En un experimento que en cualquier otro escenario habría sonado a locura, en 1997 dos expertos en ecología cubrieron cerca de tres hectáreas de Costa Rica con los residuos de una fábrica de zumo. 1.000 camiones de la empresa Del Oro llevaron hasta el Área de Conservación Guanacaste alrededor de 12.000 toneladas de pieles y pulpa de naranja y las descargaron sobre lo que antaño había sido una zona de pasto que la ganadería había destruido casi por completo. Tras la denuncia de una empresa rival sobre cómo los fabricantes de zumo estaban destruyendo un parque nacional para deshacerse de sus recursos, el proyecto se frenó de inmediato y la zona quedó completamente olvidada durante años. En 2013, cuando un investigador se acercó hasta allí para estudiar el caso, se topó con algo inaudito. El secreto está en la piel Lo que antaño el Tribunal Supremo había convertido en un asunto de urgencia ecológica era ahora una inmensa parcela que había quedado completamente engullida por árboles y vegetación.
Tras analizar el entorno detenidamente, los estudios descubrieron que la zona contenía un 176% más de biomasa leñosa que parcelas colindantes. La cobertura del bosque había provocado que el suelo fuese mucho más rico que aquellos que no habían sido tratados con naranjas. La ciencia cree que aquella transformación fue gracias a esas toneladas de residuos orgánicos, que actuaron a la vez tanto como fertilizante como una enorme manta de nutrientes, evitando que creciese la hierba y permitiendo que los árboles pudiesen desarrollarse con más facilidad. Sin embargo, eso no significa que podamos llenar nuestros bosques de basura.
Los investigadores creen que el número de residuos orgánicos jugaron un papel primordial y que, si los desechos pueden utilizarse de forma segura y controlada, el experimento de Costa Rica puede ayudar a regenerar otras zonas castigadas por la explotación ganadera o forestal siempre que la ciencia y la legislación esté ahí para controlarlo. En 3DJuegos | Según la psicología, los niños que pasan mucho tiempo delante de la pantalla tienen un mejor rendimiento de pensamiento