Es la otra cara de Singapur. Puede ser un caos si llueve, como ocurrió en la carrera sprint, o una auténtica procesión. Eso último es lo que fue este domingo, donde faltó emoción en la lucha por la victoria, que fue para un Max Verstappen que estuvo en otra liga, sin dar opciones a unos Ferrari que le pusieron algo de picante al asunto batallando entre ellos con distintas estrategias y con un plan muy malo que ahogó a Hamilton ante un Kimi que le acabó arrebatando a él y a Norris el podio en las últimas vueltas. Max Verstappen logró así algo que nunca había podido hacer: ganar en Singapur.
Es su primer triunfo en el callejero de Marina Bay, su victoriaq número 73 en la F1, esta vez con un coche que ha dado el paso al frente definitivo para aspirar a ganar los seis Grandes Premios que quedan para el final de curso. Max solo tenía que hacer una cosa bien este domingo: mantener el primer puesto en la salida. Leclerc parecía poder atacarle en la curva 1, pero Max le arrinconó bien y Charles levantó el pie antes. Verstappen cumplía su objetivo y a partir de ahí, con Leclerc y Hamilton detrás en una pista en la que es muy difícil adelantar, Max solo tenía que gestionar gomas y decidir cuando atacar.
Y cuando tiró, ya no hubo nada que hacer. Le llegó demasiado tarde a Max esa espada de acero forjado para ganar cualquier batalla con sus prodigiosas manos, como hizo en esta ocasión ante un Leclerc que terminó 2º a más de 9 segundos. Max tiene coche ganador, pero demasiado tarde, con un Kimi Antonelli que afronta este final del Mundial con una ventaja enorme, más aún tras ser 3º este domingo con una muy buena remontada y aprovechándose de forma muy astuta de una maniobra ingenua de Lando Norris al final. El inglés atacaba a su compatriota Hamilton en el desenlace de la carrera, consciente de que Lewis estaba sufriendo con sus gomas por una estrategia nefasta de Ferrari que le había dejado vendido.
Y cuando le atacó, Kimi se aprovechó y pasó a Lando, para posteriormente superar con facilidad a un Lewis que no podía hacer nada. Norris acabó pasando a Lewis para ser 4º y relegar el siete veces campeón al 5º lugar, pero Kimi ya les había quitado el cajón, de nuevo, beneficiado por el destino y aprovechándolo con mucha inteligencia. Cuando tenía coche dominador, arrasaba. Cuando no lo tiene, silenciosamente, sin hacer ruido y sin meterse en líos, avabnnza con paso firme, calculadora en mano, hacia la corona.
Y es lo que hizo en Singapur. Desde la evolución de Red Bull en Bakú, Verstappen fue segundó en Azerbaiyán remontando del 8º al 2º tras un problema en clasificación sin el que podía haber ganado y sumó dos triunfos más y una victoria sprint. Está en modo apisonadora y así ha logrado escalar posiciones en el Mundial para colocarse ya pegado a Russell en la lucha por el subcampeonato, beneficiado en este caso por los muchos contratiempos que están afectando a George, o por el error del inglés en el sprint del sábado. En esta ocasión, Russell tuvo que cambiar de motor y tenía que salir desde el fondo, sin opciones.
Pudo remontar alargando su primera parada hasta el 9º lugar, para sumar dos puntos, consciente ya de que Max le puede arrebatar más pronto que tarde el segundo puesto en el Mundial. Ferrari y las estrategias Se suele decir que, cuando falta ritmo, las estrategias nunca son buenas. Pero en el caso de Ferrari, la cosa fue aún peor. Al inicio de la carrera, contaban con dos coches para diversificar sus planes con el objetivo de ir a por Verstappen.
Pero lo que hicieron no se acabó de entender. Verstappen, liderando, se cubrió de cualquier posibilidad de que saliera el 'Safety Car' parando más tarde. Mientras, Hamilton paraba demasiado pronto. Parecía que tenía que ir a dos paradas y para ello tenía que tirar con todo saliendo en tráfico.
Lo hizo muy bien Lewis, pero cuando paró Leclerc, el monegasco salió justo delante del británico. Había lío, de nuevo, como ya pasó en Zandvoort, cuando Lewis iba con distinta estrategia y en Ferrari no le pidieron a Leclerc que le dejara pasar. Tampoco ocurriría aquí. Charles estaba frenando a Lewis porque tenía las gomas frías.
Y tras varios giros en los que Hamilton perdió tiempo, empezó a tirar. Para colmo, cuando salió un safety car virtual por el abandono de Stroll, Ferrari solo paró a boxes a Leclerc pero no a un Hamilton con gomas más viejas. No se entendió. Eso dejó a Lewis con neumáticos muy tocados al final de carrera y lo pagó.
De pensar en el podio, a ser 6º, superado incluso por Oscar Piastri (5º) en la última vuelta. Hamilton no debió acabar para nada contento con su equipo. Y ya empieza a ser constumbre.