Sangre en sus manos: confesión del jefe de OTAN demuestra que Europa facilitó la guerra de EEUU e Israel contra Irán

Sangre en sus manos: confesión del jefe de OTAN demuestra que Europa facilitó la guerra de EEUU e Israel contra Irán

Por: Alireza Ahmadzadeh * El secretario general de la a Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte, ha ofrecido hasta ahora el relato público más claro sobre cómo el territorio y la infraestructura militar europeos facilitaron la guerra de agresión estadounidense, no provocada e ilegal, contra Irán desde febrero, en una condenatoria confesión de su complicidad en la masacre de civiles iraníes, desde Teherán hasta Minab y más allá. Durante un acto celebrado el miércoles y organizado por el think tank estadounidense Chicago Council on Global Affairs (Consejo de Chicago sobre Asuntos Globales), junto con el embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew G. Whitaker, Rutte dejó al descubierto la realidad operativa de la denominada “Operación Furia Épica”, nombre con el que EE.UU. bautizó su brutal agresión militar contra Irán. “La OTAN y sus aliados constituyen una gran plataforma de proyección de poder”, afirmó Rutte, revelando que solo entre el 28 de febrero y mediados de abril se realizaron 5000 salidas desde bases europeas en apoyo de la guerra. “Se podría argumentar que habría sido imposible llevar a cabo Furia Épica sin contar con Europa como plataforma de proyección de poder para Estados Unidos”, apostilló el alto responsable de la OTAN. Mientras Rutte presentó esto como un triunfo de la alianza transatlántica, para las víctimas del terrorismo de Estado estadounidense, sus palabras se leen como una confesión de complicidad en crímenes de guerra.

La admisión de Rutte de que la maquinaria bélica estadounidense no podía funcionar sin el territorio europeo hace añicos por completo la ilusión cuidadosamente cultivada de la neutralidad europea en esta guerra. Coloca directamente en manos de los Estados miembros de la OTAN la sangre de los niños iraníes. Cuando la Armada estadounidense lanzó misiles de crucero Tomahawk que arrasaron la escuela primaria Shayare Tayebe, en Minab, masacrando a cientos de civiles, entre ellos al menos 160 niños y niñas, los datos de objetivos, los enlaces satelitales y la logística de mando y control dependieron en gran medida de la infraestructura europea de la OTAN. Del mismo modo, cuando aviones estadounidenses lanzaron misiles que dispersaron nubes de letales perdigones de tungsteno sobre un complejo deportivo y una zona residencial de la ciudad de Lamerd, matando a más de 20 hombres y mujeres civiles, esos bombarderos no operaban en el vacío.

Fueron reabastecidos por aviones cisterna desplegados en bases militares europeas, guiados por aeronaves de vigilancia AWACS que operaban desde el espacio aéreo de la OTAN y coordinados a través de centros militares como la base aérea de Ramstein, en Alemania, y Aviano, en Italia. Sin las “5000 salidas” y el entramado logístico del continente europeo que Rutte citó con orgullo, las fuerzas armadas estadounidenses no habrían tenido la capacidad operativa necesaria para mantener el incesante bombardeo contra la infraestructura civil y militar iraní. Europa no es un observador pasivo, sino una plataforma de lanzamiento activa del terror estadounidense. Irán exige cuentas a OTAN y UE por su apoyo a EEUU e Israel en la guerra | HISPANTV Irán ha afirmado que la Unión Europea y la OTAN deben rendir cuentas por su papel y participación en la agresión militar estadounidense e israelí contra el país persa.

La farsa de la “neutralidad” europea Esta realidad manifiesta deja al descubierto la profunda hipocresía de varios países europeos. A lo largo de los siete meses de guerra, países como Reino Unido, Francia, Italia y Alemania han protagonizado gestos diplomáticos de cara a la galería. Han emitido declaraciones vacías en las que pedían una “desescalada” y “moderación”. Sin embargo, como ahora confirma plenamente el testimonio de Rutte, esta postura retórica contra la guerra no es más que una farsa cínica destinada a apaciguar el sentimiento antibélico interno.

A puerta cerrada, el espacio aéreo europeo sigue completamente abierto a la Fuerza Aérea estadounidense, mientras las bases soberanas de la OTAN continúan funcionando como el sistema nervioso vital de la Operación Furia Épica. Reino Unido ofrece uno de los ejemplos más claros. El 1 de marzo, el Gobierno británico autorizó a Estados Unidos a utilizar bases militares británicas para lo que Londres describió como operaciones “defensivas específicas y limitadas” contra instalaciones de misiles iraníes. Los registros parlamentarios británicos identifican la base de la RAF Fairford, en Inglaterra, y Diego García, un territorio británico de ultramar, como instalaciones contempladas en el acuerdo.

Londres sostuvo que las medidas eran defensivas y estaban jurídicamente justificadas como un ejercicio de legítima defensa. Sin embargo, la etiqueta de “defensiva” no es más que una pantalla legalista concebida para eludir el escrutinio parlamentario y contener la indignación pública. No hay nada “defensivo” en albergar la infraestructura logística y de mando de una guerra de agresión no provocada y preventiva. Diego García lleva mucho tiempo funcionando como un centro avanzado fundamental para los bombarderos pesados estadounidenses, mientras que RAF Fairford constituye una de las principales bases de apoyo para operaciones de reabastecimiento aéreo y de inteligencia.

Cuando las salidas efectuadas desde estas bases, o coordinadas a través de ellas, terminan en la matanza indiscriminada de escolares en Minab, la distinción semántica entre “apoyo defensivo” y “ejecución ofensiva” se desmorona por completo. Los misiles son estadounidenses, pero la plataforma de lanzamiento, los enlaces satelitales y la autorización soberana son británicos. Italia presenta un panorama más complejo, aunque igualmente cínico. Rutte había declarado anteriormente que unos 500 aviones estadounidenses habían despegado de bases estadounidenses en Italia en apoyo de la guerra contra Irán.

Ante la reacción interna, el Gobierno italiano rechazó la caracterización de que su territorio hubiera sido utilizado para los ataques, insistiendo en que Roma solo había autorizado actividades técnicas, logísticas y “no cinéticas”. Posteriormente, la OTAN emitió una declaración para matizar sus palabras, afirmando que Rutte se había referido únicamente a acuerdos bilaterales existentes relacionados con el estacionamiento de fuerzas y los arreglos de sobrevuelo. El caso italiano demuestra perfectamente tanto la realidad de la actividad operativa estadounidense desde territorio europeo como la desesperación política con la que los dirigentes europeos intentan blanquearla. La distinción entre apoyo “cinético” y “no cinético” resulta absurda en la guerra aérea moderna.

Reabastecer, armar y coordinar cientos de salidas de combate constituye el elemento vital de una campaña militar. El instinto burocrático de la OTAN de proteger a sus Estados miembros redefiniendo el apoyo logístico esencial como simples “acuerdos de estacionamiento” demuestra hasta qué punto la maquinaria institucional de la alianza militar se utiliza activamente para encubrir crímenes de guerra. Del mismo modo, la base aérea estadounidense de Ramstein, en Alemania, continúa funcionando como un nodo crítico de mando y control y como enlace para drones en las operaciones militares estadounidenses, mientras los recursos logísticos y aéreos franceses siguen profundamente integrados en las estructuras de despliegue de la alianza. Al proporcionar a los agresores bases para su despliegue logístico, estos Gobiernos violan directamente el derecho internacional, que establece que los Estados que facilitan una guerra de agresión y los crímenes de guerra que se deriven de ella tienen responsabilidad jurídica y moral.

No todos los Estados europeos se sometieron a esta bancarrota moral, lo que demuestra que la complicidad es una elección política, no una inevitabilidad estructural. España rechazó explícitamente el uso de sus bases de Rota y Morón, operadas conjuntamente, para la guerra contra Irán, y afirmó que no autorizaría ese uso fuera del marco establecido por el tratado pertinente y la Carta de las Naciones Unidas. La negativa de Madrid pone de relieve que países como Reino Unido e Italia tenían la capacidad soberana de decir que no, pero eligieron deliberadamente convertirse en engranajes de la maquinaria bélica estadounidense. Pezeshkian: Europa pierde peso por apoyar la guerra de EEUU contra Irán | HISPANTV El presidente iraní afirmó que los países europeos han perdido capacidad para influir en acontecimientos internacionales tras respaldar las acciones hostiles de EE.UU.

Vasallaje estratégico y bancarrota moral Los comentarios de Rutte también ponen de relieve una sombría realidad sobre la llamada “autonomía estratégica” de Europa. Lejos de constituir un polo geopolítico independiente, Europa ha quedado reducida a lo que el propio jefe de la OTAN describió como una mera “plataforma” para la hegemonía estadounidense. Los dirigentes del continente han cedido voluntariamente su soberanía, permitiendo que Washington los arrastre a una guerra devastadora e ilegal en Asia Occidental que ha provocado ondas expansivas de impacto económico mundial, disparado los precios de la energía y desestabilizado la seguridad internacional. Los ciudadanos europeos se ven obligados a soportar las consecuencias económicas de una guerra a la que se oponen mayoritariamente, librada para asegurar el dominio regional de Estados Unidos y de su aliado sionista.

Cuando se escriba la historia de esta guerra contra Irán, las fosas comunes de Minab y los hogares destruidos de Lamerd no serán atribuidos únicamente a los pilotos estadounidenses que accionaron los disparadores ni a los políticos que los vitorearon. También serán atribuidos a los dirigentes europeos que convirtieron su continente en una plataforma de lanzamiento indispensable para la matanza, ocultando su complicidad tras la vacía retórica de las “operaciones defensivas”. * Alireza Ahmadzadeh es analista de asuntos internacionales y doctorando en Teherán. Texto recogido de un art'iculo publicado en Press TV

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