Miguel Álvarez, el técnico con quien explotó en el Villarreal B, explica a MD la progresión del ‘9’ del Aston Villa antes de visitar al Barça este martes “Siempre ha tenido gol pero a nivel de finalización y técnica ha subido. Ahora entiende muy bien el juego ofensivo y, pese a ser alto, es muy rápido”, señala En sólo cuatro años, Nicolas Jackson ha pasado de sepultar el sueño del ascenso del Nàstic de Tarragona a Segunda A con un doblete en el playoff y subir con el Villarreal B a estar ya asentado en la elite de los delanteros del fútbol europeo. Mañana (21 h.) visitará por tercera vez al Barça, ahora con la camiseta del Aston Villa de Unai Emery. El técnico de Hondarribia es precisamente quien le hizo debutar en el primer equipo del Villarreal en octubre de 2021 ante el Betis, club al que marcó un gol en la final de la Conference League 2025 (4-1) con el Chelsea, que pagó 37 millones en 2023.
Fue el paso previo a una cesión al Bayern Múnich por 16,5 ‘kilos’ para aprender más a la sombra de Harry Kane y del traspaso al Villa por 55 millones más. El senegalés tiene aún 25 años pero con 20 pasó por el tutelaje de Miguel Álvarez, un trotamundos de los banquillos, especialmente del fútbol catalán. Su etapa más longeva fue en el Villarreal B (2017-2025) y allí contribuyó al cambio de chip de Nico Jackson para creerse que podía soñar en grande. Fichado para el Juvenil A del ‘submarino amarillo’ en 2019, con 18 años, del Casa Sports de Ziguinchor de su país, fue cedido a la campaña siguiente al Mirandés, de Segunda A pero no le fue bien. “Había tenido lesiones, necesitó un período de adaptación y al año siguiente lo tuvimos nosotros en Primera RFEF.
Intentamos ayudarle a entender qué le hacía falta para acercarse al fútbol profesional”, recuerda Álvarez, su técnico en el filial del Villarreal, que incide en su punto de inflexión: “En el Mirandés lo utilizaban más en banda y en nuestro 4-4-2 en rombo lo pusimos como segundo punta. Seguía teniendo lesiones musculares y en el centro tenía menos exigencia. Por fuera perdía mucho talento y creo que acertamos para que pudiera brillar más. Lo hizo.
A nivel de ‘coco’ es muy fuerte”. Jackson tuvo mucho ‘feeling’ con Álvarez. “Teníamos una relación muy bonita”, dice el técnico, que señala también a los técnicos del primer equipo: “Unai Emery y Quique Setién le ayudaron muchísimo. Con Unai dio un salto grande y otro con Setién jugando muchos partidos después de que se frustrara su fichaje casi hecho al Bournemouth, algo que no era fácil de gestionar para un chico tan joven y al final lo traspasaron un año después por más dinero”. Los 13 goles en la 2022-23 con el cántabro le abrieron la puerta del Chelsea.
A Álvarez no le extraña la progresión de Jackson, que marcó 30 goles en dos cursos en Stamford Bridge y 11 como suplente en el Bayern. Esta campaña lleva ya ocho en el Aston Villa, dos de ellos para tumbar al Manchester City. “Hace cuatro años ya tenía un talento increíble, no sólo futbolístico, también sin balón pero debía entrar en una cultura de trabajo como la del fútbol base del Villarreal y la del primer equipo con Unai y su asistente Rodri (Antonio Rodríguez Saravia)”, señala Álvarez, que vio un progreso de Nico “en la parte condicional para ganar musculatura, que ya llevaba en el ADN pero hay que trabajarla para la exigencia del fútbol”. En Inglaterra y Alemania ha agregado definición: “Siempre ha tenido gol pero a nivel de finalización y técnica ha subido. Sus condiciones son brutales y a eso se suma el tema emocional de jugar siempre, como en el Aston Villa.
En Múnich tenía delante a un Balón de Oro como Kane”. La velocidad, una amenaza para un Barça que sufre en las transiciones, siempre la ha tenido: “Por dentro es muy dañino y rompe al espacio pero con rupturas bien hechas buscando la espalda de los centrales. La velocidad está bien pero si no se aprovechan las cualidades no vale para nada. Debe ser controlada y saber cuándo romper.
Ahora entiende muy bien el juego ofensivo y, pese a ser alto, es muy rápido”, enfatiza Álvarez, orgulloso de su grano de arena en la carrera de Jackson mientras descansa en Vilassar de Mar tras una campaña en el Ibiza sin cerrar la puerta a nadie con 68 años: “Me siento joven, con mucha energía para volver a entrenar. A ver si sale algo interesante”.