Coches Eléctricos Volkswagen reconoce su gran error: “Los clientes no quieren comprar una nave espacial por el simple hecho de que sea eléctrico” Tras dar marcha atrás y volver a los botones físicos, la marca habla sobre los motivos que le llevaron a apostar por las pantallas táctiles. El Volkswagen ID. Polo es toma una dirección diferente con los controles. Híbridos y Eléctricos 03/09/2026 14:00 Actualizado a 03/09/2026 14:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad. Activar ahora Durante los últimos años, Volkswagen ha hecho del interior de sus coches uno de los mayores escaparates de la transformación digital del automóvil: botones, mandos giratorios y controles convencionales fueron sustituidos progresivamente por superficies táctiles, elementos capacitivos y funciones integradas en las pantallas. Se buscaba transmitir una imagen de modernidad y situar a la marca a la vanguardia de la industria, especialmente con la llegada de los modelos eléctricos, pero la respuesta de sus clientes no fue la esperada. Poco a poco se hizo manifiesto el malestar de los compradores, que veían los nuevos controles como algo poco intuitivo, que les distraía de la conducción y podía ser hasta peligroso.
Ahora que ha vuelto a implementar botones físicos en sus coches, Volkswagen ha reconocido que aquella estrategia fue un error de enfoque. Las pantallas se combinan con botones. No se basaron en las preferencias de los compradores Andreas Krepp , responsable de calidad de la compañía, ha explicado que, cuando comenzó la expansión del coche eléctrico, dentro de la industria existía la idea de que una nueva forma de propulsión debía ir acompañada de una nueva forma de interactuar con el automóvil. Según comenta, “en el caso de los vehículos eléctricos (incluso aquí, en nuestra empresa) surgió una idea: como se trata de algo nuevo [los vehículos eléctricos], los controles también debían cambiar radicalmente y lucir un diseño especialmente moderno.
Por ejemplo, pensamos: ‘Instalemos controles deslizantes en lugar de los tradicionales mandos giratorios; eso es el futuro’. Sin embargo, aprendimos que quienes compran un vehículo eléctrico buscan, ante todo, un sistema de propulsión diferente; no quieren comprar una nave espacial por el simple hecho de que sea eléctrico”. El problema fue que esa previsión no estaba suficientemente respaldada por datos sobre las preferencias reales de los compradores: “Lo que hoy nos parece obvio a ti o a mí bien podría verse de manera muy distinta en otro momento. Entonces alguien dice: ‘En el futuro, la gente no querrá eso en absoluto’.
Y, ante la falta de datos fiables sobre los clientes, muchas veces simplemente se opta por experimentar”, declara a Motor1 . El resultado fue una serie de interiores que, pese a su apariencia tecnológica, complicaban algunas de las operaciones más habituales al volante. El caso más criticado fueron los deslizadores táctiles utilizados para regular la temperatura o el volumen. En algunos de los primeros modelos, además, estos controles ni siquiera estaban iluminados, lo que dificultaba todavía más su utilización durante la noche.
Algo similar ocurrió con los mandos hápticos del volante, ya que carecían de la respuesta física inmediata que ofrecen los botones tradicionales. Nunca es tarde para rectificar La reacción de Volkswagen no se ha limitado a reconocer el problema, si no que la compañía está llevando a cabo una progresiva recuperación de los controles físicos en sus nuevos modelos. “Para mí, este es un buen ejemplo de capacidad de aprendizaje. Escuchamos, tomamos en serio las opiniones de los clientes y actuamos en consecuencia. Hoy en día, evaluamos nuestras opciones con mucha más cautela: ¿dónde aporta realmente valor un nuevo concepto de interfaz de usuario y dónde resulta simplemente mejor una solución intuitiva y de eficacia probada?”, explica Krepp.
El ID. Polo es uno de los ejemplos más claros de este cambio de rumbo: incorpora botones específicos para determinadas funciones, un mando giratorio para el volumen y controles convencionales en el volante. También recupera interruptores individuales para las ventanillas, abandonando algunas de las soluciones minimalistas que habían generado críticas. La rectificación de Volkswagen refleja, además, una tendencia más amplia en la industria porque, después de varios años en los que las pantallas crecieron hasta concentrar buena parte de las funciones del vehículo, algunos fabricantes están deshaciendo el camino andado.
La ergonomía, la facilidad de uso y la posibilidad de accionar determinados elementos sin apartar la vista de la carretera vuelven a ganar peso frente a un enfoque que era principalmente estético y para transmitir modernidad. Temas Volkswagen Coches Eléctricos