Normalmente, las obras de cualquier reforma suelen ser sinónimo de molestias y de mucho trabajo: un puñado de meses de incordio y ruido, y si hablamos de unas obras que son para un museo o cualquier estructura abierta al público, fastidio para los visitantes. Para el caso que nos ocupa, un ascensor, se resuelve como un trámite técnico: se abre un hueco, se coloca la cabina, se reabre la planta. Pero ¿qué ocurre cuando debajo de tu museo había algo que podías haber tenido en él y es descubierto por los inicios de estas obras? Eso es justo lo que ocurrió en el Museo Histórico Cabildo de Montevideo, en pleno barrio de Ciudad Vieja.
La obra, pensada para mejorar el acceso al segundo piso y pendiente desde 2013 -cuando visitantes con movilidad reducida reclamaron una solución-, tuvo que paralizarse en cuanto un primer pozo sacó a la luz restos arqueológicos de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX: semillas, botones, balas, botellas de ginebra de distintas épocas, pipas de fumar, restos óseos, monedas y anillos... toda una ciudad colonial (o una parte realmente importante de la misma) descansaba bajo los cimientos del museo. Y lo es porque explica cómo la capital de Uruguay pudo tener semejante autosuficiencia en su época colonial: una fuente o pozo de agua de gran capacidad. Las "aguas de la vida" de Montevideo Según la historiadora Ana Ribeiro, viceministra de Educación y Cultura y presidenta de la Comisión de Patrimonio Cultural, Montevideo fue una ciudad amurallada durante buena parte de su historia colonial, y que en caso de guerra o asedio quedaba completamente aislada, dependiendo solo de sus fuentes internas. En condiciones normales, eso debería haber hecho que la ciudad no pudiera resistir asedios o intentos de conquista por bloqueo, pero tenían un arma secreta.
Durante sus primeros 150 años, la ciudad no tuvo una red de agua centralizada, se abastecía mediante fuentes naturales, cisternas y aljibes de lluvia, y el reparto dependía en buena parte de los aguateros, vendedores ambulantes a los que la población acusaba de especular con los precios en los momentos de escasez. Sin embargo, y con la modernización de la urbe en tiempos coloniales, se pudo conectar el centro urbano con las aguas del sector oeste de la ciudad, famosas en la región por ser las más puras, hasta el punto de generar una leyenda urbana en torno a una fuente abierta por el colono Luis Mascareñas, a la que se atribuían propiedades curativas. No es que fueran la Fuente de la Eterna Juventud, pero sin duda eran las mas deseadas por los lugareños; hasta el punto de que los "aguateros" (los distribuidores de agua de la época) se dice que practicaban la especulación con ella. Tesoros ocultos en un pozo de agua Pero además de hallar este sumidero acuático que ayudaba a la ciudad a resistir sequías o periodos en los que no podían salir a conseguir agua, también se encontró en la cámara descubierta por las obras del museo una verdadera colección de tesoros ocultos arqueológicos.
Botellas, pipas, balas, monedas, anillos y restos óseos permiten reconstruir hábitos de higiene, salubridad y alimentación, además de la estratificación social de la época: quién comía qué según su posición económica, algo que los documentos oficiales rara vez recogen con ese detalle. La cuestión es que su descubrimiento también supuso nuevos quebraderos de cabeza para los administradores del museo a pesar del hallazgo. En el proyecto, no se incluyó la presencia de especialistas en arqueología, y eso obligó a detener la obra. Según las leyes de Uruguay, cualquier intervención en el subsuelo de Ciudad Vieja -declarada zona de patrimonio histórico- exige supervisión arqueológica previa, y es la Comisión Nacional de Patrimonio la que decide si un hallazgo de este tipo es compatible con el proyecto original o si debe rediseñarse.
Con todo, la obra que iba a resolver un problema de accesibilidad terminó convirtiéndose en una ventana a cómo vivía -y sobre todo, cómo bebía- una ciudad amurallada que dependía de sus propias entrañas para sobrevivir a cualquier asedio. Puede que el ascensor tarde algo más de lo previsto en llegar al segundo piso, pero pocas veces un trámite técnico ha estado tan cerca de reescribir un capítulo de la historia colonial de Montevideo o de cualquier otra ciudad. Imagen de portada: Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0) En 3DJuegos | Respawn convirtió Apex Legends en un fenómeno en cuestión de horas. Detrás, Google corría para no quedarse atrás