Escándalo en el Bernabéu

Escándalo en el Bernabéu

Volvió el escándalo en el Bernabéu justo antes del Clásico. Los blancos ganaron al Sevilla con tres jugadas decisivas que significaron los tres primeros goles que dieron la victoria al equipo de Mourinho. Antes de que marcara Güler un golazo, el jugador turco del Real soltó un codazo en el medio campo a Peque, que no fue atendido ni por el árbitro ni por el VAR. Antes del segundo tanto, obra de Mbappé, se produjo una falta de Konaté que impidió seguir una jugada ofensiva del Sevilla que también pasó inadvertida.

Y el tercer tanto de penalti del francés fue un regalo sin sentido, ya que no hubo ninguna falta a Mbappé. Todo fue escandaloso. Pero lo que no puede explicarse es por qué no se mostraron imágenes nítidas de las dos primeras acciones. Ni una imagen.

En el Betis-Barça se pudieron ver las repeticiones desde todos los ángulos y en el del Bernabéu no se volvió a emitir ninguna imagen que ayudara. Aunque la narración de Movistar + sí habló de ello, en el codazo hubo que ir a las redes para ver una captura aumentada en la que se aprecia que pone claramente el codo. La de Konaté no volvió a aparecer más. Y es que no se atreven.

Resulta inimaginable que antes del Clásico un árbitro llegue a expulsar al mejor centrocampista blanco, lo que acarrearía que no pudiera jugar el encuentro, sumándose a Vinicius, que cogió del pelo a un defensa del Villarreal. Todo el relato es al revés. Mientras acusan al Barça sin razón, la cruzada blanca contra los árbitros acaba por manipular las decisiones a favor del Madrid, como se pudo apreciar ante el Sevilla. No resulta creíble que con la cantidad de cámaras que hay hoy en un partido de fútbol de elite no se pueda ver con claridad meridiana qué es lo que ha pasado y se deba recurrir a las redes para apreciar las acciones aumentadas.

Y es que los tres primeros goles blancos están bajo sospecha. Eso sí que determina un partido (solo hace falta recordar las extraordinarias paradas de Courtois) mientras los dirigentes blancos y su aparato de comunicación se dedican a intentar imponer un relato contra el Barça cuando todo el mundo del fútbol ve con claridad que hay un equipo que juega de maravilla al fútbol y otro que se aprovecha de momentos oscuros.

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