Banqueros centrales se plantean subir tasas, mientras auge de la IA aviva carrera por el efectivo Los responsables de los bancos centrales de las mayores economías del mundo, reunidos en Bangkok, dijeron que el auge también está generando nuevas presiones inflacionarias y riesgos financieros. El auge de la IA está desencadenando una carrera mundial por la financiación, lo que obliga a los responsables de los bancos centrales a plantearse un futuro en el que las tasas de interés se mantengan más altas y los Gobiernos tengan que apretarse el cinturón. Desde chips de silicio y centros de datos hasta redes eléctricas y de telecomunicaciones, los Gobiernos y las empresas están invirtiendo grandes cantidades de dinero en proyectos vinculados directa o indirectamente a la IA, lo que impulsa la economía mundial y hace que suban los costos de financiación. Los responsables de los bancos centrales de las mayores economías del mundo, reunidos en Bangkok, dijeron que el auge también está generando nuevas presiones inflacionarias y riesgos financieros, ya que la inversión está llegando mucho antes de que se materialicen las ganancias de productividad que promete la IA. "Si eres un responsable de un banco central (…) tienes que reconocer esto como una sacudida", dijo el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en Bangkok. "Es obvio que está afectando al lado de la demanda de la economía antes de que afecte al lado de la oferta".
Warsh, quien señaló que Estados Unidos se estaba beneficiando de una "oleada de inversión" cada vez mayor, advirtió de que la transición podría ser "muy accidentada", ya que los inversionistas, las empresas y los responsables políticos se enfrentan a una tecnología cuyos ganadores definitivos aún no están claros. Varios de sus colegas del G-20, el grupo de las grandes economías reunidas también en la capital tailandesa, señalaron que bastaría con una ligera revisión a la baja de las optimistas perspectivas de utilidades que sustentan las inversiones en IA para provocar profundas turbulencias en los mercados, tal y como ha demostrado esta semana la ola de ventas de acciones tecnológicas asiáticas. Las estrellas detrás de las nubes El debate marca un cambio notable respecto de los años posteriores a la crisis financiera de 2008, cuando a los responsables políticos les preocupaba el exceso de ahorro mundial y una inflación que se mantenía demasiado baja. Ahora, los responsables de los bancos centrales ven cada vez más el problema contrario: un exceso de demanda de capital. "Hay una lucha mundial por el dinero", dijo a Reuters Martins Kazaks, miembro del Comité de Política Monetaria del BCE. "La inversión en IA es uno de los factores clave que están haciendo subir el costo del dinero".
La presión se ve amplificada por los Gobiernos -desde Estados Unidos hasta Japón y Alemania- que están recurriendo a un fuerte endeudamiento para financiar proyectos de defensa, política industrial y energía. Para los responsables de los bancos centrales, esto implica que el nivel de las tasas de interés necesario para mantener las economías en equilibrio —conocido como R-star— podría estar aumentando. "El problema actual a la hora de calcular el R-star es que las estrellas están ocultas tras las nubes, y estas son muy densas", dijo Lesetja Kganyago, gobernador del Banco de la Reserva de Sudáfrica. "Sabemos que el R-star es más alto, pero no sabemos cuánto". Una tasa neutral más alta significa que el mismo nivel de tasa de interés es menos restrictivo de lo que se pensaba antes. "Quizá las tasas, de media, sean un poco más altas", señaló Huw Pill, economista jefe del Banco de Inglaterra. El Banco de Japón ya ha señalado la demanda relacionada con la inteligencia artificial como uno de los factores que explican sus recientes subidas de tasas, argumentando que las presiones sobre los precios impulsadas por la inversión se han generalizado y se han vuelto más persistentes.
Los economistas esperan que el Banco de Inglaterra suba las tasas en su próxima reunión, el 5 de noviembre. El BCE y la Fed subieron las tasas en septiembre, y los mercados ya han descontado otra subida por parte de ambos en diciembre. Se acabó el dinero barato La perspectiva de unos costos de financiación estructuralmente más altos supone un reto para los Gobiernos que acumularon grandes deudas durante los años en que las tasas de interés se mantuvieron cerca de cero. Los rendimientos de la deuda soberana han subido en todo el mundo y, en las últimas semanas, algunos han alcanzado niveles que no se veían desde antes de la crisis financiera mundial.
Se consideraba que la zona del euro, y en particular Francia, muy endeudada, estaba especialmente expuesta. Gran parte del auge de la inversión impulsado por la inteligencia artificial se está produciendo en Estados Unidos y, en menor medida, en Japón y otras partes de Asia, siendo ASML y Siemens algunos de los pocos claros ganadores europeos. Mientras tanto, el bloque se enfrenta a unos costos energéticos más elevados debido a las guerras en Irán y Ucrania, lo que agrava las presiones inflacionarias y ejerce presión sobre las finanzas públicas. "Hay circunstancias particulares que hacen que algunos países se vean más afectados, y Francia es un claro ejemplo", dijo la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en un acto de CNN en Bangkok. "Y en ese caso concreto, la solución principal y prioritaria se encuentra en la propia Francia. Y tiene que ver con las políticas fiscales".