Bloomberg Línea — El auge de las plataformas de financiamiento al consumo en Venezuela está abriendo nuevas oportunidades para los comercios y los consumidores, pero también plantea un desafío para la evaluación del riesgo: cómo determinar la capacidad de pago de una persona cuando sus compromisos financieros pueden estar distribuidos entre distintas empresas que no comparten sus historiales. Las soluciones conocidas como buy now, pay later (BNPL), que permiten adquirir productos y pagarlos en cuotas, han ganado espacio en un mercado donde el acceso al crédito bancario ha estado paralizado. La contracción del financiamiento formal durante años dejó a consumidores y empresas con pocas alternativas para distribuir sus pagos en el tiempo, una brecha que las plataformas digitales han comenzado a cubrir. La dimensión de esa limitación se refleja en las cifras del sistema financiero.
La cartera de crédito bancaria alcanzó los US$2.690 millones al cierre de septiembre de 2025, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Aunque el monto superó en 16,8% el registrado un año antes, representaba apenas 2,7% del producto interno bruto (PIB) estimado para 2025. Hace una década, la proporción del crédito bancario respecto al PIB se situaba en torno a 22%, de acuerdo con estimaciones del organismo. Entre los factores que limitan la capacidad de intermediación de la banca está el encaje legal, el porcentaje de los depósitos que las instituciones deben mantener inmovilizado en el Banco Central de Venezuela (BCV).
La normativa vigente desde el 15 de septiembre de 2026 establece un encaje mínimo de 73% sobre las obligaciones netas a la vista y de ahorro en moneda nacional, y de 50% sobre las obligaciones netas a plazo en bolívares. Estos requerimientos restringen los recursos que los bancos pueden destinar a préstamos, aunque no son el único factor que explica la limitada disponibilidad de crédito. En paralelo, algunos bancos han comenzado a aumentar los límites de sus tarjetas de crédito. En marzo, clientes reportaron incrementos en los límites de tarjetas del Banco de Venezuela y Banesco; en septiembre, el Banco Nacional de Crédito (BNC) anunció un aumento de los límites de sus tarjetas Visa y Mastercard.
Son señales de movimiento en el mercado, pero no equivalen por sí mismas a una recuperación generalizada del crédito bancario. En ese contexto, Cashea se ha convertido en una de las principales referencias del financiamiento al consumo en el país, mientras otras empresas han desarrollado alternativas propias, desde plataformas independientes hasta programas vinculados directamente a cadenas comerciales. Entre ellas figuran Creditotal, de Mundo Total, y Da+Cuotas, de Corporación Damasco. Aunque sus modelos tienen características diferentes, comparten una lógica: utilizar el comportamiento de pago de los clientes para ajustar las condiciones de financiamiento que ofrecen.
El auge de estas plataformas, sin embargo, se enfrenta al reto de un sobreendeudamiento del usuario. La información que una empresa acumula sobre sus clientes no necesariamente está disponible para las demás, lo que dificulta conocer el conjunto de las obligaciones que una persona mantiene. “Hoy, las posibilidades son limitadas”, dijo Pedro Vallenilla, CEO de Cashea, al referirse a las opciones para que el buen comportamiento de pago de un consumidor sea reconocido por otras entidades. Según explicó, el historial que un usuario construye durante meses o años permanece, por ahora, dentro del ecosistema donde se generó. Vallenilla señaló que las plataformas pueden compartir información mediante acuerdos bilaterales o multilaterales, aunque ese proceso todavía está en construcción en Venezuela.
Mientras tanto, las empresas utilizan sus propios registros para mejorar las condiciones de los clientes que demuestran un comportamiento de pago favorable. “Cada pago a tiempo, cada cuota honrada, es un dato que nos permite entender mejor al usuario y ofrecerle mejores condiciones”, afirmó el ejecutivo en conversación con Bloomberg Línea al describir cómo Cashea ha desarrollado su capacidad para evaluar a los consumidores. El crecimiento que refleja la demanda de crédito Fundada en 2022, Cashea creció en un mercado en el que el financiamiento bancario había perdido peso. Para julio de 2026, la empresa superaba los 11 millones de usuarios y las 110 millones de transacciones, con una red de más de 40.000 comercios, según cifras divulgadas por Vallenilla. La escala del negocio también se reflejó en el interés de inversionistas internacionales.
En 2026, la compañía captó un total de US$100 millones a través de dos rondas: una Serie A de US$40 millones cerrada en marzo y una Serie B de US$60 millones cerrada en junio. Cashea informó que destinaría esos recursos íntegramente a Venezuela para ampliar el acceso al crédito, fortalecer su tecnología y desarrollar nuevas soluciones para consumidores y comercios. La operación se convirtió en una de las mayores rondas de financiamiento anunciadas por una startup venezolana y puso de relieve el interés de los fondos internacionales por un modelo que ha encontrado una demanda considerable en el país. El crecimiento de Cashea muestra, además, cómo una empresa puede construir su propio sistema de evaluación del consumidor cuando el historial crediticio formal es nulo.
La expansión de la plataforma también ha llamado la atención de las autoridades tributarias. El 11 de agosto, el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) sostuvo una reunión con representantes de Cashea para evaluar herramientas de digitalización y automatización de procesos tributarios. El superintendente Román Maniglia señaló que durante el encuentro se abordó el modelo de compra ahora y paga después y su presencia en la actividad comercial venezolana. El encuentro da cuenta de la relevancia que ha adquirido el modelo para el comercio, aunque no supone que exista un sistema común para consultar las deudas de los consumidores entre las distintas plataformas.
Sus propios historiales La demanda de financiamiento que ha impulsado el crecimiento de Cashea también deja espacio para otros modelos de negocio, que se refleja en la continua aparición de nuevas plataformas que responden a una necesidad que todavía no está cubierta. Creditotal encontró esa oportunidad al vincular el financiamiento con la actividad comercial de Mundo Total. Antonio Sarkis, CEO de Creditotal y copropietario de Mundo Total, explicó que la plataforma comenzó a operar hace aproximadamente cuatro años, con una inversión inicial de US$90.000 de recursos propios. La idea surgió después de que conociera en Perú modelos comerciales que combinaban la venta minorista con el financiamiento, como los desarrollados por las tiendas por departamento.
Al regresar a Venezuela, Sarkis identificó una oportunidad para vincular la estructura comercial de Mundo Total con un sistema de crédito al consumo, ante las limitaciones de financiamiento disponibles para una parte de la población, y decidió plantear el proyecto al grupo familiar, que en ese entonces se llenó de dudas. Actualmente, Creditotal cuenta con 2,3 millones de usuarios registrados. La plataforma asigna inicialmente a los clientes el nivel Bronce y permite que progresen según su comportamiento de compra y pago. Quienes cumplen puntualmente pueden aumentar sus límites y acceder a condiciones más favorables. “La masa venezolana, el público que yo atiendo es buena paga”, aseguró en conversación con Bloomberg Línea.
Las líneas de financiamiento van de US$100 a US$1.000, con condiciones que varían según el nivel alcanzado por el consumidor y el registro que va marcando dentro de la plataforma. Como ejemplo, Sarkis señaló que el plan Bronce contempla un pago inicial de 50% y el resto en cuatro cuotas, mientras que el nivel Titanium puede permitir financiar en 12 cuotas sin pago inicial. El ejecutivo afirmó que cinco de cada diez personas que descargan la aplicación son aprobadas y que la tasa de morosidad actual se sitúa en 2%. Según explicó, la empresa mantiene una política conservadora de aprobación y utiliza mecanismos de cobro vinculados a cuentas bancarias registradas para gestionar los pagos.
El financiamiento también ha tenido un efecto en el negocio minorista. Según Sarkis, durante los cuatro años de funcionamiento de Creditotal, el ticket promedio de compra en Mundo Total pasó de aproximadamente US$10 a US$50, lo que supone que se multiplicó por cinco. Actualmente, cerca de 50% de las compras de la cadena se realizan mediante esta modalidad. Premio a la puntualidad En el caso de la Corporación Damasco, que también ha incorporado el financiamiento a su oferta comercial mediante Da+Cuotas, la evaluación del usuario se realiza en alianza con Banco Mercantil y Banco Nacional de Crédito (BNC), pero la fidelidad y el registro crediticio se mantienen dentro del propio sistema, donde luego son premiados.
El programa permite adquirir productos y pagar el monto restante en cuotas quincenales, con un recargo anunciado de 0% sobre el precio del producto. La empresa fijó un monto mínimo de compra de US$15 y programó los pagos para los días 15 y 30 de cada mes. Da+Cuotas cuenta con siete niveles, del 0 al 6. Los clientes que pagan puntualmente o por adelantado pueden progresar dentro del sistema y acceder a iniciales más bajas, plazos extendidos y beneficios adicionales.
La plataforma también incorpora Puntos Damasco, que se acumulan al amortizar cuotas y pueden canjearse en el marketplace de la aplicación. El esquema reproduce una lógica común entre las plataformas BNPL: el comportamiento de pago funciona como una señal de confianza y permite mejorar las condiciones dentro del propio sistema. En su comunicación comercial, Damasco presentó ese historial como un activo que puede fortalecer el perfil del consumidor ante la banca nacional. Sin embargo, esa afirmación no equivale a confirmar que el registro sea consultado efectivamente por otras entidades.
Según la información disponible para este reportaje, el historial de Da+Cuotas se utiliza por ahora dentro del ecosistema Damasco. Bloomberg Línea solicitó comentarios a la compañía sobre los criterios de evaluación de sus clientes y el posible reconocimiento de ese historial por otras entidades, pero no obtuvo respuesta. El riesgo de acumular cuotas Para Sarkis, la falta de información compartida entre plataformas puede dificultar la evaluación integral de los compromisos de un consumidor. Una persona puede mantener compras financiadas en Cashea, Creditotal y Da+Cuotas sin que cada proveedor tenga necesariamente una visión completa de las obligaciones que mantiene con los demás.
El ejecutivo considera conveniente avanzar hacia un mecanismo de consulta similar al de un buró de crédito, que permita conocer los compromisos vigentes de un usuario y contribuya a prevenir el sobreendeudamiento. Según explicó, ha conversado sobre esa posibilidad con representantes de otras plataformas, incluido Vallenilla. La propuesta consistiría en permitir consultas que ayuden a evaluar el riesgo cuando una persona solicita financiamiento, sin que eso implique necesariamente comercializar los datos personales de los consumidores. Sarkis sostiene que las empresas necesitan algún mecanismo para conocer si un solicitante ya tiene obligaciones con otros proveedores.
Sin esa información, cada plataforma puede evaluar su propio riesgo sin disponer de una visión completa del endeudamiento del cliente. La iniciativa, sin embargo, no se ha traducido en un sistema compartido operativo, de acuerdo con lo señalado por el CEO de Creditotal. El ejecutivo también considera que sería necesario avanzar en la regulación de estas plataformas y establecer mecanismos de colaboración entre los participantes del mercado. Vallenilla coincide en que disponer de información más completa es importante para la sostenibilidad del sector.
A su juicio, mejores datos permiten evaluar el riesgo con mayor precisión y pueden facilitar el acceso al financiamiento, aunque advirtió que la expansión del número de proveedores no garantiza por sí misma una democratización efectiva del crédito. El desafío es que el crecimiento de las compras financiadas vaya acompañado de condiciones transparentes y adaptadas a la capacidad de pago real de los consumidores. Una infraestructura por construir El desarrollo de estas plataformas está generando información sobre consumidores que durante años tuvieron un acceso limitado al crédito formal. La puntualidad, la frecuencia de compra y la evolución de los límites permiten a las empresas conocer mejor a sus usuarios y ajustar sus condiciones de financiamiento.
Pero esa información permanece fragmentada. Un buen historial en una aplicación puede mejorar las condiciones que ofrece esa misma empresa sin que necesariamente sea reconocido por otra plataforma o por una entidad bancaria. Para Vallenilla, el reconocimiento del comportamiento de pago más allá de cada proveedor es una oportunidad pendiente para el ecosistema. Sarkis, por su parte, considera que compartir información permitiría conocer mejor las obligaciones de los consumidores y reducir el riesgo de que acumulen compromisos que excedan su capacidad de pago.
El reto para el mercado venezolano será convertir los historiales que hoy construye cada plataforma en información útil para evaluar el riesgo de forma más amplia, con mecanismos de consulta y protección de datos adecuados. La expansión del BNPL ha demostrado que existe una demanda por alternativas de financiamiento vinculadas al consumo. La siguiente etapa dependerá, en parte, de que las empresas puedan conocer no solo cómo paga un cliente dentro de su propia plataforma, sino también qué otras obligaciones mantiene y cuánto margen tiene para asumir una nueva deuda.