Mucho se ha hablado durante las últimas horas de la prohibición de la Unión Europea para que los niños menores de 13 años no tengan acceso a redes sociales, pero la realidad es que su uso, pese a ser limitado, continuará siendo posible. Las redes sociales se han convertido en una preocupación para la Unión Europea, especialmente para los más jóvenes. Por este motivo, la Comisión Europea está explorando todas las vías que existen para poder limitar su uso a través de la Ley Kids, que ha sido adoptada durante la mañana de hoy. Se trata de una propuesta que busca proteger a los menores de 13 años del acceso a este tipo de plataformas, fijando una edad mínima.
Además, también regula que los menores de 15 años tendrán que disponer de una autorización expresa para abrirse una cuenta de usuario. Sin embargo, hay una letra pequeña: pese a que los menores de 13 años no podrán acceder libremente, sí que seguirá existiendo la posibilidad de compartir vídeos y todo tipo de contenido. Dos edades clave: 13 y 15 años Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, ha declarado que la Ley Kids exigirá que las plataformas demuestren que “son seguras desde el diseño” y que, además, los padres volverán a ponerse “en el asiento del conductor”, haciendo referencia a que serán ellos los que controlen la actividad online del menor. Los niños de entre 3 y 13 años no podrán acceder a las redes sociales, explican desde Bruselas.
Además, aquellos que tengan entre 13 y 15 años tendrán que estar bajo un estricto control parental, que permitirá a los padres elegir qué cuentas pueden acceder a las redes sociales a través de las cuentas del padre o del tutor. De este modo, se proporciona un extra de vigilancia a la actividad online. Sin embargo, lo que no se ha destacado tanto es que los menores de 13 años continuarán teniendo la posibilidad de compartir vídeos y otro tipo de contenido. Así lo afirma el propio marco legal presentado: los niños de entre 3 y 13 años podrán “acceder a servicios especialmente diseñados para compartir videos”, que a su vez estarán vinculados a las cuentas de sus padres.
En la práctica, no sabemos exactamente esto en qué se traducirá. Sin embargo, todo apunta a que las redes sociales tendrán la oportunidad de diseñar interfaces más limitadas para que los menores continúen con su actividad online, como hasta ahora, pero en versiones con menos funciones. ¿Es suficiente? Lo primero que debemos tener en cuenta es que se trata de una propuesta. Esto quiere decir que no sabemos exactamente cuál será la forma final de la redacción de la norma, por lo que es pronto para aventurarse a entender el impacto que tendrá.
Sobre el papel, la normativa se queda algo corta. De poco sirve que se limite el acceso a las redes sociales, si las plataformas van a tener la oportunidad de lanzar versiones light de las propias redes sociales para incentivar que se siga compartiendo vídeo. Algo que sí que es interesante es que la UE exigirá que las tiendas de apps y los servicios online utilicen herramientas de garantía de edad verificadas por la Unión Europea. Estas herramientas no podrán guardar documentos de identidad o datos biométricos, pero servirán para limitar accesos no autorizados.
Un máximo de una hora al día Otro aspecto que contempla la propuesta es que todos los menores de 15 años tendrán un máximo de una hora al día de uso de este tipo de servicios online. Serán los padres los que tengan la responsabilidad de, con la ayuda de las empresas tecnológicas, establecer este límite de uso. Para ello, la UE exigirá que las herramientas tengan acceso a esta función de una forma sencilla y accesible. Por lo tanto, pese a que se contempla la prohibición total, el hecho de que se siga dejando libertad, e incluso se incentive, para que se continúen compartiendo vídeos, deja entrever la complejidad que existe para prohibir desde cero el acceso a estas herramientas.