El auge del coche eléctrico está abriendo una nueva guerra en los garajes comunitarios: “Yo no lo voy a usar, ¿por qué tengo que pagar?”

El auge del coche eléctrico está abriendo una nueva guerra en los garajes comunitarios: “Yo no lo voy a usar, ¿por qué tengo que pagar?”

Coches Eléctricos El auge del coche eléctrico está abriendo una nueva guerra en los garajes comunitarios: “Yo no lo voy a usar, ¿por qué tengo que pagar?” La instalación de cargadores privados, las preinstalaciones comunitarias y el reparto de costes están generando cada vez más consultas y conflictos entre propietarios. Las comunidades afrontan nuevas dudas sobre costes, cableado, seguridad y zonas comunes. Daniel Vega 17/09/2026 15:00 Actualizado a 17/09/2026 15:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora La expansión del coche eléctrico está introduciendo un nuevo elemento de fricción en muchas comunidades de propietarios: la instalación de cargadores en los garajes. Lo que hasta hace unos años era una situación puntual empieza a ser cada vez más habitual, obligando a administradores y vecinos a resolver cuestiones relacionadas con las obras, el reparto de costes o el uso de elementos comunes. El problema previsiblemente irá a más a medida que aumente el parque electrificado. Solo durante agosto se matricularon en España 21.292 vehículos eléctricos e híbridos enchufables, un 28% más que un año antes, mientras que entre enero y agosto ya sumaban 208.611 unidades, con un crecimiento acumulado del 33,6%, según los últimos datos publicados por AEDIVE y GANVAM .

Los seguros y la responsabilidad ante daños también preocupan a las comunidades. Instalar un cargador particular no requiere permiso de la comunidad Una de las dudas más habituales aparece cuando un propietario quiere llevar electricidad hasta su propia plaza de garaje. La Ley de Propiedad Horizontal establece que, cuando el punto de carga sea para uso privado y quede situado en una plaza individual, basta con comunicar previamente la instalación a la comunidad. Tanto el coste de los trabajos como posteriormente el de la electricidad corresponden íntegramente al interesado.

El Tribunal Supremo reforzó esta interpretación en diciembre de 2025 al resolver un litigio iniciado años antes en una comunidad de Villajoyosa, Alicante. La sentencia determina que tampoco es necesaria una autorización específica porque los cables atraviesen o se sujeten a zonas comunes, salvo que la actuación produzca una afección innecesaria o desproporcionada o perjudique al resto de propietarios. En la práctica, una de las soluciones más habituales consiste en conectar el cargador al suministro de la propia vivienda, llevando una línea desde la centralización de contadores hasta la plaza. El recorrido puede obligar a atravesar varias plantas o zonas comunes y encarece considerablemente determinados proyectos.

Una instalación individual completa puede situarse aproximadamente entre 1.000 y 2.500 euros dependiendo de la distancia, las protecciones necesarias y la complejidad de la obra. Una infraestructura común evita que cada vecino haga su propia instalación La alternativa consiste en preparar conjuntamente el garaje para que los propietarios puedan ir conectando sus cargadores conforme los necesiten. En una comunidad de alrededor de 50 plazas, una infraestructura de este tipo puede moverse aproximadamente entre 10.000 y 20.000 euros, aunque la cifra depende de las características del edificio y de la solución técnica elegida. Este sistema permite concentrar canalizaciones y evitar que cada nuevo vehículo obligue a realizar un recorrido independiente por paredes y techos.

La normativa técnica contempla precisamente sistemas colectivos y diferentes esquemas de alimentación para los aparcamientos, además de exigir que las instalaciones cumplan la ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión . La situación es diferente en los edificios residenciales de nueva construcción. En ellos ya deben existir canalizaciones que permitan suministrar electricidad en el futuro al 100% de las plazas de aparcamiento, de forma que la llegada posterior de los cargadores no obligue a rehacer toda la infraestructura eléctrica del garaje. Seguridad, seguros y potencia disponible completan el debate A las discusiones económicas se suman las relacionadas con la seguridad.

La normativa permite la recarga dentro de aparcamientos colectivos siempre que la instalación reúna las condiciones técnicas correspondientes y establece requisitos específicos sobre circuitos, protecciones, contadores y previsión de potencia. Por este motivo, resulta especialmente relevante que los trabajos sean diseñados y ejecutados conforme al Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión. La expansión de los eléctricos obliga a revisar la capacidad eléctrica de muchos edificios. También pueden aparecer dificultades en garajes independientes o aparcamientos de residentes que no disponen de la misma infraestructura eléctrica que un edificio de viviendas.

En estos casos están apareciendo fórmulas en las que una empresa instala un cuadro y una red común de recarga, mide individualmente el consumo de cada usuario y factura posteriormente la energía junto a una cuota mensual. Es una solución que traslada parte de la inversión inicial al operador y anticipa un escenario cada vez más frecuente: adaptar garajes diseñados hace décadas a un parque móvil en el que cada vez habrá más vehículos que necesiten conectarse a la red. Temas Puntos de recarga Coches Eléctricos

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