Paul Osterman, profesor del MIT sobre la Gen Z: "El deseo de conseguir un trabajo real sigue ahí", pero el 35% de los empleados ya son "desechables"

Paul Osterman, profesor del MIT sobre la Gen Z: "El deseo de conseguir un trabajo real sigue ahí", pero el 35% de los empleados ya son "desechables"

Que son vagos, que todo son quejas, que el problema es que no quieren trabajar y que se lo den todo hecho… Durante años hemos visto cómo a la Generación Z se le atacaba de un sinfín de formas distintas. Ahora, un profesor del MIT se ha propuesto demostrarlo con números y se ha encontrado con un giro inesperado. Mediante una encuesta a más de 6.000 trabajadores y cerca de 100 entrevistas, la conclusión que extrae es justo la contraria, que el deseo de los jóvenes de conseguir un buen trabajo y mantener una carrera estable en la empresa que terminen cayendo sigue estando ahí. El problema real, para sorpresa de absolutamente nadie, son esas mismas empresas.

El auge de los trabajos desechables Lo que han demostrado las cifras de Paul Osterman, profesor emérito del MIT, es que el 35% de los trabajadores de EEUU (hablamos de más de 55 millones de personas) tiene lo que el estudio ha pasado a denominar "trabajos desechables". Entran en las empresas sabiendo desde el principio que son totalmente prescindibles y que eso no va a cambiar. Las empresas son las primeras en ser conscientes de ello porque han creado esos trabajos de forma calculada. Son puestos que no reclamarán formación ni tendrán opción a ascensos, y por supuesto no podrán construir allí una carrera larga porque eso haría más difícil poder deshacerse de ellos para conseguir una opción más barata cuando lo necesiten.

La falta de compromiso con el empleado no se limita a dependientes de una tienda, ojo, arrastra desde profesores universitarios y abogados hasta empleados del hogar, y además salpica a todos por igual y de la misma forma. En esa obsesión por ahorrar cada vez más, el gasto de la empresa en el trabajador cae en picado y, de rebote, los beneficios de este siguen el mismo patrón. Con todo, la única diferencia clara que se extrae de la Generación Z es que apuestan más por la conciliación entre trabajo y vida personal que otras generaciones, pero sus ganas de trabajar y crecer dentro de las empresas es exactamente igual que en otros grupos de nuestra sociedad. Sus oportunidades de conseguirlo, en cambio, demuestran dejar bastante que desear.