La experiencia que me han hecho vivir todos y cada uno de los videojuegos de The Legend of Zelda se siente única e irrepetible. He podido emocionarme y quedarme fascinado con multitud de obras por sus tramas, personajes, mecánicas, escenarios y otro tipo de aspectos que a día de hoy continúan siendo inolvidables. Aun así, las sensaciones que me transmite la saga de Nintendo con cada una de sus entregas continúan estando por encima de cualquier otra, de ahí que siempre haya sido mi favorita de toda la vida. El haber tenido la oportunidad de jugar al remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time reconozco que ha sido como un sueño hecho realidad.
Hace 28 años tuve la oportunidad de jugar por primera vez al título original de Nintendo 64 que logró dejarme una huella imborrable en mi memoria y hasta me impactó tanto que he vuelto en varias ocasiones a su majestuosa Hyrule. Es uno de esos juegos que no importa la cantidad de veces que lo juegues que siempre te sigue maravillando. No obstante, el haber tenido ante mis manos esta nueva versión de Nintendo Switch 2 y ponerme a hablar de ella también se siente como una tremenda responsabilidad, aunque muy agradable, para que nos vamos a engañar. No estamos hablando de una aventura cualquiera.
Ocarina of Time está considerado para muchos como su Zelda favorito de todos los tiempos y también está proclamado como el mejor videojuego de la historia por la puntuación que llegó a recibir. Naturalmente, esto no deja de ser opiniones de algunas personas y habrá otros que no las compartirán en absoluto. Yo mismo tenía como favorito a The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom, porque pensaba que la saga había llegado a su punto más alto con este juego en cuestión. Sin embargo, lo que me ha hecho vivir este nuevo remake a lo largo de los últimos días es algo que pocos videojuegos lo han logrado igualar, hasta el punto de tener claro y poder asegurar que si hay alguna obra maestra capaz de arrebatarle la corona a The Legend of Zelda: Ocarina of Time, es él mismo.
Un remake que se siente como un juego nuevo Durante estos últimos días han surgido varias entrevistas en las que ha participado Eiji Aonuma, su productor, quien ha admitido sentirse muy nervioso por el lanzamiento del juego, además de confesar que algunos de los desarrolladores eran jóvenes talentos que no jugaron al título original para así aportar nuevas ideas que se adaptaran a lo que buscan los jugadores en la actualidad. Por lo tanto, queda claro que hacer un remake 1:1, aunque también habría merecido la pena jugarlo, hubiera sido un completo error, de ahí que exista la suficiente cantidad de novedades como para tener la excusa suficiente para no dejar escapar esta versión. No quiere decir que la esencia se haya perdido por el camino. En grandes rasgos continúa siendo exactamente el mismo juego que ya vimos en Nintendo 64.
La historia es idéntica a la que ya vimos hace casi tres décadas, al igual que los enemigos, las mazmorras, las zonas y los objetivos a cumplir por el camino. Tocará regresar al Árbol Deku, al interior de Jabu-Jabu, extraer la Espada Maestra de su pedestal y despertar a los sabios que permanecen atrapados en los templos cuando viajas en el tiempo y Link se vuelve siete años más mayor. Nada de eso ha cambiado, lo que supone que los más veteranos con buena memoria sabrán en todo momento qué hacer y a dónde ir. Pero, como he mencionado, existen multitud de novedades.
No todo se resume a un lavado de cara alucinante, aunque sea por motivos más que obvios lo que más resalte y lo que más os dejará boquiabiertos cuanto estéis delante de la pantalla. Para la ocasión, todos los escenarios han sido rediseñados para que luzcan más impresionantes y algunos han sufrido una evolución magistral, siendo el Bosque Kokiri el que se siente más diferente de todos. En cambio, el rediseño de otros, como el mercado de Hyrule o la Aldea Kakariko, se basa más en que ahora resulten más vivos que nunca al haber más ciudadanos por todas partes. La trama tampoco es que se haya alterado, pero sí que se ha vuelto más cinemática.
En algunos momentos hasta parece enteramente que estás presenciando una película. Ya no solo por las secuencias, que se han alargado y hasta se han incluido algunas nunca vistas, con más diálogos y planos fascinantes para que sean de esos momentos que te encantaría ver una y otra vez sin parar. También por el doblaje tan excepcional que nos muestra a todos los personajes hablando en castellano por primera vez en los momentos más importantes. Todo ese conjunto, entre la calidad visual tan elevada, la selección de voces tan perfecta y una banda sonora más orquestada, con bastantes nuevos temas, es lo que ha provocado en bastantes ocasiones me haya emocionado y se me haya quebrado el corazón.
Por mucho que me conociera la historia al dedillo y supiera que iba a ocurrir a continuación, al ver la evolución que ha sufrido algunos de esos instantes tan icónicos se me saltaban las lágrimas. Solo tengo palabras de admiración para el equipo de desarrollo y para el de localización, porque el trabajo que han realizado sobre todo Sandra Villa, la voz de Saria, y Roberto Encinas, la nueva voz de Ganondorf, es simplemente soberbio. Sin menospreciar, ni muchísimo menos, al resto de actores y actrices. Aun así, he de insistir que estos apartados no son los únicos que han sufrido cambios.
Precisamente, uno de los aspectos en los que reside la grandeza de este remake es en los detallitos pequeños, a veces fáciles de pasar por alto, que son los que le hacen sumar muchos más puntos. Uno de ellos es el de las animaciones, en especial las de Link, al ser el más expresivo de toda la saga y el que no ignora nada de lo que tenga a su alrededor. Eso mismo se debe a que le verás girar la cabeza o seguir con los ojos a cualquier personaje, enemigo o elemento del escenario que pase cerca de él. Por ejemplo, otro de esos añadidos menores es que ahora el ciclo de día y noche sí transcurre en todos los lugares del juego.
De esta manera, los comportamientos de los personajes variarán en tiempo real dependiendo de la hora que sea, de ahí que al llegar la noche se vayan a sus casas a dormir o despierten en cuanto oigan a los Cuccos. En este sentido, los diálogos también variarán constantemente si hablas con ellos de madrugada, al amanecer o cuando el sol se está escondiendo. Y como estos detalles, hay multitud de ellos. Ponerme a contar las anécdotas y todas las novedades menores que he visto por el camino me valdría para dedicarle su propio artículo, pero hay algunas de las que no tengo permitido hablar y, aunque pudiera, tampoco querría.
Más que nada porque es de esas experiencias que lo mejor es que uno lo descubra por su propia cuenta, sin que se lo cuenten y sin ver vídeos por internet. Porque si lo he disfrutado como un niño pequeño, estoy convencido de que a los que seáis aficionados de The Legend of Zelda y de Ocarina of Time os sucederá lo mismo. Viajando por la evolucionada Hyrule Como ya he mencionado, los escenarios han sufrido tal cantidad de cambios que una buena parte de las horas que pasarás jugando lo harás yendo de un lado para otro por el simple hecho de presenciar qué se ha modificado en cada rincón del reino de Hyrule y, sobre todo, cómo lucen ahora. La iluminación con el paso del día a la noche y viceversa, o los efectos de la lluvia, son una auténtica pasada y no será por veces en las que simplemente te apetece quedarte quieto mirando el horizonte mientras escuchas de fondo cualquiera de los temas de la banda sonora.
El rendimiento también ayuda a meterte más de lleno, porque la jugabilidad va en todo momento a 60 fps y no decae en ningún instante. Además, se han mantenido aspectos como el cambio de fase al adentrarte en otros escenarios, aunque no en todos. Por ejemplo, al entrar en el Templo del Tiempo o en las cavernas donde se encuentran las Grandes Hadas, la pantalla ya no hace un fundido a negro para dejar claro que estás viajando a otro lado, sino que está integrado dentro del mismo escenario en el que te encuentras. Eso no ocurre con todos lados, porque al entrar en las ciudades o en las mazmorras si que se mantendrá el cambio de plano original, lo que también se agradece para que la experiencia sea más similar.
De hecho, hablando de las mazmorras, han sido de lo que más me ha encantado de este remake por el cambio visual que se les ha brindado. Los puzles tampoco han sufrido alteraciones, así que verás los cofres, salas y enemigos en los mismos lugares que ya se encontraban originalmente. Por el contrario, ahora se han vuelto algo más amigables. Eso mismo supone que algunas salas sí que se han retocado ligeramente para ofrecer un pequeño desafío adicional o para causar el efecto contrario y ahora sean más sencillas.
Además, se han incorporado ciertas ayudas para que aquellos tramos que resultaban excesivamente tediosos ahora causen el efecto contrario. Sin duda, aquellos que detestaban el famoso templo del agua ahora agradecerán profundamente las ayudas que se han implementado para tener claro en todo momento en qué nivel está situada el agua o a dónde hay que ir para aumentarla o disminuirla. Y si hay algo con lo que me quedo también es con las batallas contra los enemigos y jefes finales. En el caso de los primeros, no es que haya visto criaturas o monstruos que no existieran en el título original.
La principal diferencia reside, más allá de sus nuevos diseños y animaciones, en que ahora son más resistentes a los golpes por lo general y que cuentan con algún que otro ataque nuevo, lo que supone que ciertas batallas se volverán más emocionantes. Uno de esos ejemplos está en los grupos de Stalfos, porque estos no se limitarán a quedarse quietos como pasmarotes mientras atacas a sus compañeros, de manera que tendrás que estar pendiente de todos los que hay a tu alrededor. Por su parte, los encuentros contra los jefes finales son infinitamente más épicos. Con ellos sucede el mismo caso de que ahora disponen de más puntos de vida en la amplia mayoría de casos, aunque lo más importante son los nuevos patrones de ataques con los que cuentan.
En gran parte, estas peleas transcurrirán de la misma manera que recordarán los más familiarizados con el Ocarina of Time de Nintendo 64. No obstante, habrá momentos que os pillarán totalmente desprevenidos y que os producirán una sonrisa de oreja a oreja. Eso sí, como ya destaqué en el avance de hace unas semanas, recomiendo muy encarecidamente jugar con auriculares que os permitan apreciar mejor lo que se escucha de fondo. Sin lugar a dudas, lo agradeceréis, sobre todo en la batalla contra el Fantasma de Ganondorf en el templo del bosque.
Un Zelda más amigable, pero igual de cautivador Las nuevas ayudas o cambios que se han incluido en las diversas mazmorras de la aventura no son las únicas que os encontraréis y que siempre vendrán bien para cualquiera que esté perdido o esté disfrutando de este Zelda por primera vez. El juego está diseñado para que no sientas nunca que te has quedado atascado y no sepas a dónde tienes que ir. Principalmente porque los personajes principales te darán las indicaciones suficientes de cuál es tu próximo destino. A esto se suma que ahora se ha añadido una cronología de acontecimientos, lo que sirve para estar al día de todo lo que ha ido sucediendo en la trama, tanto en la misión principal como en esos objetivos secundarios que pueden acabar siendo igual de relevantes.
Eso mismo sirve para estar al tanto de todas las tareas que tienes pendiente y que en algún que otro momento deberás de regresar a ellas. Por otro lado, en determinados lugares te encontrarás con dibujos de hadas en las paredes con mensajes un tanto crípticos. Esos pequeños acertijos no es que sean indispensables para el progreso de la aventura, pero el hecho de resolverlos hará que Link recupere todos los corazones y puntos de magia. En ese aspecto, he de admitir que me ha parecido que, sin que el título original fuera complicado en absoluto, este remake es más sencillo todavía, porque hay corazones para dar y tomar para que nunca sientas que estás contra las cuerdas, hay camas en las que puedes dormir para despertar a la hora que quieras y en perfecto estado y ahora cuentas con una quinta botella para guardar pociones, hadas o leche.
A pesar de todo, el juego continúa siendo igual de entretenido y sensacional y más todavía gracias a las mejoras de calidad de vida. Como ya se ha contado en muchas ocasiones, el que ahora Link pueda saltar cuando quieras te brinda más libertad para ir a cualquier parte, al igual que el hecho de poder desplazar la cámara a tu antojo. Asimismo, ahora hay un menú de selección de objetos como el de Breath of the Wild y su secuela para que sea más rápido y también podrás colocarte y quitarte ciertos artículos, como las botas, con tan solo pulsar un botón. De esta forma, las veces que deberás acceder obligatoriamente al menú se han disminuido una barbaridad para que ahora todo sea más automático y el ritmo no disminuya ni un ápice.
Algo similar sucede al tocar las melodías de la ocarina. Si no recuerdas cuáles eran los botones de cada una, lo que resultará más habitual de lo que parece, siempre podrás consultar las partituras con un menú de acceso rápido. Pero puede que para algunos no sea lo suficientemente realista pulsar A, L, R, etc. Es por ello que ahora se ha habilitado la opción de acercarte el mando a la boca y tararear al micrófono la melodía en cuestión para que el juego la reconozca.
Para ello, más vale que no os dé vergüenza, porque si lo hacéis bajito es posible que no detecte vuestra voz o el juego piense que estáis queriendo cantar un tema que no es el correcto. Y si sois de los que queréis buscar un desafío adicional, no hay que olvidar que existe la cadena de favores para obtener la mejor espada del juego, la búsqueda de las Skulltulas doradas o la recolección de piezas de corazón para aumentar la vida de Link. Son tareas que regresan una vez más, pero Nintendo quería ofrecer algo más a los jugadores, de ahí que otra de las mayores novedades sea el Coliseo de los Monstruos. Se trata de una sala oculta en la que puedes revivir algunas de las batallas más importantes de la aventura, como los encuentros contra los minijefes y jefes finales.
Aparte de servir para volver a disfrutar de estos momentos, también pondrá a prueba tu pericia a los mandos, porque hay un cronómetro que sirve para establecer tu mejor marca, así que es una buena manera de animarte a conseguir unos tiempos que resulten imbatibles. Y sino, también hace la función de museo para examinar con todo lujo de detalles a todos y cada uno de los monstruos que has derrotado en algún momento, con sus nombres, descripciones, puntos débiles, etc. En definitiva, hay motivos más que suficientes para no dejar escapar este pedazo de remake. Aunque hay varias obras maestras dentro del catálogo de la actual consola de Nintendo, ninguna iguala la calidad de The Legend of Zelda: Ocarina of Time.
Es el juego por el que más merece la pena tener una Nintendo Switch 2. Uno de esos con el que agradeceréis cada euro que hayáis invertido en su compra, porque es de ese tipo de experiencias inolvidables y con la que no importa si la vives por primera vez o ya vienes con los deberes hechos de la época de Nintendo 64. Es la prueba de por qué Ocarina of Time es la mayor leyenda de los videojuegos, con una nueva versión que se puede afirmar sin problemas que ha logrado superar con creces al juego original de 1998. Es una aventura con la que, irremediablemente, te entrarán ganas de llevar a cabo objetivos que no sean los principales por el simple hecho de no querer que el viaje acabe jamás.
La avalancha de emociones que consigue transmitir de principio a fin es tan abrumadora que cuando veas la palabra "FIN" al llegar al final solo te quedará un sentimiento de satisfacción. De esos con los que puedes proclamar a los cuatro vientos: vivan los videojuegos y viva The Legend of Zelda. En VidaExtra | "No es el tipo de empresa que quiero que sea Nintendo": Satoru Iwata nunca quiso desarrollar demasiadas secuelas de Mario y Zelda En VidaExtra | Ganondorf iba a protagonizar su propio videojuego de The Legend of Zelda desarrollado por Ubisoft, pero Nintendo lo canceló