Europa se enfrenta a una factura eléctrica gigantesca por culpa del coche eléctrico: ya hay una solución sobre la mesa

Europa se enfrenta a una factura eléctrica gigantesca por culpa del coche eléctrico: ya hay una solución sobre la mesa

Coches Eléctricos Europa se enfrenta a una factura eléctrica gigantesca por culpa del coche eléctrico: ya hay una solución sobre la mesa Un estudio de Siemens calcula que la gestión inteligente de la recarga podría ahorrar 10.600 millones de euros en refuerzos de red hasta 2030. Europa tendrá que reforzar su infraestructura eléctrica para asumir millones de nuevos vehículos. Gemini Daniel Vega 14/09/2026 11:00 Actualizado a 14/09/2026 11:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora El crecimiento del coche eléctrico obligará a Europa a invertir miles de millones de euros en sus redes de distribución durante los próximos años. Sin embargo, una parte importante de ese desembolso podría evitarse sin reducir el número de vehículos conectados ni frenar la instalación de puntos de carga, sino gestionando mejor la electricidad disponible en cada momento. Esa es una de las principales conclusiones de un nuevo estudio elaborado por Siemens y encargado por EIT Urban Mobility, ChargeUp Europe y ACEA. El análisis calcula que la adaptación de las redes al aumento previsto de vehículos eléctricos requeriría unos 24.700 millones de euros hasta 2030, una cifra que podría quedarse en aproximadamente 14.100 millones si se generaliza la gestión inteligente de la recarga.

La recarga doméstica será uno de los principales retos para las redes europeas. La mayor parte de la presión llegará a las redes más cercanas a los hogares El informe analiza 64 áreas urbanas repartidas entre la Unión Europea y tres países del Espacio Económico Europeo, utilizando como referencia seis modelos de ciudad representados por Estocolmo, Múnich, Barcelona, Roma, Kiel y Cracovia. Las proyecciones apuntan a que el parque de eléctricos a batería de estas zonas podría multiplicarse por 3,8 hasta 2030, por lo que todas las ciudades estudiadas necesitarían algún tipo de refuerzo de su red. El impacto, además, no se repartiría de forma homogénea.

Siemens estima que el 77,7% de la inversión necesaria en refuerzos físicos correspondería a redes de baja tensión, principalmente por el aumento de la recarga residencial. El modelo calcula que entre un 55% y un 62% de los propietarios de un eléctrico podría disponer de un punto de carga en casa dentro de cuatro años, lo que concentraría buena parte de la nueva demanda en determinados momentos del día. España aparece todavía por debajo de algunos mercados europeos en penetración del coche eléctrico, aunque la tendencia prevista también es ascendente. El escenario utilizado por Siemens sitúa a los eléctricos a batería en torno al 4,5% del parque español de turismos en 2030, frente al 15,7% de Alemania o el 27,3% de Suecia.

En los países analizados, el crecimiento respecto a 2024 oscilaría entre 3,4 y 5,3 veces. No hace falta que todos los coches carguen a máxima potencia al mismo tiempo La principal vía de ahorro identificada por el estudio es la denominada gestión de carga de vehículos eléctricos o EV Load Management. El sistema ajusta prácticamente en tiempo real la potencia utilizada por los cargadores en función de la capacidad disponible en la red, de forma que parte de la demanda pueda desplazarse o reducirse durante los periodos de mayor consumo. Siemens calcula un ahorro potencial de 10.600 millones gracias a una mejor gestión.

Aplicado a gran escala, este tipo de control permitiría aprovechar mejor la infraestructura existente y reducir en unos 10.600 millones de euros las necesidades de inversión calculadas para 2030. Esto supone pasar de 24.700 a unos 14.100 millones de euros, aunque el estudio deja claro que la digitalización y la recarga inteligente no sustituyen las ampliaciones físicas: incluso con estos sistemas, todas las regiones estudiadas seguirían necesitando reforzar parte de sus redes. El informe también pone el foco en la coordinación entre redes eléctricas y despliegue de cargadores. Las ciudades con menos posibilidades de recarga privada dependerán en mayor medida de la infraestructura pública, mientras que las zonas con más carga doméstica ejercerán mayor presión sobre las redes locales.

La conclusión del análisis es que la electrificación del transporte obligará a invertir, pero una gestión más flexible de cuándo y cómo se cargan los vehículos puede reducir de forma notable la magnitud de esas obras. Temas Coches Eléctricos