Raphinha ha renovado su contrato por el Barça hasta el 2030 asegurándose el club blaugrana no sólo los goles del brasileño y su implicación al juego azulgrana, más aún su legado en un vestuario joven, con talento e iluminado por un genio, Lamine Yamal, que está creciendo escuchando al que se ha convertido en el mejor capitán para el FC Barcelona. Raphinha habla el mismo lenguaje de la calle de Lamine, mismas reglas, mismos códigos. La favela donde creció en Porto Alegre es una de las más peligrosas: droga, tiroteos, penurias. Él pasó hambre y sólo el fútbol le permitió tener una segunda oportunidad.
Su padre, músico, conoció a Deco y le pidió que tutelase su carrera, necesitaba Raphinha un representante que no le engañase y le preparara para un mundo distinto al suyo pero, sobretodo, que ejerciese de segundo padre. Eso es lo que hizo Deco, que ahora es un hermano mayor que asiste orgulloso a la confirmación de que Raphinha es uno de los mejores futbolistas blaugrana. Cuando Ronaldinho, el ídolo de Raphinha, tuteló a Messi, le acompañó y le enseñó a superar todos sus miedos, sabía que estaba ante el mejor jugador de todos los tiempos. Ahora el ‘11’ azulgrana sabe que Lamine es el futbolista que marcará una década.
Ronnie enseñó a Leo a disfrutar con el fútbol, le quitó presión a su vida, le acompañó en los momentos más delicados y le nombró su sucesor con una generosidad sólo a la altura de un hombre generoso. Raphinha está siguiendo el ejemplo de Ronnie y ese será también parte de su legado, hacer de Lamine aún mejor.