Hay vida más allá de Civilization y para demostrarlo este juego de estrategia ha hecho lo más complicado, asumir sus errores. Ya he visto Humankind 2

Hay vida más allá de Civilization y para demostrarlo este juego de estrategia ha hecho lo más complicado, asumir sus errores. Ya he visto Humankind 2

Es muy fácil hablar de secuelas cuando el juego anterior ha sido bien recibido, aplaudido y ha vendido bien en el mercado, pero hay que arriesgarse mucho para lanzar una segunda entrega después de un juego que quedó en tierra de nadie. Las presiones, la necesidad de mejorar lo hecho con anterioridad (tanto lo bueno como lo malo) u ofrecer una experiencia más redonda son solo algunos de los muchos temores a los que se enfrenta Amplitude Studios con Humankind 2. Porque con su primera entrega sucedió algo paradójico: fue muy ambiciosa, pero la variedad de opciones acabó chocando con la libertad que el género debía ofrecer. Ahora, cinco años después y con un enfoque empresarial renovado tras recuperar su independencia de SEGA, ya he podido ver en movimiento esta secuela y no se trata simplemente de añadir más contenido, sino de replantear el juego por completo.

Humankind llegó a cuatro millones de jugadores, pero había cosas que cambiar El primer Humankind. Éste 4X llegó en 2021 buscando diferenciarse en un género muy competido, con grandes rivales a los que plantar cara, como Civilization. Tres años después, además, llegaría ARA: History Untold. De ahí que los responsables de la saga Endless Space quisieran abordar la competencia desde el punto de vista de la variedad, permitiendo cambiar de cultura con libertad al avanzar en cada una de sus seis eras.

La idea partía de una base reconocible en el género: avanzar por distintas etapas históricas mientras nuestra sociedad evolucionaba en una carrera por el progreso, el descubrimiento y la influencia cultural, sin reducirlo todo a la clásica dicotomía entre guerra y paz. Pero su mayor virtud se convirtió también en uno de sus principales problemas. Durante la presentación, el estudio sacó pecho de los cuatro millones de jugadores que ha alcanzado el primer juego y de las 16 grandes actualizaciones y contenidos descargables publicados a lo largo de cinco años. Sin embargo, también dejó claro que aquello que hizo único a Humankind ha sido rediseñado desde cero.

El principal problema era que cambiar de cultura con cada nueva era dificultaba que el jugador se sintiera vinculado a la civilización que estaba construyendo. Elegías una cultura, la desarrollabas y la abandonabas en busca de otra que te ayudara a progresar. A esto se sumaban la ausencia de líderes históricos reconocibles, como Julio César o Napoleón, en favor de un avatar inmortal para el jugador. Todo contribuía a que la civilización se sintiera como algo pasajero.

Al final, aún compartiendo ideas, Humankind tenía carencias en otros ámbitos en los que Firaxis había conseguido mejores resultados. Una secuela que cambia la forma de construir una civilización De ahí que la respuesta a por qué lanzar una secuela, en lugar de rehacer aspectos clave del primer juego, sea clara: revisar sus pilares sin perder su identidad. Así, el primer cambio de Humankind 2 es evidente: no cambiarás de cultura en cada nueva era, tampoco tendrás un avatar inmortal. "Puedes empezar con una cultura y continuar con ella durante todo el juego", explicaron sus responsables. Al avanzar de era, las mejoras para la civilización dependerán de factores como el territorio en el que nos asentemos, nuestra relación con otros pueblos y la influencia cultural que recibamos.

De hecho, la clave para Amplitude se resume en una idea: la evolución de una civilización y sus cambios deberían responder a lo que sucede durante la partida, en lugar de quedar ligados únicamente al paso de las eras. En otras palabras, ahora tendremos un mayor control sobre cómo evoluciona nuestra civilización entre una era y otra. Cada cultura tendrá, además, un árbol de costumbres que nos permitirá escoger habilidades, edificios y ventajas según nuestro estilo de juego, tanto si es más bélico como si apuesta por el descubrimiento. El mapa gana un papel mucho más importante que en el primer juego.

Sigue siendo un entorno creado por procedimientos, pero cada región tendrá un bioma específico y ofrecerá condiciones distintas para desarrollar nuestra sociedad. La disponibilidad de agua tendrá ahora un peso importante, mientras que los cambios climáticos podrán volver ciertas regiones más áridas o húmedas a lo largo de determinados turnos, sin que sea necesario que el jugador los provoque. Eso obligará a adaptarse: una civilización acostumbrada a encontrar agua en el desierto podría aprovechar esa experiencia para expandirse cuando las condiciones empeoren en otras zonas. Además, y para evitar repetir fórmulas en aspectos como la fundación de asentamientos, esta secuela permitirá especializarlos de distintas maneras: podremos destinarlos a la extracción de recursos, centrarlos en la administración, desarrollar la agricultura o convertirlos en enclaves militares.

Las ciudades son, de hecho, el punto en el que convergen todos los cambios introducidos. Todo influirá en su aspecto y en su funcionamiento, para que dejen de ser simples asentamientos y adquieran mucha más presencia. Por todo esto, Humankind 2 se mueve en un terreno complicado: evitar parecerse demasiado a sus competidores o a sí mismo, cinco años después. Sus responsables explicaron que ya trabajaban en una versión preliminar de esta secuela antes de conocer los planes concretos de Firaxis para Civilization VII, por lo que reconocen que existen coincidencias entre ambos proyectos.

Aun así, el objetivo de Humankind 2 es ofrecer una respuesta propia a los problemas que pueden surgir en un género que comparte con muchos competidores. Por eso, es inevitable encontrar paralelismos entre ambos juegos, aunque sus planteamientos no sean idénticos. Es cierto que Humankind 2 comparte algunos planteamientos con sus coetáneos, pero, más que romper con los pilares del género, los franceses parecen haber apostado por reforzar sistemas conocidos. Una secuela que no solo mejora, sino que también añade contenido Las tareas de Amplitude no terminan con los cambios fundamentales de algunas mecánicas.

También habrá contenido nuevo, como el modo histórico, que se suma a las opciones clásicas para un jugador, multijugador y Escenarios. Se trata de una modalidad interesante porque recupera la posibilidad de cambiar de cultura durante una misma partida, aunque esa elección dependerá de nuestras decisiones previas, ya sea el lugar del mapa en el que nos encontremos, el número de territorios bajo nuestro control o las culturas con las que hayamos entrado en contacto. Por ejemplo, el equipo nos enseñó que, si jugamos con los egipcios y nos expandimos desde el desierto hasta un bioma helado, se abrirá la posibilidad de cambiar a una cultura adaptada a ese terreno. Curiosamente, aunque se denomine modo histórico, parte de una premisa propia de un "¿qué pasaría si...?".

Este sistema se llamará Encrucijada (Crossroads) y dará acceso a distintas culturas en función de la historia compartida, el territorio ocupado o el contacto con pueblos extranjeros. Así, podremos pasar de los egipcios a los thule, antepasados de los inuit actuales, con bonificaciones para sobrevivir al frío y establecer rutas comerciales. Además, en total habrá 70 culturas de lanzamiento, mientras que después se prevé aumentar el número con grupos poblacionales de Latinoamérica y la Amazonía. Humankind 2 no solo nace de las problemas de su predecesor, sino también de las necesidades del género.

Por ahora, aún es pronto para saber si supondrá un cambio real, pero todo apunta a que Amplitude ha abordado varios de los problemas del primer juego, aunque eso nos lleve a caer en la manida frase de "es lo que debería haber sido el primer juego". Tampoco conocemos una fecha concreta de lanzamiento más allá de la promesa de salir al mercado en 2027.

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