Las gafas inteligentes están empezando a convertirse en un producto cotidiano. Meta es una de las compañías que más ha impulsado esta categoría con sus Ray-Ban Meta , unas gafas capaces de reproducir audio, utilizar funciones de inteligencia artificial y, sobre todo, tomar fotografías y grabar vídeo directamente desde la perspectiva del usuario. Precisamente esa cámara es también una de sus mayores fuentes de polémica. A diferencia de un teléfono, unas gafas pueden estar apuntando constantemente hacia otras personas sin que resulte evidente que están grabando.
Para reducir ese riesgo, Meta incorporó un pequeño LED que se enciende cuando la cámara está activa. El problema es que algunos usuarios están intentando eliminar esa señal. Tapar el LED ya hace que la cámara deje de funcionar En las primeras generaciones, bastaba con cubrir físicamente el indicador luminoso para poder grabar sin que las personas alrededor lo supieran. Meta respondió modificando el sistema.
En los modelos posteriores, si las gafas detectan que el LED está bloqueado, la cámara se desactiva automáticamente. Pero aquello no terminó con el problema. Algunos usuarios comenzaron a buscar métodos más complejos para modificar el hardware o engañar al sistema y continuar grabando mientras ocultaban el indicador. La compañía volvió entonces a ampliar sus mecanismos de detección para identificar manipulaciones tanto del software como de componentes físicos. © 7NEWS Australia youtube.
Meta asegura haber bloqueado cientos de miles de cámaras Alex Himel, vicepresidente de wearables de Meta, explicó a Semafor que la compañía ya ha desactivado la cámara en varios cientos de miles de gafas después de detectar indicios de manipulación. Meta no ha detallado la cifra exacta y sostiene que los dispositivos modificados representan menos de una décima parte del 1 % del total vendido. El porcentaje parece pequeño, pero adquiere otra dimensión cuando se considera la escala del producto. Solo durante 2025 se habrían vendido alrededor de siete millones de unidades.
Cuando Meta detecta una modificación incompatible con sus sistemas de seguridad, la cámara queda inutilizada. Las gafas pueden continuar funcionando para otras tareas, como reproducir audio o utilizar determinadas funciones de inteligencia artificial, pero pierden su capacidad para capturar imágenes. Una batalla que Meta reconoce que no puede terminar El problema es que cada nueva protección puede acabar dando lugar a un nuevo intento de evitarla. Himel lo define como un “juego del gato y el ratón”.
A medida que Meta encuentra métodos para detectar modificaciones, algunos usuarios buscan formas diferentes de esconder la grabación. La compañía admite que probablemente esta lucha nunca termine por completo y asegura que continuará actualizando sus mecanismos de seguridad . Detrás de esa carrera técnica existe una cuestión más complicada: hasta qué punto basta con un pequeño indicador luminoso para que las personas sepan que están siendo grabadas. News!
Meta is rolling out a mandatory software update for its Ray-Ban Meta glasses that directly addresses our reporting from last month. If the glasses detect that the recording LED has been physically tampered with or drilled out, the camera will be disabled. pic.twitter.com/1RSJKEBriz Joanna Stern (@JoannaStern) July 8, 2026 La misma cámara también puede ser una herramienta de accesibilidad Eliminar o limitar estas cámaras tampoco es una solución sencilla. Para algunas personas con discapacidad visual, una cámara integrada en unas gafas puede convertirse en una herramienta especialmente útil. Combinada con inteligencia artificial y descripciones mediante voz, puede identificar objetos, leer señales, reconocer elementos del entorno y ayudar al usuario a orientarse.
Keri Gray, que formó parte del consejo asesor de Reality Labs, ha señalado que el uso de este tipo de dispositivos está creciendo entre personas ciegas. Al mismo tiempo, considera necesario establecer lugares o situaciones donde la captura de imágenes deba estar especialmente restringida. Ahí aparece la contradicción que probablemente acompañará a las gafas inteligentes durante años: la misma cámara que puede proporcionar autonomía a algunas personas también puede convertirse en una herramienta extremadamente discreta para grabar a otras sin consentimiento. Meta puede bloquear dispositivos manipulados y añadir nuevas salvaguardas, pero mientras una cámara permanezca siempre disponible a la altura de los ojos, la discusión sobre privacidad difícilmente desaparecerá.
Fuente: Xataka.