Ya he jugado a Dragon Ball Xenoverse 3 y más allá de su acción, lo que más sorprende es su apuesta por el RPG

Ya he jugado a Dragon Ball Xenoverse 3 y más allá de su acción, lo que más sorprende es su apuesta por el RPG

Aunque la franquicia de Dragon Ball sigue en plena forma, con novedades anunciadas en todos sus frentes para contentar a los fans, sin duda hay un juego en el que están depositadas las esperanzas de gran parte de usuarios. Dragon Ball Xenoverse 3, conocido anteriormente como Project Age 1000, se presenta como uno de los juegos más grandes y ambiciosos que ha conocido la marca. En el marco de la Gamescom 2026, hemos podido jugar a la ya conocida por todos demo en la nieve, pero también hemos conocido nuevos detalles. Además, Bandai Namco nos ha dejado claro que están haciendo caso a los usuarios desde fases tempranas, y ya han introducido cambios muy palpables en la prueba que jugamos.

Un aluvión de novedades Antes de lanzarnos a la batalla, pudimos ver más metraje del juego en una pequeña presentación. Especialmente, nos mostraron la enorme cantidad de vida y encargos que podremos realizar en West City. A diferencia de Conton City en su antecesor, aquí solo podremos recorrer la urbe a pie. Sin embargo, a cambio, encontramos muchísimas más actividades que hacer.

No solamente tendremos tiendas que visitar o restaurantes en los que tomar algo, sino que además podíamos acudir a la escuela o incluso explorar la ciudad en busca de bandas sonoras para un tocadiscos. En esta misma línea, se nos enseñó cómo conseguiremos los Soul Assist, es decir, las almas de los guerreros de Dragon Ball que podremos invocar en combate. Ya sea en misiones o explorando el escenario, encontraremos cartas de los personajes. Si llevamos estas cartas a una especie de adivina, liberará en la ciudad el alma del luchador (con una animación tontorrona muy a lo Toriyama).

A partir de ahí, al igual que en los otros Xenoverse, podremos hacer que ese luchador sea nuestro mentor. Dragon Ball Xenoverse 3 va a potenciar enormemente su faceta RPG Sin embargo, no va a ser tan sencillo como antaño desbloquear todo su potencial. Y es que, si algo hemos comprobado en esta demostración es que va a potenciar enormemente su faceta RPG. Aparte de subir el nivel de nuestro luchador, cada mentor tendrá su propio árbol de progresión que mejorar, a través del cual accederemos a mejoras pasivas de atributos y técnicas, las cuales también podremos potenciar.

Incluso nos mostraron un pequeño vídeo en el que salían a relucir las diferencias entre técnicas bases y potenciadas, siendo estas más amplias, destructivas y espectaculares. De hecho, los más observadores podrán concluir que se trata de la misma mejora que se ha aportado en la reciente expansión de Dragon Ball Sparking Zero, el Super Limit-Breaking NEO con su mudo aventura. Otra prueba más de cómo Bandai Namco está empleando en este juego todo lo aprendido con la franquicia en estos últimos años. Además, se ha profundizado más en todo lo que se añadirá a nivel de personalización, y es un auténtico sueño hecho realidad: podremos configurar la forma de correr, de volar e incluso los combos básicos de nuestro luchador para que sea igual que la de nuestros mentores.

A este respecto, quisimos saber si van a ser elementos que van a poder configurarse de forma independiente, o directamente cogerán todo el moveset del luchador elegido, pero no pudieron responder en ese momento. Aún así, supone una enorme mejora con respecto a Xenoverse 2, que agotaba muy rápidamente los combos más esenciales de nuestro avatar. También se hizo hincapié en cómo las distintas equipaciones de ropa de nuestro personaje también configurarán sus estadísticas; algo que, una vez más, ya estaba presente anteriormente, pero que aquí se ha aumentado el número y la complejidad de las estadísticas a tener en cuenta. Como última y jugosa novedad, nos han mostrado que podremos crear una nueva raza para nuestro avatar, dejándonos cada vez más cerca de esa fantasía que fue Dragon Ball Heroes: un androide.

No se ha especificado aún cuáles van a ser sus fortalezas y particularidades, pero podemos hacernos una idea de cómo funcionarán a poco que conozcamos el desempeño de otros luchadores similares. En cualquier caso, era una novedad necesaria, pero no por ello menos agradecida. Un cambio más grande de lo que parece Tras esta breve presentación, pudimos enfrentarnos nosotros mismos al nivel multijugador de la nieve, comprobando de primera mano cómo se siente a los mandos esta nueva perspectiva y jugabilidad de la saga. Comenzamos en nuestra habitación de la Capsule Corporation, donde se confirmaba lo que intuíamos en el primer vistazo al juego: los escenarios están repletos de detalles y referencias, siendo una delicia explorarlos con detenimiento.

Solo en nuestra habitación pudimos encontrar una mesa de reparación que Bulma estaba usando para arreglar el radar de bolas de dragón. Quizás si hubiéramos seguido la dirección que sugería hubiera pasado algo, pero no teníamos demasiado tiempo. Las transformaciones ya no están limitadas por tiempo, sino por nuestro nivel de ki No tardamos en lanzarnos a la batalla con nuestro saiyan prediseñado, y desde los primeros movimientos se nota un enorme cambio en el ritmo del juego con respecto a Xenoverse 2. Los personajes se desplazan mucho más rápido, y los combos también se realizan a mayor velocidad.

La forma más básica del combo se mantiene, pero se han añadido nuevos inputs y herramientas para modificarlos. Ha adquirido también mucha importancia la barra de aturdimiento de los enemigos, siendo fundamental fijarnos en ella para poder encajar super-ataques al máximo de su poder (y con una espectacular animación similar a la de Kakarot). Los rivales más comunes también suponen una amenaza mucho menor, pudiendo arrasar fácilmente con ellos si realizamos un ataque definitivo. Como fantasía de poder es impagable, pero es cierto que a nuestros golpes les faltaban un impacto y contundencia que sí tenían antes; puede ser por el cambio de los modelados o la mayor velocidad, pero falta poder en nuestros combos.

Es algo que se vuelve incluso más evidente cuando luchamos contra Broly, que no reaccionará a ningún golpe hasta que le hayamos hecho una cantidad considerable de daño. Sí que me gustó ver que estábamos ante un combate difícil, y que los obstáculos de los escenarios podían llegar a romperse con los ataques de energía. Sin embargo, lo más importante de la prueba fue comprobar que el equipo del juego ya había tomado nota de las quejas de los usuarios, y había corregido parte de sus sugerencias para esta build: las transformaciones ya no están limitadas por tiempo, sino por nuestro nivel de ki, algo mucho más coherente y satisfactorio. Incluso pudimos transformarnos en Super Saiyan 3, dejándonos entrever cómo cambia el poder de nuestras técnicas en esta forma.

En general, salí con sensaciones muy positivas de esta toma de contacto en la Gamescom, pero Dragon Ball Xenoverse 3 todavía puede mejorar incluso más. Su planteamiento es extremadamente ilusionante, pero detalles como el peso de nuestros puños o el sobrecargado HUD que presenta aún pueden refinarse para dar la experiencia que buscan desde Bandai Namco. Con cada nuevo material que veo del juego, lo tengo más claro: Dragon Ball Xenoverse 3 tiene el potencial de convertirse en un juego legendario, el más grande jamás hecho sobre la obra de Toriyama. A tenor de lo visto, y del compromiso del equipo por escuchar a su base de fans, todo invita al optimismo.