Uno de los grandes temores que acompañan el crecimiento de la inteligencia artificial sigue siendo su impacto sobre el empleo. Un año después de que Mo Gawdat, antiguo director de negocios de Google X, calificara como "basura" la idea de que la IA compensaría los puestos destruidos creando otros nuevos, su discurso apenas ha cambiado. De hecho, durante 2026 ha elevado todavía más el tono de sus advertencias. Gawdat volvió a abordar el asunto en junio de este mismo año durante una entrevista en The Diary of a CEO, lugar en el que apuntó hacia los trabajadores que comienzan su carrera profesional.
Su previsión es especialmente pesimista: considera posible que cerca del 30% de los empleos desaparezcan ya en 2027 y señala los trabajos de oficina de entrada como uno de los primeros grupos afectados. Para Gawdat, estamos dejando atrás la etapa en la que la IA solo ayudaba a los trabajadores. El problema sigue estando en las empresas Su argumento principal tampoco ha cambiado mucho desde 2025. Gawdat considera que el verdadero peligro reside en los incentivos económicos que rodean a la IA.
Si una compañía puede producir lo mismo con menos trabajadores, sus responsables tendrán motivos para reducir costes, incluso aunque una sustitución masiva de empleados termine creando problemas económicos mucho mayores. Durante los últimos meses han aparecido ejemplos que aportan matices a ese escenario. Workday, una de las compañías que Gawdat mencionaba en 2025 al hablar de recortes laborales, comunicó hace unas semanas que más de la mitad de sus nuevos clientes habían adoptado al menos una de sus soluciones de inteligencia artificial. La automatización ya está alcanzando tareas relacionadas con las nóminas o las previsiones financieras, aunque la compañía presenta esta tecnología como una fuente de crecimiento para su negocio.
Gawdat cree que esa carrera por aumentar la productividad terminará alcanzando también a quienes ahora toman las decisiones. Su tesis continúa siendo que los directivos y CEO tampoco tienen garantizado su puesto: si una inteligencia artificial puede analizar más información, tomar determinadas decisiones y gestionar recursos de manera más eficiente, las empresas podrían aplicar la misma lógica utilizada para sustituir otras funciones. Su advertencia final, por tanto, continúa vigente en 2026. Gawdat no presenta a la inteligencia artificial como el origen del problema, sino como una herramienta capaz de amplificar las decisiones humanas.
Por eso insiste en establecer reglas antes de que su adopción avance todavía más y en preparar nuevos mecanismos económicos para una sociedad donde trabajar podría dejar de ser la principal forma de repartir riqueza. Imagen principal de 3DJuegos