NBC Por Pedro Gallego Leer en la aplicación Su trayectoria reciente no ha sido la misma que la de sus años de apogeo, y ha pasado bastante tiempo desde entonces para que su nombre ya no tenga la misma fuerza en el público. Pero Ron Howard es un nombre que tuvo su importancia en el cine americano, y para muchos sigue imponiendo respeto en el mejor de los sentidos. Primero como estrella de películas como American Graffiti y luego series como Happy Days , para luego consolidarse como un cineasta popular que creó clásicos generacionales . En los ochenta maravilló con las fantasías de Willow y Cocoon , y en los noventa cautivó con espectáculos como Apollo 13 o dramas aclamados como Una mente maravillosa .
También tuvo gran éxito con la trilogía de El código Da Vinci . Colaboración frustrada Para actores como Justin Hartley es la clase de figura que le causa admiración. Al menos, así lo explicó en una entrevista al LA Times: “De alguna manera, creces viendo a estas personas que son auténticos iconos. Y parece que, con el tiempo, se vuelven… No sé si cada vez son mejores o si te acostumbras a que formen parte de tu vida.
Y él es uno de esos hombres”. De ahí que no pudiera hacerle más ilusión que Howard fue a participar en la exitosa serie que ya protagonizaba: This Is Us . El cineasta participa interpretándose a sí mismo e intentando darle direcciones al personaje de Hartley. Pero acabó con su gozo en un pozo cuando se enteró de que no iban a compartir escena, sino que su conversación iba a ser telefónica.
Ron Howard retrata en 'Trece vidas' el estremecedor caso de los niños atrapados en la cueva: “No quería que esto fuera una versión de Hollywood” ”Durante la llamada me llevaron a otra habitación, así que ni siquiera estuve en la misma habitación con él ”. Al menos la llamada sí se produjo y pudo hacer la escena vía telefónica: “Pero sí que lo oí por teléfono. En mi cabeza, pensaba: ‘Esa es la voz de Ron diciéndomelo’. Sin duda, fue uno de los mejores momentos para mí”.