Sale a la luz un segundo pago de LaLiga por “chivatazos”: 100 euros por dos denuncias

Sale a la luz un segundo pago de LaLiga por “chivatazos”: 100 euros por dos denuncias

La polémica alrededor del sistema con el que LaLiga paga 50 euros a determinadas denuncias contra establecimientos que emiten fútbol ilegalmente suma un nuevo capítulo. Ayer os contábamos la existencia de un justificante atribuido a un particular que habría recibido 1.100 euros por 22 denuncias. Hoy, Miguel Galán asegura disponer ya de documentación correspondiente a un segundo beneficiario. Según la documentación difundida por el presidente de CENAFE, en este segundo caso se habrían abonado 100 euros por dos avisos contra bares.

La fecha sería el 18 de septiembre de 2026. La cifra encaja perfectamente con los pagos anunciados por LaLiga: 50 euros por cada denuncia válida y efectiva, una vez superado su proceso de verificación. El nuevo documento es relevante ya que corresponde a otra persona distinta a la mencionada ayer. Es decir, no hablamos de un pago aislado a una persona, sino de una forma de proceder de LaLiga contra los bares que emiten fútbol pirata.

De 1.100 euros por 22 denuncias a otros 100 euros por dos avisos El primer justificante publicado por Miguel Galán recogía un supuesto pago de 1.100 euros correspondiente a 22 denuncias presentadas por una misma persona. Ahora, este afirma contar con un segundo comprobante de pago, esta vez correspondiente a otro particular. Miguel Galan@MiguelGalanCNFE🚨💶 SEGUNDO PAGO ACREDITADO: @LaLiga paga por chivatazos contra particulares.Segundo justificante en mi poder: LaLiga ha pagado 100 € a otro particular por dos «chivatazos» contra bares (facturas 2, abonadas el 18/9/2026). Ya son dos beneficiarios acreditados del canal de https://t.co/ooBv7xgYa0 23 de septiembre, 2026 • 22:14 862 6 Con ambos documentos, podemos asegurar que LaLiga ha pagado 1.200 euros por 24 denuncias, repartidos entre dos beneficiarios.

El problema es que no sabemos cuánto ha desembolsado LaLiga en total mediante esta campaña, cuántas personas han cobrado o cuántas denuncias han sido presentadas en conjunto. El segundo justificante cambia una cosa: ya no hablaríamos de una sola persona Lo llamativo de este segundo justificante es que confirma que el programa está funcionando y ya son dos personas, al menos, las que han cobrado dinero de LaLiga por “chivarse” de los bares que emiten el fútbol pirata. Precisamente, eso es lo que Galán pretende utilizar en su ofensiva ante el Consejo Superior de Deportes. En febrero presentó una denuncia relacionada con este sistema de incentivos y sostiene que el CSD le pidió pruebas que acreditasen que los pagos prometidos se estaban realizando realmente.

Y es que Galán cree que todo esto podría constituir una infracción muy grave de la normativa deportiva y reclama una actuación del Consejo Superior de Deportes. El problema es que, a día de hoy, no existe una resolución del CSD o del Tribunal Administrativo del Deporte declarando ilegal este sistema de gratificaciones ni imponiendo una sanción a LaLiga o a Javier Tebas. Otro problema añadido es que la Ley 39/2022 derogó formalmente la antigua Ley 10/1990 del Deporte, pero su disposición transitoria tercera mantiene temporalmente el régimen sancionador y disciplinario. Este contempla, en el artículo 76, infracciones muy graves específicas de presidentes y directivos de ligas profesionales, mientras que el artículo 79 incluía entre las posibles sanciones para esas infracciones la amonestación pública, inhabilitación temporal o destitución del cargo.

El debate no está en si paga, sino en las consecuencias de hacerlo El debate que abre Miguel Galán está en saber si una liga profesional puede incentivar con 50 euros a ciudadanos particulares y qué límites impone la normativa deportiva a esa actuación. Por eso, deberá ser el Consejo Superior de Deportes el que ahora decida abrir algún procedimiento, archivar la denuncia o solicitar nueva documentación. Así que todo abierto en estos momentos contra un sistema de incentivos que, al menos, es muy polémico y bastante poco ético.

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