Una fábrica llena de robots construyendo otros robots suena todavía a una imagen de ciencia ficción. En Liuzhou, al sur de China, UBTech acaba de convertirla (al menos parcialmente) en una escena industrial real. La compañía puso en funcionamiento el pasado 12 de septiembre una nueva planta de 14.000 metros cuadrados destinada a producir sus robots Walker S y Cruzr. UBTech la presenta como la primera fábrica inteligente dedicada a humanoides diseñada desde el principio para superar las 10.000 unidades anuales, con una línea calculada para que salga un robot terminado aproximadamente cada diez minutos.
Hay un matiz importante: los 10.000 robots y los diez minutos son la capacidad y cadencia de diseño de la fábrica, no una demostración de que UBTech ya esté manteniendo ese volumen de producción durante todo un año. Los robots ya tienen trabajo en la fábrica que produce robots © UBTECH. El nombre de “robots construyendo robots” necesita también cierta letra pequeña . No hay una fila de Walker S2 utilizando destornilladores para montar de principio a fin a otro Walker S2.
Las operaciones de ensamblaje de precisión siguen dependiendo principalmente de brazos colaborativos, manipuladores, estaciones giratorias, vehículos autónomos y trabajadores humanos. Los humanoides de UBTech sí participan directamente en el proceso. Los modelos con ruedas Cruzr Y1 y Cruzr S2 se encargan de tareas como descargar y cargar materiales, desapilar componentes, trasladarlos por la planta y abastecer las diferentes estaciones. A partir de ahí, sistemas automatizados especializados realizan buena parte del ensamblaje.
Cada robot completo contiene más de 2.000 tornillos de diferentes especificaciones, según medios chinos que visitaron la instalación. El resultado se parece más a una fábrica moderna de automóviles que a una línea de montaje completamente autónoma. Eso incluye también el control de calidad . Una vez ensamblado, cada robot debe superar más de cuatro horas de pruebas, seguidas de una inspección exterior de 360 grados dentro de un túnel de iluminación de grado automotriz.
Hasta el almacén parece diseñado pensando en un ejército de humanoides © VCG. Después aparece otro problema poco habitual: dónde guardar miles de máquinas con forma humana. UBTech asegura haber desarrollado un almacén vertical completamente automatizado que puede introducir 112 robots en apenas 65 metros cuadrados, aumentando en más de un 50% el aprovechamiento del espacio respecto a una distribución convencional. AGV, carretillas sin conductor y otros vehículos automáticos conectan esta zona con las diferentes etapas de producción.
La planta puede fabricar conjuntamente diferentes familias. Los Walker S son humanoides bípedos diseñados principalmente para entornos industriales, con capacidades de manipulación, percepción y navegación autónoma. UBTech ya los ha probado en escenarios de producción automovilística, incluyendo trabajos de inspección, manipulación de componentes y logística. Los Cruzr, por su parte, utilizan ruedas y están orientados a logística y servicios.
Es precisamente esa combinación la que permite que algunos robots terminados empiecen a trabajar en el mismo ecosistema industrial que produce los siguientes. China ya no quiere enseñar prototipos: quiere fabricarlos por miles Eso es probablemente lo más importante de la nueva planta. Durante años, los robots humanoides han protagonizado demostraciones espectaculares, vídeos promocionales y pruebas piloto. UBTech intenta ahora demostrar algo bastante menos vistoso pero mucho más difícil: que puede fabricarlos repetidamente, someterlos a controles estandarizados y entregarlos en volumen.
China tiene además una enorme ventaja para intentarlo. Componentes como baterías, motores, reductores, rodamientos, electrónica y sensores pueden obtenerse dentro de una cadena industrial extremadamente concentrada. UBTech considera precisamente esa infraestructura de proveedores una de las claves para reducir costes y llevar los humanoides desde series pequeñas hasta la fabricación masiva. Eso no significa que el mercado de decenas de miles de humanoides esté garantizado.
La propia carrera china atraviesa una fase en la que fabricantes e inversores tendrán que demostrar que existe demanda comercial real más allá de los pilotos y las demostraciones. La fábrica de Liuzhou es precisamente una apuesta por cruzar esa frontera. Los robots humanoides llevan años prometiendo que algún día trabajarán en fábricas. UBTech ha decidido empezar por una bastante apropiada: la fábrica donde nacen ellos mismos.