“Esta Organización y los Estados Miembros tienen copiosa evidencia de que somos un país de paz, de los esfuerzos de Cuba en favor de la cooperación internacional, el entendimiento y la solución pacífica de las controversias, y sobre el papel activo que hemos desempeñado en respaldo a las Naciones Unidas. ¡Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí!”, expresó el jefe de la delegación de la isla a esta semana de alto nivel. Nos preguntan qué busca Estados Unidos con esa conducta tan agresiva, es una interrogante que suele sorprendernos, pues los representantes de ese gobierno han declarado sin cohibirse su objetivo de apoderarse de Cuba, dijo. El Gobierno de Estados Unidos pretende “anular por vía de la agresión y la asfixia económica la soberanía nacional por la que generaciones de cubanos han luchado desde el siglo XIX, primero para alcanzarla y, desde 1959, lograda la libertad plena, para defenderla tenazmente frente a los mayores riesgos, incluido el del holocausto”, advirtió. El comportamiento estadounidense descansa en la falacia declarada a inicios de este año de que Cuba -enfatizó- constituye una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos, disparate que ese gobierno repite impúdicamente.
Para, vanamente, tratar de argumentarlo, inunda con acusaciones mendaces los medios comunicacionales por vía de sus voceros y las publicaciones que contrata y paga, aprovechando el creciente dominio gubernamental de Estados Unidos sobre las grandes plataformas de comunicación, argumentó el diplomático. “El propio Presidente estadounidense repitió dicha falacia en este recinto, hace pocos días”, recordó el ministro. Cualquier observador mínimamente informado comprende el sentido fantasioso y malvado de presentar a una nación en desarrollo como Cuba, relativamente pequeña y con una economía de modesto desempeño, como una amenaza a la mayor potencia nuclear, militar, tecnológica y económica del planeta, apuntó el también miembro de la Asamblea Nacional y del Buró Político del Partido Comunista de Cuba. Rodríguez Parrilla recalcó que “el impacto de un cerco tan férreo y despiadado tiene rostro humano. La guerra económica se dirige contra el pueblo.
Cae sobre la población cubana en su conjunto. Cobra vidas, provoca dolor individual y colectivo, genera angustias”. “No es un ‘daño colateral’. Es una política deliberadamente concebida para herir en lo más sensible a las familias cubanas, impedir el bienestar y lastimar la dignidad del pueblo”, añadió. Es un acto de castigo colectivo, crimen proscrito por el Derecho Internacional Humanitario.
La meta evidente e inmediata es inducir en Cuba una crisis humanitaria, lo que también constituye un crimen, acotó. El ministro alertó a la comunidad mundial que “persiste la amenaza del uso de la fuerza militar contra Cuba, conducta que constituye una violación del Derecho Internacional y una contravención de la Carta de San Francisco. “De materializarse, constituiría un crimen de gran envergadura. Provocaría muertes de cubanos y de jóvenes estadounidenses y una enorme destrucción. Esperamos que nunca ocurra.
Cuba ejercería con toda su determinación y energía el legítimo derecho a defenderse”, apuntó. Esta agresión se acompaña de una brutal guerra mediática y cognitiva, dirigida no solo contra el pueblo cubano sino también a los ciudadanos estadounidenses y la opinión pública mundial. Se caracteriza por los intentos vulgares y desembozados de interferencia en los asuntos internos de Cuba, lo que constituye otro delito internacional, explicó. Rechazamos la Doctrina Monroe y sus Corolarios, como repudiamos todo intento de militarización, intervención o dominación imperialista en la América Latina y el Caribe, proclamada como Zona de Paz, en 2014, en La Habana, agregó el canciller.
Más adelante agregó: “Somos conscientes del inmenso desafío que enfrenta nuestro país para su seguridad, su supervivencia, el bienestar del pueblo y el destino de la Nación. No encaramos el reto pasivamente. Lo hacemos con firmeza y dignidad”. Sobre esa base, avanzamos en un proceso de cambios, profundamente transformador del modelo económico y social, anclado en nuestra experiencia histórica, afirmó. las/dfm