La normativa busca fortalecer la actividad de refinación de hidrocarburos en el marco de la política nacional hidrocarburífera . Bolivia registra actualmente escasez de diésel y gasolina, una situación que afecta especialmente a sectores como el transporte pesado, la minería y la actividad agrícola. De acuerdo con el decreto, las refinerías que importen petróleo podrán comercializar los productos obtenidos "a precios de mercado a distribuidores mayoristas, grandes consumidores, clientes directos, estaciones de servicio u otros canales de distribución y comercialización". Los volúmenes de crudo que podrán ser importados serán determinados por el Comité de Producción y Demanda del Gobierno, en base a las necesidades de abastecimiento del mercado interno, capacidad de transporte por ductos y de procesamiento de las refinerías.
La decisión se enmarca en la política del presidente boliviano, Rodrigo Paz, de reducir progresivamente la subvención estatal a los carburantes. El 17 de agosto, el mandatario firmó el decreto supremo 5676, que elevó el precio del litro de diésel de 9,80 bolivianos (unos 0,84 dólares) a 18 bolivianos (1,55 dólares) con el argumento de que se aplicará solo a los grandes consumidores. En la actualidad, Bolivia importa el 86% de diésel y el 56% de gasolina que se consume en el mercado interno, debido a que se produce sólo una mínima parte de combustibles líquidos. Economía Eliminar la subvención a combustibles en Bolivia requiere medidas "que no olviden el factor social", dice un experto 4 de septiembre, 21:44 GMT