Menor diferencial de tasas amplifica volatilidad del peso: IIF

Menor diferencial de tasas amplifica volatilidad del peso: IIF

Ahora no se necesita el incremento de tasas en México, porque la inflación subyacente está en 3.8% y bajando y la economía tiene holgura. La volatilidad que presentó el peso mexicano y que llevó al dólar a romper el techo de los 18 pesos, sí puede convertirse en la variable que obligue al Banco de México a subir la tasa de interés, advitió desde Washington, el economista senior del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), Jonathan Fortun. “También ayudó a la tormenta que en la misma semana subieran tasas la Fed y el Banco de Japón (…) Banxico no va a copiar cada alza de la Fed, pero el peso es justo la variable que lo podría obligar a subir la tasa”, comentó. Desde su perspectiva, la reducción del diferencial de tasas entre México y Estados Unidos amplificó el impacto de la volatilidad internacional sobre el peso. “El peso era la operación de carry favorita del mercado y su volatilidad estaba muy baja, así que nadie estaba cobrando por el riesgo de malas noticias. Cuando la volatilidad saltó, el atractivo de quedarse en pesos se redujo de golpe, y ahí el diferencial más angosto sí pesó”, comentó.

Fortun es uno de los responsables de dar seguimiento a las operaciones de mercados emergentes en el IIF y lee periódicamente su trayectoria para presentar el análisis mensual Capital Flows Tracker. El IIF es la mayor asociación de entidades financieras de operación mundial. El carry trade consiste en financiarse en una moneda con tasas de interés relativamente bajas para invertir en otra que ofrece mayores rendimientos. En este caso, el menor diferencial entre las tasas de México y Estados Unidos reduce el atractivo de mantener posiciones en pesos, particularmente cuando aumenta la volatilidad. “El momento de subir (la tasa) llegaría cuando la depreciación empiece a contaminar las expectativas de inflación y los precios, o si el mercado cambiario se vuelve desordenado, como ya ocurrió antes”, observó.

El peso ahora es el riesgo para Banxico Fortun explicó que con el alza de la Fed del 16 de septiembre el diferencial quedó en 250 puntos base, el más estrecho de forma sostenida desde el 2008. Aun así, el peso casi no se movió esa semana, y la mayor parte de la caída llegó entre el 22 y el 29 de septiembre, cuando volvieron a subir las tasas de largo plazo en Estados Unidos y empezó la discusión sobre una posible prohibición de exportaciones de diésel desde Estados Unidos, explicó. Consideró que la depreciación puede continuar si las tasas de largo plazo del Tesoro siguen subiendo. “Una caída desordenada la vería solo si llega un golpe propio de México, por ejemplo un tropiezo en la revisión del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá o una prohibición de la exportación del diésel que no exente a México”. Aclaró que ahora no se necesita el incremento de tasas en México, porque la inflación subyacente está en 3.8% y bajando y la economía tiene holgura. “El momento de subir llegaría cuando la depreciación empiece a contaminar las expectativas de inflación y los precios, o si el mercado cambiario se vuelve desordenado, como ya ocurrió antes”.

En diciembre de 2015 Banxico subió al día siguiente de la Fed, y en febrero de 2016, con el peso bajo presión, subió 50 puntos base en una reunión extraordinaria, recordó. Su escenario base es que “Banxico dejará la tasa en 6.50% el resto del año, pero el riesgo de un alza crece bastante si la Fed sube más de una vez en el 2026 y la volatilidad del peso no baja”. El rendimiento del Treasury a 10 años en Estados Unidos tocó el nivel máximo de dos décadas al ubicarse en 5.25%; y el tipo de cambio alcanzó los 18.08 pesos por dólar al cierre de septiembre, con una depreciación de 0.10 por ciento. En el transcurso de septiembre acumuló una depreciación de 6.38% o 1.08 unidades.

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