La escalada de los precios del gasóleo, el encarecimiento de los fertilizantes y la inminente llegada del “Super Niño” se están sumando todos a la vez. Los responsables financieros de todo el mundo se reunirán esta semana en Bangkok bajo la sombra de una guerra en Medio Oriente que no deja de extenderse, la mayor crisis de suministro energético de la historia y el aumento de las tasas de interés, factores que, en conjunto, plantean riesgos abrumadores para un crecimiento económico mundial ya de por sí lento. La guerra contra Irán, liderada por Estados Unidos (EU) e Israel, que ya cumple ocho meses, y su impacto inflacionista, dominarán la agenda y las conversaciones paralelas durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que se celebran fuera de Washington por primera vez en tres años. Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, declaró ayer a Reuters, que se han inscrito 18,000 personas para asistir a las reuniones, 4,000 más que en las últimas reuniones fuera de la sede celebradas en Marruecos en octubre del 2023.
Destacará la ausencia de Scott Bessent, secretario del Tesoro de EU, quien ha enviado a dos altos funcionarios en su lugar mientras se ocupa de algunos “compromisos nacionales”, declaró un funcionario estadounidense. Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal (Fed), sí asistirá y está previsto que participe en un acto público junto a Georgieva el 16 de octubre. Otros Ministros de Hacienda también se quedarán en casa debido a sus obligaciones presupuestarias y electorales nacionales, pero la mayoría de los responsables de los bancos centrales asistirán, mencionó Georgieva.