La clasificación del GP de Brasil de F1 2026 fue una absoluta locura. De esas luchas contra el crono épicas que tanta historia marcan en un circuito tan espectacular como icónico como el de Interlagos. Casi una hora y media después, debido a una fuerte lluvia que golpeó al Autódromo José Carlos Pace, la clasificación se reanudó y empezó una lucha sin cuartel contra el agua y una pista muy delicada, en la que las diferencias entre coches se reducían y las manos podían aflorar. Y en ese contexto, Lando Norris firmó su 20ª pole en la F1 ante George Russell (tenía una sanción de 5 puestos) y el nuevo campeón, Kimi Antonelli, en una clasificación en la que pilotos como Hülkenberg, Lawson, Alonso o Albon brillaron con luz propia.
Fernando debía esperar a que la lluvia apareciera si quería tener alguna opción. En seco, tenía el coche más lento en el último sector por el enorme déficit de velocidad punta del motor Honda en la subida hacia la recta de meta, de pura aceleración. Así, lo tenía muy complicado para aspirar a la Q2. Pero el chaparrón caído en Interlagos lo cambió todo.
Y Fernando Alonso lo aprovechó. Lo empezó a demostrar en una Q1 en la que, cuando se reanudó la sesión, la pista estaba complicadísima. Era muy fácil cometer un error. Y ahí, sobre mojado, empezó la danza de un asturiano que volvió a dejar claro que sus manos siguen intactas.
Superó en nada menos que 1 segundo a Verstappen con el mejor crono en ese instante para ponerse primero. Y vuelta tras vuelta, Fernando lo seguía bordando. La pista iba mejorando, secándose poco a poco porque había cesado de llover. Y Fernando seguía en el Top-5 en cada vuelta que daba.
Se metía en Q3. La Q2 parecía una batalla más complicada, ya que el agua seguía dando tregua a todos. Y cuanto menos mojado estuviese, más contaba de nuevo el rendimiento de cada coche. Y ahí, Alonso seguía sin fallar.
Pero todo se iba a decidir en los instantes finales. Fernando redoblaba la apuesta junto a su equipo. No tenía nada que perder: era el primero en montar el neumático intermedio y eso le daba más oportunidades de clavar el giro. Y lo hizo.
El 'timing' de la vuelta de todos era esencial. Marcar el giro al final podía beneficiar a cualquiera por el mejor estado de la pista. Y a falta de 43 segundos, Fernando había hecho el trabajo. Era 7º, pero aún quedaban coches que debían atacar.
Y ahí, un accidente del debutante Rafael Camara le abrió las puertas de Q3. El pilot brasileño se fue al muro y la Q2 iba a temrinar ahí. Eso perjudicaba claramente a un Carlos Sainz que venía volando en la pista en ese instante. Podía pelear por Q3 con un Williams, pero se quedaba sin poder hacerlo por ese incidente.
Q3 con intermedios Finalmente, Fernando Alonso jugó muy bien sus cartas. Se puso el primero en la cola del pit lane para salir al ataque, consciente de que la lluvia estaba por llegar. Y llegó justo antes de que todos los pilotos salieran a pista. Si Alonso lograba un buen crono aprovechando esa primera posición en pista, sin nadie delante, podía aspirar a algo grande.
Sin embargo, al ovetense se le vio sufrir algo más en esa vuelta que coches superiores, Y acabó 9º, aunque en la parrilla de salida de este domingo gana una posición por una sanción de 10 puestos a Leclerc, que había sido 4º, y el ovetense arrancará 8º. La octava plaza es una buena posición para ir a por los puntos. La hubiese firmado dos meses antes de este Gran Premio. Y atención, porque este domingo puede llover durante todo el día.
Quizás eso se traduzca en esperas soporíferas para que las condiciones mejoren. O quizás en una nueva locura.