Los estudiantes usan IA para hacer trampas. Ahora pierden horas intentando que no se note

Los estudiantes usan IA para hacer trampas. Ahora pierden horas intentando que no se note

Antes de la IA, los estudiantes ya copiaban en exámenes, se descargaban trabajos de ' El Rincón del Vago ' o incluso pagaban para que alguien se los hiciera . Con la IA, hacer trampas se ha convertido en algo tan sencillo y cotidiano que la comunidad educativa está tomando cartas en el asunto . Pero los profesores no son tontos, cuando un alumno usa IA lo notan , y por eso cada vez más alumnos se esfuerzan en hacer que no cante tanto. Bienvenidos a la guerra entre quienes hacen trampas con IA y quienes las detectan.

Detectar la IA. A estas alturas de la película, si ChatGPT hace un trabajo de clase y el alumno lo entrega tal cual, es muy probable que el profesor le acabe pillando. Ya somos capaces de detectar las típicas frases y palabras que suele usar la IA , se pueden colar alucinaciones y datos sin verificar. Además, hay muchas universidades que recurren a softwares antiplagio como Turnitin que también cuentan con detectores de IA.

Estos detectores no son muy fiables y hasta la propia Turnitin reconoce que existen los falsos positivos , planteando sus resultados como una señal para que el profesor investigue el caso, no como un veredicto automático. Las sospechas suelen venir de detalles más sutiles, como un cambio brusco de estilo, referencias que el alumno no sabe defender o una entrega demasiado impecable. Solución: disimularla. Está la opción de usar herramientas " humanizadoras" de textos , cuyo objetivo es eliminar las típicas frases y palabras que suele usar la IA para que no sea tan evidente, pero hay alumnos que prefieren dedicar tiempo a revisar y reescribir los textos de la IA para que parezcan suyos.

En el New York Magazine han entrevistado a varios alumnos que cuentan sus trucos, como Will, que reescribe todo el texto línea por línea para que no se note que ha usado Claude para redactarlo. O Theo, que encargó una presentación de astronomía a Codex y quedó tan perfecta que tuvo que pasar cuatro horas "estropeándola" para que pareciera hecha por un alumno de su nivel. "Requirió mucho trabajo", dijo el alumno. Quizás habría terminado antes haciendo el trabajo él mismo. La IA está permitiendo a los estudiantes sacar mejores notas que nunca en los deberes.

Hasta que llegan al examen Sofisticando las trampas . A medida que las universidades implementan obstáculos para hacer trampas, los estudiantes también descubren trucos para sortearlas. En la Universidad de Nueva York utilizan una plataforma llamada WebAssign cuyo objetivo es dificultar mucho las trampas a la hora de completar tareas, pero ya lo dice el refrán: hecha la ley, hecha la trampa. Un alumno creó un bot para ir rellenando las respuestas de forma lenta y errática, imitando el ritmo de un estudiante para que así no resultara sospechoso.

Después lo compartió con otros compañeros. La paradoja es que hacer trampas ya no consiste simplemente en pedirle algo a ChatGPT y pegar la respuesta: puede requerir revisar, reescribir o incluso programar lo suficiente para que el resultado parezca humano. Desconfianza. Es lo que la IA ha provocado en el sector educativo y hay un ejemplo que lo ilustra muy bien.

La Universidad de Princeton presumía de confiar tanto en el honor de sus estudiantes que no ponían vigilancia en los exámenes. Eso se ha acabado y en mayo de este año anunciaron que empezarían a supervisar los exámenes presenciales , poniendo fin a una política que databa de 1893, más de un siglo. ¿Y si la solución no es perseguir? Hay quien cree que la solución al problema sea crear detectores más potentes o poner más vigilancia. En declaraciones a New York Magazine, Danielle Carr, profesora de UCLA, sostiene que la IA no es "un problema técnico con una solución técnica" y si los estudiantes quieren hacer trampas, van a encontrar la manera.

Su apuesta pasa por diseñar clases y evaluaciones en las que aprender compense más que delegar el trabajo. Algunas universidades españolas ya ensayan modelos con distintos niveles de uso: prohibida en asignaturas básicas, permitida con transparencia en otras y obligatoria en proyectos avanzados, donde el alumno debe demostrar que entiende y sabe evaluar lo que produce la herramienta. Alberto Sols, director de la Escuela de Arquitectura, Ingeniería, Ciencia y Computación dice que la IA puede ser un “exoesqueleto intelectual”, pero primero hay que saber caminar sin él. Imagen | Xataka con Magnific En Xataka | No sabemos si los universitarios están utilizando la IA.

Sí sabemos que están sacando más sobresalientes que nunca