Bloomberg Línea — Un proyecto privado busca desarrollar en Venezuela un campus de infraestructura tecnológica orientado a inteligencia artificial sobre más de 50 hectáreas de terreno industrial en el eje Guarenas-Guatire, estado Miranda, al centro-norte de Venezuela. La propuesta contempla una planta termoeléctrica con una capacidad preliminar de 80 megavatios (MW), una instalación solar de entre 5 MW y 8 MW y sistemas de almacenamiento de energía. Según documentos vistos por Bloomberg Línea sobre el proyecto y sus avances, así como por las conversaciones realizadas con las partes involucradas, TP AI Factory se encuentra actualmente en una etapa de estructuración y prefactibilidad. Mikail Rojas, director del preproyecto, encabeza esta fase, que contempla completar los estudios técnicos y la permisología oficial antes de avanzar hacia la ejecución. “Aquí nosotros tenemos el terreno, la idea y el preproyecto.
Arrancar el proyecto final debe ser en alianza con gente especializada”, explicó Rojas a Bloomberg Línea. El terreno pertenece a Corporación Arte Peter C.A. y está ubicado en el eje Guarenas-Guatire, dentro del área de la Zona Económica Especial de esa región. Sobre esa superficie se proyecta un campus que combinaría infraestructura energética, tecnológica y servicios industriales, aunque su escala definitiva dependerá del diseño que finalmente adopte el centro de datos. Punto de partida La decisión de incorporar generación propia responde a una de las principales variables que debe resolver cualquier infraestructura de alta densidad tecnológica en Venezuela: la disponibilidad y continuidad del suministro eléctrico.
El país conserva una importante capacidad instalada de generación, sustentada principalmente en sus recursos hidroeléctricos y termoeléctricos, pero una parte relevante de esa infraestructura no está disponible de forma permanente. La recuperación del sistema eléctrico se ha convertido, de hecho, en uno de los frentes de inversión que el país busca activar. Un acuerdo anunciado recientemente entre Venezuela y GE Vernova contempla la rehabilitación de infraestructura existente y la incorporación de 1.000 MW de nueva capacidad durante los primeros dos años, además de otros 5.000 MW en los cuatro años siguientes, de acuerdo con Reuters. El plan busca recuperar activos que permanecen fuera de servicio y mejorar la estabilidad del sistema eléctrico.
La necesidad de recuperar esa capacidad convive con una de las ventajas potenciales de Venezuela para proyectos intensivos en energía: la disponibilidad de recursos naturales y una infraestructura energética construida durante décadas. Para un centro de datos, sin embargo, el costo de la electricidad es solo una parte de la ecuación. La continuidad del suministro es igualmente relevante, particularmente cuando se trata de cargas de procesamiento que requieren operación permanente. Es en ese punto donde TP AI Factory plantea una estrategia distinta: diseñar su propia infraestructura energética como parte del proyecto, en lugar de depender exclusivamente del suministro del sistema nacional.
Modelo energético propio La propuesta contempla una planta termoeléctrica de hasta 80 MW alimentada con gas natural y una instalación fotovoltaica de entre 5 MW y 8 MW. La generación solar estaría orientada principalmente a cubrir servicios auxiliares y parte de las necesidades generales del parque industrial. Para determinar la viabilidad del suministro de gas se encuentra en desarrollo un estudio oficial de factibilidad, mientras los promotores avanzan en los análisis técnicos relacionados con consumo e interconexión. La previsión es completar esta etapa durante 2026 y continuar posteriormente con la permisología requerida.
El esquema incorpora además baterías para almacenamiento eléctrico y una planta de tratamiento de aguas residuales. La capacidad del sistema de almacenamiento todavía no está definida y deberá determinarse durante la ingeniería detallada, en función de las características que finalmente tenga la infraestructura tecnológica. De esta manera, los 80 MW corresponden a la capacidad preliminar de generación de la planta termoeléctrica, y no a la capacidad informática del centro de datos. Una infraestructura de IA sin dimensiones Venezuela ya cuenta con infraestructura de centros de datos.
Internet Society registra ocho centros de datos activos en el país en 2026, aunque esa cifra incluye instalaciones con diferentes características y no significa que todas estén destinadas específicamente a inteligencia artificial. Uno de ellos es CAR1, el centro de datos que Cirion Technologies opera en Caracas desde hace 25 años. La instalación cuenta con 4 MW de generación eléctrica propia, autonomía energética y una arquitectura que la compañía describe como “AI-ready”, preparada para atender las crecientes necesidades de procesamiento, conectividad y seguridad asociadas con la inteligencia artificial. La infraestructura de computación de alto rendimiento, sin embargo, sigue siendo una de las áreas en las que Venezuela presenta mayores rezagos.
El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2024 ubicó al país por debajo del promedio regional en infraestructura y señaló que no contaba con capacidad de infraestructura de computación de alto rendimiento, además de registrar una puntuación cercana a cero en centros de datos certificados. Ese contexto abre un espacio para proyectos orientados específicamente a cargas de IA, aunque TP AI Factory todavía no ha definido qué capacidad tendrá finalmente su centro de datos. El número de procesadores gráficos (GPU), la carga tecnológica, la densidad de procesamiento y los requerimientos de refrigeración deberán establecerse durante la ingeniería y en coordinación con el socio tecnológico. La búsqueda de un socio ancla Ese socio es una de las piezas que los promotores consideran necesarias para pasar del preproyecto a la ejecución.
La intención es incorporar un único aliado estratégico que pueda aportar tecnología, capacidad financiera y experiencia en la construcción y operación de infraestructura digital de alta densidad. Entre los perfiles que se buscan están desarrolladores globales de infraestructura digital e hyperscalers. Las conversaciones con compañías internacionales y actores especializados en centros de datos se encuentran en una etapa exploratoria, sin que hasta ahora exista un operador, cliente ancla o socio tecnológico comprometido públicamente. “La estrategia es integrar un único socio corporativo ancla, un desarrollador global de infraestructura digital o un hyperscaler, que aporte tecnología y músculo financiero”, señaló Rojas. La incorporación de ese aliado también permitirá definir variables que todavía permanecen abiertas, desde el tamaño definitivo del centro de datos hasta el tipo de equipamiento que utilizará y la infraestructura necesaria para refrigerarlo y operarlo.
Una inversión por determinar El costo total de construcción del proyecto aún no está definido. La cifra dependerá, entre otros factores, de la capacidad tecnológica que se termine instalando, de la infraestructura energética y de almacenamiento y de las especificaciones que establezca el futuro socio. El monto total de inversión que requeriría TP AI Factory todavía no está definido. Antes de establecer una cifra, los promotores deben completar los estudios de factibilidad, determinar la capacidad definitiva del centro de datos y dimensionar la infraestructura energética, de almacenamiento y refrigeración que necesitará el complejo.
La referencia disponible, sin embargo, muestra la magnitud de capital que puede requerir la nueva generación de infraestructura para inteligencia artificial. Los proyectos de escala hyperscale han llevado las inversiones en centros de datos a cifras de miles de millones de dólares. El caso más extremo es Stargate, la iniciativa de OpenAI, SoftBank, Oracle y MGX que contempla invertir hasta US$500.000 millones durante cuatro años en infraestructura de IA en Estados Unidos. En América Latina, OpenAI y la desarrolladora energética Sur Energy anunciaron en 2025 una iniciativa para Stargate Argentina que contempla un centro de datos con capacidad de hasta 500 MW.
Estos proyectos ilustran la escala que puede alcanzar la infraestructura necesaria para procesar cargas avanzadas de IA y explican por qué, en el caso venezolano, la definición de la inversión dependerá en buena medida de la capacidad tecnológica que finalmente se decida instalar. Ver más: Qué puedes hacer gratis con ChatGPT y con Claude sin pagar ni poner tarjeta El cronograma plantea completar durante 2026 la estructuración y los estudios de prefactibilidad. Después vendría una etapa de permisos y preparación del terreno, con la ejecución física planteada para 2027, sujeta a la culminación de los estudios y a la incorporación del socio especializado. TP AI Factory parte así de un terreno identificado, una propuesta energética preliminar y un modelo de infraestructura pensado para cargas de inteligencia artificial.
El siguiente paso será convertir ese concepto en un proyecto técnicamente dimensionado, con un socio capaz de definir la infraestructura tecnológica y el capital necesario para llevarlo de la etapa de prefactibilidad a la construcción.