¿Te acuerdas de la primera vez que le pediste algo a tu iPhone con la voz? Siri cumple este mes 15 años desde que debutó en el iPhone 4S, el modelo que lo presentó al mundo el 14 de octubre de 2011. El aniversario coincide con el despliegue de Siri AI, la versión del asistente basada en inteligencia artificial generativa que Apple empezó a distribuir en septiembre de este año. Vamos a ver de dónde viene realmente el asistente que llevas en el bolsillo.
Lo que hoy conoces como Siri no nació en Cupertino. Detrás de aquel asistente que Apple integró en 2011 hay un proyecto de investigación que arrancó años antes, financiado nada menos que por el Pentágono. Te contamos cómo llegó esa tecnología hasta tu iPhone y qué ha cambiado 15 años después con la llegada de la IA generativa. El 14 de octubre de 2011, el día que el iPhone 4S llegó con Siri de serie Apple había presentado el iPhone 4S el 4 de octubre de 2011 y lo puso a la venta diez días después en Estados Unidos, Australia, Canadá, Francia, Alemania, Japón y Reino Unido.
Siri figuraba entre sus principales novedades: permitía resolver tareas cotidianas con la voz, sin necesidad de recorrer menús con el dedo ni escribir instrucciones. La acogida fue inmediata, y es que Apple vendió más de cuatro millones de unidades del modelo en sus primeros tres días en tiendas. Aquella primera versión del asistente funcionaba todavía en fase beta y solo reconocía inglés (con variantes para Estados Unidos, Reino Unido y Australia), además de francés y alemán. El nombre tampoco esconde ningún significado técnico: según ha explicado SRI International, el cofundador de Siri Inc., Dag Kittlaus, propuso un nombre femenino escandinavo porque buscaba una palabra corta y poco habitual.
La organización ha desmentido, de hecho, que Siri sea un acrónimo de Speech Interpretation and Recognition Interface, como se suele repetir. CALO, el proyecto militar de DARPA que sentó las bases de Siri El origen de Siri se remonta a CALO (Cognitive Assistant that Learns and Organizes), un proyecto desarrollado por SRI International dentro del programa Personalized Assistant that Learns (PAL) y financiado por DARPA, la agencia de investigación del Departamento de Defensa de Estados Unidos. El objetivo era crear sistemas capaces de interpretar instrucciones, aprender de la experiencia y resolver tareas que exigían cierto razonamiento. Según SRI International, el programa se extendió durante cinco años, contó con más de 300 investigadores de 22 instituciones y manejó un presupuesto de 150 millones de dólares.
En 2007, SRI creó Siri Inc. para convertir esa investigación en un producto comercial, incorporando también tecnologías de reconocimiento del habla y procesamiento del lenguaje natural. La primera versión independiente del asistente llegó a la App Store en febrero de 2010 y permitía, entre otras cosas, pedir un taxi, buscar entradas de cine o reservar mesa en un restaurante conectándose a servicios disponibles en internet. Apple adquirió Siri Inc. en abril de ese mismo año, y año y medio después el asistente quedó integrado en el sistema operativo del iPhone 4S. Qué sabía hacer Siri en 2011 y por dónde fallaba La gran baza del asistente al llegar al iPhone era relacionar una instrucción hablada, en lenguaje cotidiano, con las funciones del teléfono.
Podías pedirle que te recordara llamar a tu madre al llegar a casa, y Siri identificaba el contacto y usaba la ubicación que tú le habías autorizado para crear el recordatorio. También gestionaba llamadas, mensajes y correos, programaba reuniones, tomaba notas, buscaba negocios cercanos y te daba indicaciones para llegar a una dirección. El sistema, además, interpretaba el contexto: si le preguntabas si hacía falta paraguas para el fin de semana, la consulta se traducía automáticamente en una revisión del pronóstico del tiempo. Para procesarlo todo, Siri combinaba reconocimiento de voz y comprensión del lenguaje natural, con buena parte del trabajo ejecutándose en servidores remotos que recibían el audio, identificaban las palabras y analizaban la intención.
Sin embargo, el funcionamiento distaba de ser perfecto: la calidad del reconocimiento variaba según tu acento, el ruido ambiente y lo claro que hablaras, y el asistente necesitaba conexión a internet para resolver buena parte de las consultas. Solo podía ejecutar, además, las acciones contempladas por el sistema y los servicios compatibles en cada momento. De los comandos de voz a la inteligencia artificial generativa de Siri AI Los sistemas de reconocimiento de voz existían antes de 2011: se usaban en ordenadores, servicios telefónicos y aplicaciones especializadas. Lo que cambió con la llegada de Siri al iPhone fue el alcance, y es que una tecnología hasta entonces reservada a usos muy concretos pasó, de la noche a la mañana, a estar en el bolsillo de millones de personas, quizás también en el tuyo.
En los años siguientes, relojes inteligentes, altavoces conectados, televisores y sistemas de infoentretenimiento de coches incorporaron sus propias versiones de asistentes de voz, y esta expansión trajo consigo preguntas sobre cómo se trataban los datos personales que generaba cada consulta.