Crazy Taxi: World Tour conserva el espíritu punk rock de la saga, pero no pisa a fondo el acelerador: impresiones tras jugar en Gamescom 2026

Crazy Taxi: World Tour conserva el espíritu punk rock de la saga, pero no pisa a fondo el acelerador: impresiones tras jugar en Gamescom 2026

Probamos Crazy Taxi: World Tour en Gamescom 2026 y os contamos qué nos ha parecido el regreso de la mítica IP en estas impresiones. Gamescom no se detiene ante nada, ni siquiera ante los semáforos en rojo... como tampoco los hacen los conductores de Crazy Taxy: World Tour, la nueva entrega de esta legendaria saga de conducción arcade de SEGA. En la feria de Colonia hemos tenido la ocasión de probar un pequeño adelanto de este nuevo Crazy Taxi, justo después de que se mostrara un tráiler centrado en el multijugador durante la Opening Night Live, el evento presentado por Geoff Keighley. Tras rescatar otras franquicias míticas como Shinobi, SEGA aspira a que esta nueva entrega se convierta en el regreso por todo lo alto de la saga manteniendo intactas sus señas de identidad (velocidad arcade, banda sonora punk rock) y trasladando la fórmula a mundo abierto.

Ya hemos realizado unas cuantas carreras (de los dos tipos), así que veamos qué tal se siente al volante en estas primeras impresiones de Crazy Taxi: World Tour tras jugar 30 minutos: Impresiones de Crazy Taxi: World Tour, el esperado regreso de la saga de conducción arcade de SEGA La mejor forma de describir la jugabilidad de Crazy Taxi: World Tour sería: es como hacer doomscrolling tras tomarte cinco Monster. Es decir, que el juego de SEGA no da respiro. Por no haber, ni siquiera hay tiempo para pensar. Te mueves de estímulo en estímulo, buscando una nueva dosis de dopamina.

Vamos conduciendo de un lado a otro a toda velocidad, recogiendo clientes y llevándolos hasta sus destinos sin parar en ningún momento. Los controles son realmente sencillos; acelerar, frenar y turbo. Aunque, más que frenar, lo que hacemos es derrapar continuamente, un movimiento esencial pues sirve para recargar la barra de turbo. Son sin duda unos controles intuitivos, con un espíritu muy arcade.

No hace falta ser ningún as del volante; cualquiera puede ponerse a los mandos y disfrutar. Eso sí, está por ver si esta jugabilidad tan directa aguanta el paso de las horas o si ofrece más trucos al volante. Las misiones que hemos jugado también era muy sencillas, pues consistían en realizar cadenas de pasajeros a través de la ciudad. Había tráfico, pero no suponía un gran obstáculo; cada vez que chocábamos con otro coche, este salía despedido de una forma muy desenfadada.

También nos hemos topado con algunos eventos de mundo que proponían cosas diferentes, como una suerte de "time attack" que consistía en atravesar una serie de puntos de control o llegar a un lugar dentro de un tiempo determinado. Las misiones que más nos han gustado han sido las que nos proponían retos únicos centrados en pasajeros extremadamente excéntricos, una suerte de mini-historias con objetivos muy concretos. Por ejemplo, un hombre con un traje aéreo nos decía que quería volar 600 metros, así que debíamos encontrar un balcón, acelerar todo lo posible y frenar en el último momento para que saliese despedido. Otro pasajero nos encargaba entregar 50 cajas de pizza por toda la ciudad (con las torres de cajas visibles en el taxi); otro nos pedía llegar a tiempo a un avión (que ya estaba despegando) para poder declararse a su amada y otro nos retaba a una carrera en la que había que recurrir a atajos si querías ganar.

La banda sonora, como no podía ser de otra manera, vuelve a apostar por temas punk rock que animan cada trayecto. Hemos podido escuchar cuatro canciones diferentes, pero nos ha dado la impresión de que una de ellas se repetía más de la cuenta (la de Offspring). Ahora bien, pese a que todo es tan ágil y frenético, la sensación de velocidad es un tanto irregular. Mientras el turbo está activo es muy buena, pero en el momento en que se acaba y debemos acelerar, saltar y derrapar, el juego pega un frenazo muy drástico.

Entendemos que se hace para reforzar la necesidad de conseguir el turbo, pero no estaría mal que la velocidad predeterminada fuese algo más elevada o que la recarga de turbo fuese más rápida para evitar esa sensación de estar jugando repentinamente a un kilómetro por hora. A nivel técnico, Crazy Taxi está verde. La calidad de la imagen se emborronaba más de la cuenta (algo que se apreciaba especialmente al parar a recoger clientes), el desenfoque de movimiento era muy agresivo y algunas animaciones estaban muy poco trabajadas. Tampoco nos termina de convencer la dirección artística, con un estilo cartoon que recuerda más a Fortnite que a Crazy Taxi.

La recreación de la ciudad no estaba mal, pero la iluminación era demasiado plana e impedía que los edificios y entornos luciesen como se merecen. Además, el framerate era muy inestable. Creemos que esta nueva entrega aún necesita algo más de tiempo de desarrollo y la sombra del uso de IA generativa durante el proceso de conceptualización genera dudas sobre ese estilo artístico que no parece casar del todo con el juego. Estaremos pendientes del proyecto.

Y hasta aquí nuestras impresiones de Crazy Taxy: World Tour. Si todavía no lo habéis echo, echadle también un ojo a nuestras impresiones de Stranger Than Heaven. Y recordad que podéis estar al tanto de todas las novedades gracias a nuestro resumen de Gamescom ONL 2026.