Coches Eléctricos Francia empieza a fabricar las primeras baterías de estado sólido con las que Europa quiere plantar cara a China Saft, una filial de TotalEnergies acaba de poner en marcha la primera línea de producción de baterías de estado sólido de Europa. Sus primeros clientes fabrican aviones y cohetes. Europa intenta recuperar terreno frente al imponente avance de China. Javier Gómara 02/11/2026 22:00 Actualizado a 02/11/2026 22:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad. Activar ahora Las primeras baterías de estado sólido hechas en Francia ya salen de una fábrica de Burdeos, la de Saft, el fabricante de baterías que pertenece al grupo energético TotalEnergies. La compañía ha inaugurado allí sus nuevas líneas de producción, con las que se convierte en el primer fabricante del país y de la Unión Europea capaz de desarrollar y producir celdas de electrolito sólido que combinan las tecnologías de sulfuros y de polímeros a temperatura ambiente. No hablamos de un prototipo de laboratorio, sino de producción en fábrica y en suelo europeo, en una tecnología que lleva años presentándose como el próximo gran salto de las baterías de estado sólido.
Saft quiere convertir años de investigación en capacidad industrial y que Europa gane peso en un terreno que considera estratégico. Eso sí, por ahora sus objetivos son los aviones y el espacio, no los coches. Un electrolito sólido en lugar de líquido Saft espera aumentar la producción, aunque no será de forma inminente. En una batería de iones de litio convencional, el electrolito que separa los electrodos es líquido, mientras que en las de estado sólido se sustituye por un material sólido, lo que reduce el riesgo de incendio y permite guardar más energía en el mismo espacio.
Según Saft, sus celdas alcanzan una densidad energética hasta un 50% superior a la de las baterías de litio convencionales, de modo que para la misma capacidad necesitan menos volumen y menos peso. La compañía trabaja con dos familias de electrolito, los sulfuros y los polímeros, y combinar ambas le abre la puerta a usos muy distintos. Que las dos funcionen a temperatura ambiente tiene su importancia, ya que algunas baterías sólidas de polímero necesitan trabajar en caliente, como las de litio metal polímero que montaban algunos vehículos eléctricos hace unos años y que hoy apenas tienen repercusión. Electrodos en seco para contaminar menos Las primeras celdas ya han salido de la línea de montaje.
Saft también ha cambiado la forma de fabricar. Los electrodos se producen por vía seca, sin los disolventes que se emplean habitualmente, lo que según la compañía recorta hasta un 40% las emisiones de CO₂ de esa etapa de la producción. Lo que no ha contado es cuántas baterías pueden salir de estas líneas ni cuánto cuesta producirlas. Primero, a volar De momento, las nuevas baterías están pensadas para la aviación y el espacio, dos sectores en los que cada kilo cuenta y la seguridad no admite rebajas, así que la suma de más densidad energética y menos riesgo de incendio encaja como un guante.
Saft ya colabora con Safran, el grupo francés de motores y equipos aeronáuticos, en sistemas de almacenamiento para futuros aviones de propulsión eléctrica e híbrida . Las primeras celdas semisólidas, fabricadas en estas mismas líneas de Burdeos, ya se han entregado a Safran, que las está probando sobre todo en su centro de Niort antes de integrarlas en los aviones del futuro. A partir de 2027, la colaboración se ampliará a celdas y sistemas de baterías totalmente sólidos. ¿Y los coches eléctricos? La producción inicial se centrará en el segmento espacial y aeronáutico.
El estado sólido es también una de las grandes apuestas de la automoción, porque una mayor densidad energética permitiría más autonomía con el mismo peso de batería. Sin embargo, fabricar a gran escala, garantizar una vida útil larga y bajar los costes siguen siendo asignaturas pendientes. Además, varios fabricantes ya han advertido de que estas baterías serán un producto de nicho para coches muy exigentes, mientras que la mayoría de usos están bien cubiertos por las de litio ferrofosfato (LFP) y litio ternario (NMC), muy maduras a estas alturas. Aun así, Saft ya tiene un pie en el coche eléctrico.
La empresa participa, junto a Stellantis y Mercedes-Benz, en Automotive Cells Company (ACC), la sociedad conjunta que fabrica celdas para vehículos eléctricos. La fábrica de ACC en Douvrin, en el norte de Francia, acaba de superar los cinco millones de celdas producidas, suficientes para unos 40.000 coches, y sus baterías ya equipan modelos que se venden en España como el Peugeot E-3008. China tiene, por el momento, la ventaja en el desarrollo de nuevas celdas de estado sólido . Dan por hecho que a partir de 2030 su uso será más corriente.
Temas baterias de estado solido Coches Eléctricos