación ambiental. Ahora la policía investiga el caso

Google taló unos 250.000 árboles en Finlandia para un centro de datos sin tener la evaluación ambiental. Ahora la policía investiga el caso

En septiembre, Google anunció la mayor inversión de su historia en Europa: al menos 13.000 millones de euros en infraestructura digital en Finlandia durante 2027 y 2028, con nuevos centros de datos para alimentar la demanda de servicios en la nube e inteligencia artificial. Un mes después, ese plan quedó envuelto en una polémica que llegó hasta la policía. Las autoridades finlandesas confirmaron a fines de octubre que investigan posibles infracciones a la legislación ambiental en Muhos, en el norte del país, donde la empresa preparaba uno de sus nuevos complejos. El motivo: antes de completar la evaluación de impacto ambiental obligatoria, la filial de Google en Finlandia, Tuike Finland, ya había talado unas 330 hectáreas de bosque .

Qué se hizo antes de tiempo Según la Agencia Finlandesa de Supervisión (LVV), el organismo encargado de las cuestiones ambientales, en el terreno de Muhos no solo se cortaron árboles. También se retiró la capa superficial del suelo, se construyeron caminos internos y zonas de almacenamiento, y se modificaron canales de drenaje. Según estimaciones citadas por el diario británico The Guardian, se talaron unos 250.000 árboles en ese sitio, a unos 400 metros del río Oulujoki. El terreno total del proyecto ocupa 571 hectáreas, con nueve edificios previstos.

El caso no se limita a Muhos. La Asociación Finlandesa para la Conservación de la Naturaleza estima que en Otanmäki, cerca de Kajaani, donde Google planea otro complejo, se cortaron otros 150.000 árboles. Una vecina de la zona contó que, tras la tala, lobos empezaron a aparecer en el pueblo porque los animales salvajes abandonaron el bosque. La reacción de las autoridades El 6 de octubre, la LVV ordenó a Tuike Finland suspender en ambos sitios cualquier trabajo preparatorio que pudiera alterar significativamente el ambiente, hasta que se completaran las evaluaciones.

El regulador también consideró insuficiente el plan de la empresa para controlar los efectos sobre el agua, como las lluvias intensas, el deshielo y una posible acidificación. Las obras no podrán reanudarse hasta que el organismo decida sobre los permisos necesarios, y no hay un plazo definido. La investigación policial, abierta tras la denuncia de un particular, busca determinar si los trabajos violaron la legislación sobre aguas y causaron daño ambiental. Por ahora son sospechas, no hechos probados.

Según la agencia Reuters, una eventual condena podría implicar una multa para la empresa. La investigación podría extenderse hasta 2027. Una disculpa y un debate nacional El 13 de octubre, Antti Järvinen, responsable de Google en Finlandia, pidió disculpas públicamente en la televisión pública Yle. Aseguró que la empresa actuó de acuerdo con su interpretación de la legislación finlandesa y negó haber acelerado la tala para adelantarse a las evaluaciones.

Google confirmó que suspendió los trabajos en ambos sitios y anunció que plantará árboles en 130 hectáreas en Muhos, una cifra que los conservacionistas consideran insuficiente. Hanna Halmeenpää, presidenta de la Asociación Finlandesa para la Conservación de la Naturaleza, calificó la conducta de la empresa como pura arrogancia. El primer ministro, Petteri Orpo, describió la situación como un baño de agua fría. Una iniciativa ciudadana que pide reglas más estrictas para los centros de datos y una compensación para las comunidades afectadas superó las 90.000 firmas en pocos días.

El precio del auge de la IA en el norte de Europa Finlandia, como otros países nórdicos, se convirtió en un destino atractivo para los centros de datos : tiene clima frío, que reduce los costos de refrigeración, electricidad relativamente limpia y estabilidad política. Google opera desde hace años un gran centro de datos en Hamina, en la costa sur del país, que usa agua de mar para enfriar sus servidores. Pero la escala de los nuevos proyectos plantea preguntas. Según el operador de la red eléctrica finlandesa, Fingrid, el consumo de electricidad del país podría crecer hasta un 40% respecto de 2025 si se concretan todos los proyectos que ya tienen acuerdos de conexión.

Para asegurarse energía, Google firmó un contrato para comprar hasta la mitad de la producción de la central nuclear de Loviisa durante 22 años. El caso de Muhos muestra que la carrera por construir infraestructura para la inteligencia artificial no solo tiene un costo energético. También choca con los bosques, el agua y las comunidades donde se instalan esos gigantes, y con reglas ambientales que no siempre avanzan al mismo ritmo.

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