“La política elige el camino”: tres escenarios para la economía argentina rumbo a las elecciones

“La política elige el camino”: tres escenarios para la economía argentina rumbo a las elecciones

Buenos Aires — “La política elige el camino”. El rumbo que tomará Argentina post elecciones de 2027 mantiene a inversores en una posición de extrema cautela, reflejada en el elevado spread de rendimientos que se observa entre bonos en dólares de estructura similar pero que vencen antes o después de los comicios. Por ese motivo, los principales interrogantes hoy respecto de la Argentina se centran en cómo llegará la economía a ese cónclave y qué chances tiene Javier Milei de obtener un segundo mandato. En un informe a clientes, la consultora MAP Latam se propuso abordar esas preguntas.

Si bien sus analistas creen que “2026 ya está prácticamente jugado”, anticipan para el año próximo tres escenarios macro posibles que “dependerán de las condiciones macro de llegada, de los errores que evite el Gobierno y de lo que logre construir la oposición”. La diferencia de fondo, sin embargo, se abre desde 2028. “Con continuidad, la inflación llegaría a un dígito en 2029 y el crecimiento superaría el 3% anual; con alternancia, ganarían espacio el déficit fiscal y un endurecimiento de los controles cambiarios”, advirtieron. Pocas sorpresas para 2026 El informe plantea tres escenarios macro para el cierre de 2026: base, positivo y negativo. Los tres, sin embargo, arrojan resultados “casi idénticos”, dado que, con menos de un trimestre por delante, “el margen para torcer el año es mínimo”.

Tras la contracción de 2,9% de la actividad que midió el Indec en julio, los analistas de MAP creen que el PIB cerraría el año con una expansión de entre 2% y 2,2%. Se trata, a su juicio, de “un crecimiento genuino muy bajo si se considera el arrastre estadístico de 1% que dejó 2025”. La inflación, proyectan, terminaría 2026 apenas por debajo de 30% en los tres casos, lo que implicaría una leve desaceleración respecto del 31,5% de diciembre de 2025 y el registro más bajo desde 2017. Mientras que para el tipo de cambio oficial, calculan que cerraría entre ARS$1.640 y ARS$1.670, con una depreciación del orden de 11% al 14% respecto de diciembre de 2025.

Actividad, dólar e inflación según tres escenarios para 2027 De acuerdo con los analistas de MAP, el escenario de 2027 estará definido más por la dinámica político-electoral que por la economía, ante la percepción de continuidad del esquema económico vigente. Esa percepción, aclaran, depende de tres factores: cómo llegarán la actividad, salarios e inflación a la elección; la capacidad del Gobierno de evitar errores autoinfligidos; y la capacidad de la oposición de construir una alternativa competitiva. En este contexto, el trabajo planteó tres escenarios macro para el año próximo, cada uno asociado a una dinámica político-electoral distinta (en rigor, señalan que el abanico político incluye cinco escenarios, pero no les asignan probabilidad a los extremos, que implicarían un triunfo holgado del oficialismo o una oposición que revierta el rumbo económico). “Nuestros tres escenarios cubren el rango intermedio: continuidad sin holgura (base), alternancia moderada (negativo) y continuidad con más pragmatismo (positivo)”, explican. Escenario base: “más de lo mismo”, oficialismo competitivo pero con riesgos de alternancia Para el escenario base, al que le otorgan un 60% de probabilidad y denominaron “Ni”, plantean una economía que muestre “más de lo mismo”.

En ese caso, creen que el oficialismo llegará “competitivo y como principal candidato a ganar”, pero sin una ventaja lo suficientemente amplia como para despejar el riesgo de alternancia. En ese caso, ven que la economía no mejora lo suficiente como para convertirse por sí sola en un activo electoral decisivo, pero tampoco se deteriora al punto de explicar una eventual derrota”. “La elección se atraviesa sin disrupción financiera, pero sin holgura”, plantean para ese caso, en el que proyectan que la nominalidad sigue bajando y la brecha cambiaria se mantiene acotada, pero a medida que se acerca la elección aumentan la demanda de cobertura y la volatilidad cambiaria, y las tasas se mantienen relativamente elevadas en términos reales. “El Gobierno administra esas tensiones con los buffers acumulados, a costa de un menor margen para sostener una apreciación cambiaria como la de 2026”, plantean para ese escenario. ¿Qué ocurriría con la economía en ese escenario? Según los analistas de MAP, el PIB crecería 2,5%, sin un nuevo motor capaz de generar una aceleración significativa y con una dinámica todavía muy heterogénea entre sectores. La inversión seguiría concentrada en energía, minería y proyectos comprometidos del RIGI; pero fuera de esos sectores no ven que aparezca un impulso que cambie el ritmo de crecimiento.

El consumo tampoco despegaría, con los salarios reales y el empleo de calidad mejorando en el margen y la mora ―todavía alta en términos históricos― limitando el aporte del crédito. El sector externo seguiría aportando, pero partiendo de cantidades exportadas y términos de intercambio ya elevados, por lo que el margen para un impulso adicional es limitado. Además, proyectan que la desinflación continuaría de manera gradual, bajando a 20,7% en diciembre de 2027, con registros mensuales de entre 1,5% y 2% y un promedio de 1,6%. En lo que respecta al tipo de cambio, tras la fuerte apreciación real de 2026, ven que el dólar pasaría a acompañar más de cerca a la inflación para cerrar el año en ARS$1.975 (+20,6%). “Alrededor de la elección aparecen episodios de volatilidad, pero sin un salto desordenado y con una brecha que se mantiene en torno a 5%”, plantean.

En este escenario, la baja de la inflación permite seguir recortando tasas y proyectan que la TAMAR terminaría 2027 en 18% (2,4% en términos reales), suficiente para sostener el atractivo de los instrumentos en pesos y contener la demanda de cobertura. “Esas condiciones financieras, todavía restrictivas, impiden que el crédito se convierta en un motor fuerte de la actividad”, plantean. Escenario negativo: desgaste y alternancia En el segundo escenario, los analistas de MAP proyectan qué pasaría si el Gobierno pierde apoyo y la oposición logra coordinar una alternativa competitiva. En este escenario, al que le asignan una probabilidad de 30%, presumen que el riesgo político deja de ser un ruido de fondo y pasa a condicionar cada vez más las decisiones de ahorro, inversión y financiamiento. En caso de que ello ocurra, prevén que el riesgo país subiría, el acceso voluntario a los mercados internacionales se dificultaría y el rollover en pesos se volvería más exigente.

Además, anticipan que la dolarización preelectoral comenzaría antes y la mayor demanda de cobertura presionaría sobre el tipo de cambio, la brecha cambiaria y las tasas de interés. “Para contener esas tensiones, el BCRA volvería a apoyarse en la política monetaria como principal herramienta: la TAMAR escalaría hasta 45% en los meses previos a la elección y cerraría 2027 en 39%, más del doble que en el escenario base”, anticipan. En ese caso, proyectan que el PIB crecería 1,5%, y la mayor volatilidad y el endurecimiento de las condiciones financieras pesarían sobre el consumo y el crédito. En esa línea, también prevén que los proyectos con compromisos de ejecución asumidos sostendrían un piso de inversión, pero las decisiones más flexibles o postergables se frenarían, y los proyectos fuera del RIGI sin compromisos firmes enfrentarían nuevas demoras. Así, en este escenario creen que el proceso de desinflación se interrumpiría: la presión cambiaria volvería a trasladarse a precios y la inflación terminaría el año en 29%, prácticamente en los mismos niveles que el cierre de 2026.

Los registros mensuales se acelerarían durante el período electoral hasta la zona de 2,5% o 3%, aunque sin llegar a una dinámica de desanclaje generalizado. Y el dólar oficial se aceleraría a medida que se acerque la elección cerrando 2027 cerca de los ARS$2.700, un incremento de 62% respecto del cierre de 2026, con un tipo de cambio real 26% por encima de fines de 2026. “La presión se acumularía a lo largo del proceso electoral, y la brecha cambiaria acompañaría ese movimiento hasta ampliarse a 40%-45%”, prevén. Escenario positivo: pragmatismo y regreso a los mercados Por último, el informe de MAP analiza qué ocurriría en un escenario positivo en el que el Gobierno adopte una posición de mayor pragmatismo y la oposición se mantenga fragmentada y no logre construir una alternativa competitiva, a lo que le asigna apenas un 10% de probabilidades. Ese pragmatismo, explica la consultora, “no implica un cambio de régimen, sino una administración más flexible de las restricciones”, y “medidas puntuales, de bajo costo fiscal, que no tocan los pilares del programa”.

Como ejemplos, el informe planteó posibles iniciativas que mejoren la situación crediticia de las familias y vuelvan a dinamizar el crédito, siguiendo la lógica del fondeo hipotecario del FGS, una acumulación de reservas más rápida y una política cambiaria “más flexible, que tolere un mayor movimiento del dólar dentro de una trayectoria ordenada”. En este escenario, desde MAP creen que el acceso al mercado “llegaría como consecuencia, no como punto de partida”, con un Gobierno que no esperaría a que el riesgo país vuelva a 400 pb. “En cambio, aceptaría pagar algo más para asegurarse el financiamiento: una colocación de deuda, aun a tasas superiores a las deseables, le permitiría cubrir parte de los vencimientos de 2027 y mostrarle al mercado que hay dólares para atravesar el período preelectoral”, explicó la firma. “Con más rollover y menor demanda de cobertura, habría espacio para bajar las tasas antes que en el escenario base e inyectar más liquidez en pesos sin desestabilizar el frente financiero”, indican. Para este escenario, anticipan que el PIB crecería 3,3%, “con una recuperación más sólida del consumo y la inversión”, lo que posibilitaría que el crecimiento empiece a extenderse más allá de los sectores que ya venían mostrando dinamismo, provocando a su vez una mejora gradual del empleo privado y del salario real. Esa mejora, anticipan, “ganaría tracción una vez despejada la incertidumbre electoral”.

En este escenario, ven que la desinflación continuaría pese a una política cambiaria más flexible para cerrar 2027 en 21,5%, apenas por encima del escenario base. “El mayor movimiento del dólar sumaría algo de inflación, pero la menor volatilidad financiera y un traslado a precios acotado permitirían absorberlo sin cambiar la tendencia descendente”, anticipan. De esta manera, el dólar oficial cerraría en torno a ARS$2.100 (+25.6% a/a), con una leve recomposición del tipo de cambio real, pero creen que “la trayectoria sería ordenada y previsible, sin saltos discretos y con una brecha que seguiría reduciéndose, hasta 4,5%”. Con mejor acceso al financiamiento y menos presión dolarizadora, creen que las tasas bajarían de manera sostenida a lo largo del año, incluso durante el período electoral. Y aunque proyectan que la TAMAR también cerraría 2027 en 18%, creen que “el crédito dejaría de operar como una restricción tan fuerte y empezaría a aportar más al consumo y a la inversión”.

¿Te gustó esta nota? Compártela: