El buen momento del cobre y los ingresos provenientes del litio le permiten al gobierno de José Antonio Kast contar con mayor margen para flexibilizar la austeridad fiscal en Chile. Sin embargo, Fitch Ratings advierte que la sostenibilidad de la consolidación de las cuentas públicas dependerá de la capacidad de las autoridades para concretar los recortes del gasto comprometidos y de que se mantengan los ingresos extraordinarios vinculados con las materias primas. La agencia de calificación crediticia señaló que la mejora fiscal chilena respondió más al incremento de los ingresos por el cobre y el litio que a los esfuerzos para contener el gasto. En particular, los mayores precios del cobre elevaron la recaudación pese a que los volúmenes de producción cayeron con fuerza.
El Gobierno se comprometió a implementar medidas de austeridad por US$6.000 millones, equivalentes al 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB). De ese total, US$2.000 millones corresponden a 2026. No obstante, Fitch considera incierta la capacidad de las autoridades para ejecutar los recortes necesarios para garantizar una mejora fiscal más duradera. ¿Cómo cambiará el gasto público de Chile en 2027? El proyecto presupuestario para 2027 contempla un gasto 2,7% superior al previsto en el presupuesto anterior, según el análisis de Fitch.
La diferencia responde, en parte, a que ahora se espera que el gasto de 2026 supere el presupuesto original, debido a nuevas medidas contracíclicas y a una mayor ejecución de la inversión pública durante la última parte del año. La proyección oficial de crecimiento real del gasto para 2027 es del 1,5%, pero se calcula sobre la base de la ejecución estimada para 2026 y no del presupuesto de ese año. Fitch señaló que los límites al gasto son menos estrictos que los previstos anteriormente, lo que amplía la flexibilidad del Gobierno para responder a la debilidad de la actividad económica. La composición del gasto también apunta a una mayor orientación hacia la inversión.
El presupuesto de 2027 prevé un incremento del 7,3% en la inversión pública y del 0,6% en el gasto corriente. De acuerdo con Fitch, esta distribución busca preservar la disciplina sobre las partidas corrientes rígidas y redirigir recursos hacia la inversión. Para 2026, el Gobierno proyecta que el gasto real aumente un 2,4%. El cálculo contempla una mejora en la ejecución de la inversión pública y el programa contracíclico Chile Despega, por US$1.300 millones, que apunta a crear más de 100.000 puestos de trabajo. ¿Por qué preocupa la evolución de la economía chilena?
El menor crecimiento previsto para Chile constituye otro factor que condiciona el proceso de consolidación fiscal. El Ministerio de Hacienda redujo su proyección de expansión económica para 2026 al 0,7%, desde el 1,8%, en línea con las estimaciones de Fitch. La revisión oficial respondió al desempeño débil de la minería y a condiciones climáticas adversas. Además, el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) se contrajo un 1% interanual en agosto.
Fitch atribuyó el resultado a interrupciones de la oferta relacionadas con la minería y a una demanda débil en un mercado laboral frágil. Según la agencia, el dato aumenta los riesgos a la baja para su previsión y la probabilidad de que Chile registre un crecimiento nulo o negativo en 2026. Para 2027, en cambio, el Gobierno espera que la economía crezca un 3,3%, por encima del 3% proyectado por Fitch. La estimación oficial supone una recuperación de la minería y la inversión, junto con un impulso adicional del programa Chile Despega.
El presupuesto también incorpora un impacto negativo sobre los ingresos fiscales derivado de la Ley de Reconstrucción Nacional, que incluye una reducción de la tasa del impuesto corporativo y una exención temporal del IVA para viviendas nuevas. Las autoridades esperan que esas medidas favorezcan la recuperación de la inversión. ¿Qué riesgos enfrenta Chile si caen los precios del cobre y el litio? La trayectoria fiscal también estará condicionada por la evolución del cobre y el litio. Fitch advirtió que una reversión de los actuales precios elevados amenazaría los ingresos extraordinarios que respaldan la mayor flexibilidad del gasto prevista para 2026 y 2027.
No obstante, la agencia espera que continúen vigentes los factores globales que sostienen las cotizaciones actuales. La persistencia de los efectos de El Niño o una recuperación económica más lenta de lo previsto también podrían dificultar la consolidación fiscal, según Fitch. La agencia sostuvo que los recortes comprometidos podrían resultar necesarios para compensar el costo de la Ley de Reconstrucción Nacional y lograr una mejora más duradera de las cuentas públicas, sin depender de los precios de las materias primas. En septiembre, Fitch ratificó la calificación crediticia de Chile en ‘A-’ con perspectiva estable.
La decisión reflejó, en gran medida, las expectativas de mayores ingresos y gastos, además de una trayectoria más estable de la deuda en relación con el PIB. Con las nuevas proyecciones presupuestarias, el Gobierno espera que el déficit fiscal baje al 1,8% del PIB en 2026, frente al 2,8% de 2025, y se mantenga en ese nivel en 2027. Para el próximo año, también prevé que la deuda pública descienda moderadamente hasta el 42,5% del PIB, una estimación que coincide con la de Fitch.