"No tengo tiempo para ensayar". La gran diferencia de Elon Musk con Steve Jobs a la hora de encarar las keynotes

"No tengo tiempo para ensayar". La gran diferencia de Elon Musk con Steve Jobs a la hora de encarar las keynotes

Steve Jobs podía pasarse semanas preparando una keynote que, desde fuera, quizás parecía una charla improvisada. Quizás por eso necesitaba tanto ensayo. En cambio, Elon Musk hace todo lo contrario. Según se cuenta en su biografía autorizada de Walter Isaacson , no tiene tanto tiempo para ensayar.

Y eso es algo que al final denota una importante diferencia en el resultado final cuando vemos un evento. La diferencia no está únicamente en la personalidad de ambos. También está en la forma de trabajar y, sobre todo, en el tipo de espectáculo que quieren construir . Apple convirtió las presentaciones de Jobs en una pieza de teatro cuidadosamente ensayada.

Tesla y SpaceX han convertido muchas de las de Musk en algo más parecido a una demostración en directo, donde los errores, los silencios incómodos y hasta los fallos pueden terminar formando parte del recuerdo. Steve Jobs veía los eventos como una obra de teatro Cuando Steve Jobs se subía a un escenario de Apple, todo parecía sencillo. Aquel tipo con vaqueros y suéter negro parecía desenvolverse allí como un pez en el agua. Sabía perfectamente cómo explicar los productos que estaba presentando y lo hacía con una naturalidad pasmosa.

Una naturalidad ensayada. Y mucho. La presentación del iPhone original en 2007 es uno de los mejores ejemplos . Aquel dispositivo que Jobs mostró al mundo todavía era un prototipo con numerosos problemas.

Durante los ensayos, las aplicaciones consumían demasiados recursos, provocando cuelgues y reinicios. Siempre había algo que podía salir mal. En Applesfera Elon Musk le dio 72 horas a Apple para aceptar su oferta de 5.000 millones. Tim Cook dijo que no y Elon se la jugó Apple necesitaba encontrar una manera de que el teléfono pareciera completamente funcional durante los minutos que durase la demo y la solución fue el llamado 'Golden Path'.

Fue una secuencia de acciones que Jobs debía realizar en un orden determinado para evitar los fallos y que pareciese que aquel prototipo de iPhone funcionaba bien. Y así lo pareció. ¿Magia? No. Ensayos y más ensayos.

Ken Kocienda, antiguo ingeniero de Apple y uno de los responsables del teclado original del iPhone, explicó que Jobs podía empezar a ensayar tres semanas o incluso un mes antes de una presentación . No esperaba a tener la keynote terminada, sino que iba construyéndola poco a poco y practicaba cada parte hasta conocerla completamente. También trabajaba la voz, los gestos y el ritmo como lo haría un actor antes de salir a escena. Las reglas de Musk En contraste con Steve Jobs, lo de Elon Musk resulta llamativo.

Cuando SpaceX incorporó hace diez años a Dex Torricke-Barton, antiguo responsable de discursos de Mark Zuckerberg, el magnate dejó clara su filosofía: solo debía preocuparse de las comunicacio nes de la empresa . Sus discursos los improvisaría. "No tengo tiempo para ensayar", confesaba Musk a Isaacson para continuar diciendo que sus discursos eran una conversación con el público , algo que siempre ha creído que puede hacer de forma improvisada. Y conociéndole un poco, no resulta extraño que piense así. La actividad de Musk no se limita a un único producto y ni siquiera a una sola empresa.

Tesla, SpaceX, X... En la citada biografía de Isaacson se retrata a un hombre continuamente inmerso en reuniones, visitas a fábricas, lanzamientos y crisis (hasta tiene tiempo de twittear publicar en X sobre cualquier tema). Todos esos frentes cambian la forma en la que Musk encara las presentaciones. Afirma no necesitar un guion porque buena parte de su magnetismo procede justamente de lo contrario.

Habla deprisa, se equivoca, se corrige, cambia de tema y a veces hasta parece quedarse atascado pensando en lo siguiente. Un caso totalmente opuesto al de Jobs . Pero eso, también trae consecuencias. El fallo convertido en espectáculo Pocas escenas explican mejor la diferencia entre una presentación de Steve Jobs y una de Elon Musk que la del Tesla Cybertruck de 2019.

La firma dirigida por Musk quería demostrar la resistencia de los cristales de aquel mastodonte, por lo que creyeron que era buena idea lanzar una bola metálica contra ellos... y la liaron . Y no se rompió un solo cristal, sino dos . Fue en directo, con centenares de personas en las gradas y millones de espectadores en sus casas. Musk aseguró después que habían lanzado esa misma bola contra el mismo cristal antes del evento y no se rompió.

Y aunque esa explicación parece romper algo el discurso de que no ensaya, en realidad son dos cosas muy diferentes. Una cosa es probar que una demostración funciona y otra muy distinta es ensayar hasta el último gesto y la última frase de una keynote . Y eso es precisamente lo que hace diferente el estilo de Musk. Sus equipos tienen que comprobar que un cohete puede despegar, que un coche puede hacer lo que promete o que una demostración tecnológica tiene posibilidades de funcionar.

Pero Musk no parece abordar el escenario como Jobs, tratando de convertir cada presentación en una secuencia perfectamente controlada. Si algo falla, no hay necesariamente una segunda versión cuidadosamente preparada para ocultarlo. Dos formas de entender el espectáculo Al final, ni Steve Jobs ni Elon Musk entendían una keynote de la misma manera. Jobs concebía cada presentación como una pieza de teatro, estudiaba el guion, controlaba los tiempos y reducía al mínimo cualquier elemento capaz de romper la ilusión.

Musk deja mucho más espacio para la improvisación y para que el público vea también una parte del proceso, con sus aciertos y sus errores. Eso no significa que el método de Musk sea peor . De hecho, tiene una ventaja evidente y es que resulta difícil que sus presentaciones parezcan artificiales. Hay una sensación de espontaneidad y de autenticidad que encaja especialmente bien con empresas como Tesla o SpaceX, cuyos productos están en constante desarrollo y donde el fracaso forma parte inevitable del proceso.

El problema aparece cuando esa falta de control juega en su contra . Un comentario desafortunado, una demo que falla o una respuesta demasiado improvisada pueden terminar eclipsando aquello que se pretendía presentar. El propio Musk ha protagonizado varios de esos momentos, precisamente porque su forma de enfrentarse al escenario deja mucho más margen para que algo salga diferente a lo previsto. En Applesfera Elon Musk y Steve Jobs utilizaron la "Ley de Parkinson" para llevar sus empresas a lo más alto.

En qué consiste y cómo puede ayudarte Jobs, por el contrario, utilizaba la preparación para eliminar ese riesgo. El famoso One More Thing , una demo aparentemente espontánea o una frase que parecía surgir en el momento podían haber sido ensayados decenas de veces. Quizás esa sea la diferencia fundamental. Jobs usaba el ensayo para fabricar espontaneidad , pero Musk usa la espontaneidad como parte del espectáculo.

Y ninguno de los dos caminos garantiza una buena presentación, pero ambos demuestran que saber desenvolverse sobre un escenario no consiste solo en lo que se dice sobre un producto, sino también en cómo se consigue que el público lo recuerde. Imagen de portada | Pixabay y Wikimedia Commons En Applesfera | Cómo escribir el símbolo de Apple o la manzana mordida  en tu Mac, iPhone y iPad En Applesfera | Apple macOS: todas las versiones hasta la fecha, cómo saber la que estás usando y cómo actualizar el sistema operativo