Durante años, Nvidia ha sido prácticamente sinónimo de inteligencia artificial . Sus procesadores se han convertido en una pieza fundamental para entrenar modelos avanzados, construir centros de datos y sostener buena parte de la revolución tecnológica que protagonizan empresas como OpenAI, Google y Microsoft . Pero en China , uno de los mayores mercados del planeta, esa posición empieza a mostrar grietas. Y lo más llamativo es que el cambio no responde únicamente a una revolución tecnológica de sus competidores.
Las restricciones comerciales impulsadas por Washington están contribuyendo a transformar el mercado chino y a fortalecer precisamente a los fabricantes que Estados Unidos pretendía contener. Los últimos datos muestran hasta qué punto está cambiando el equilibrio. Nvidia sigue liderando, pero su ventaja empieza a desmoronarse © Coolcaesar / Wikimedia. Según un informe de IDC al que ha tenido acceso Reuters , Nvidia suministró aproximadamente 678.000 aceleradores de inteligencia artificial para centros de datos en China durante el primer semestre de 2026.
La cifra supone un desplome interanual del 44% y deja su cuota de mercado en el 34%. En el otro extremo aparece Huawei. La compañía china alcanzó los 572.000 aceleradores distribuidos, frente a algo más de 300.000 durante el mismo periodo del año anterior. Con ello, su participación llegó al 28%, apenas seis puntos porcentuales por detrás de Nvidia .
La diferencia resulta especialmente significativa porque no se trata de una competición en igualdad de condiciones. Mientras Nvidia mantiene una ventaja tecnológica y un ecosistema de software muy consolidado, las restricciones estadounidenses dificultan la llegada de sus procesadores más avanzados al mercado chino. Pekín, por su parte, también ha contribuido a modificar el escenario . Además de promover alternativas nacionales, ha establecido mecanismos de autorización para determinadas importaciones de chips estadounidenses.
El resultado es un mercado en el que las decisiones geopolíticas pesan cada vez más sobre qué procesadores terminan instalándose en los centros de datos. China ya no depende de un único competidor para plantar cara © NVIDIA. Huawei lidera el avance nacional, pero no está sola. La división T-Head de Alibaba ya concentra el 7% del mercado, mientras Cambricon alcanza el 5%, Kunlunxin de Baidu el 4% y Hygon el 3%.
En conjunto, estos cinco fabricantes chinos representan el 47% del mercado de aceleradores de IA para centros de datos . Se trata de una transformación que va bastante más allá de sustituir unas GPU por otras. Los datos de IDC recogidos por Reuters también apuntan a un cambio en el tipo de hardware que demandan las empresas. Los aceleradores especializados que no son GPU aumentaron sus envíos un 80%, mientras las GPU tradicionales retrocedieron un 26%, hasta aproximadamente 991.000 unidades.
Esto refleja una evolución importante: no todas las aplicaciones de inteligencia artificial necesitan exactamente la misma arquitectura . En determinados entornos, especialmente servicios de inferencia, telecomunicaciones y sistemas gubernamentales, los procesadores diseñados para tareas específicas pueden convertirse en alternativas viables. La competencia, por tanto, empieza a desplazarse desde la potencia de un chip individual hacia el rendimiento y la eficiencia de sistemas completos. La paradoja de una guerra tecnológica que podría volverse contra Washington © Raysonho @ Open Grid Scheduler / Wikimedia.
La situación plantea una contradicción difícil de ignorar. Estados Unidos ha limitado el acceso chino a determinados semiconductores avanzados para frenar el desarrollo de capacidades estratégicas. Sin embargo, esas restricciones también están incentivando la inversión en proveedores nacionales y reduciendo el espacio comercial disponible para Nvidia . Eso no significa que China haya conseguido independizarse tecnológicamente.
Según una investigación del Financial Times , las empresas chinas siguen recurriendo a procesadores de Nvidia destinados originalmente a videojuegos o estaciones de trabajo para cubrir sus necesidades de computación. Además, la demanda nacional continúa superando la capacidad de producción de sus fabricantes. Nvidia conserva otra ventaja fundamental: CUDA, su plataforma de desarrollo, sigue siendo una referencia para buena parte de la industria. Pero la dirección del mercado resulta cada vez más evidente.
IDC prevé que los envíos totales de aceleradores de inteligencia artificial en China aumenten un 19% durante 2026, incluso mientras los envíos de GPU retroceden. Nvidia todavía lidera el mercado chino, pero ya no puede dar por sentada su posición . Y para Washington aparece una pregunta incómoda: hasta qué punto restringir la venta de tecnología estadounidense está frenando el desarrollo de China y hasta qué punto está acelerando la aparición de competidores capaces de desafiar ese dominio a largo plazo.