El Real Madrid sumó un nuevo triunfo. Esta vez fue en Atenas ante el AEK y los blancos ganaron gracias a otra remontada, culminada con un gol de Valverde en el minuto 92. No fue un partido brillante de los blancos, de hecho, en muchas fases fue malo, pero sumaron tres puntos y siguen sin conocer la derrota en Champions El Real Madrid saltó al Estadio Agia Sofía, conocido como Allwyn Arena, para jugar ante el AEK Atenas con muchas novedades. La primera, Vinicius, que hasta el próximo día 21 sólo puede jugar en Champions.
La segunda, Militao, que volvió a ser titular tras su lesión el pasado mes de abril. Caras nuevas, pero la misma consigna: seguir con la racha de triunfos. Eso fue la teoría porque lo cierto es que el Real Madrid no se enteró de que tenía que jugar un partido de Champions hasta la media hora del encuentro. El AEK, con más ganas y ambición que un apático Real Madrid, demostró desde el pitido inicial que el equipo de Mourinho no daba tanto miedo como decían.
Courtois fue el protagonista blanco. Sus paradas enmendaban el desastre defensivo que era el Real Madrid. El belga lo paró casi todo, pero no pudo evitar el 1-0 de Koita en el minuto 12. Eso no despertó al Real Madrid, que siguió a lo suyo, defendiendo mal y lento en ataque.
Lo que sí hizo reaccionar a los blancos fue el gol anulado por fuera de juego a Bellingham en el minuto 28. Esa acción fue el despertador del Real Madrid que empató en el minuto 32. El autor del 1-1 fue Bellingham que remató de tacón un centro de Cucurella. Los de Mourinho, con ese gol. habían llegado al partido en Atenas.
Un duelo que llegó el descanso con ese 1-1 a pesar de los intentos de los dos equipos por romper ese empate. El segundo acto comenzó con el Real Madrid teniendo más actitud o al menos, más ganas de ir a por el partido. Fue a por la portería del AEK y Cucurella tuvo una ocasión clarísima para marcar, pero lo evitó un jugador del equipo griego. Ese arranque bueno del Real Madrid se fue diluyendo y el encuentro se igualó, pero no para bien, si no para mal.
Pasó a ser un partido de fútbol lento, que se jugó a arreones por parte de los dos equipos, sin que ninguno se impusiese a otro. Mourinho movió el banquillo y quitó a gris Diomande, que jugó por la derecha por el regreso de Vinicius, y a Bernardo Silva. El portugués quiso reactivar el ataque con Endrick y dio entrada a Valverde, pero no para jugar como lateral, si no al lado de Camavinga en el doble pivote. Con esas variaciones, Mourinho esperaba que el Real Madrid cambiase la cara, pero lo que pasó fue el gol de AEK.
Un 2-1 que comenzó con una pérdida de balón del Real Madrid en la frontal del área griega y que acabó con el tanto de Pilios en el minuto 75. Un gol en el que tuvo mucho que ver la pasividad defensiva de los delanteros blancos. El enfado de Mourinho era tremendo y tenía preparados tres cambios de golpe, pero justo entonces, Mbappé marcó el 2-2 en el minuto 78 al rematar a placer un centro de Dumfries, que poco después, estuvo cerca de marcar. Ese 2-2 frenó los cambios de Mourinho.
Al menos, momentáneamente, porque poco después quitó a un flojo Vinicius. Ya en la recta final, se jugó la carta Espí, que entró por Bellingham. En estas, Mbappé pudo marcar, pero su disparo se estrelló en el larguero. El que acertó fue Valverde, que entró para jugar como mediocentro.
El uruguayo, con un disparo marca de la casa, marcó el 2-3 en el minuto 92. No hubo tiempo para más y el Real Madrid ganó con una nueva remontada