En plena era del streaming, las plataformas de suscripción y el consumo digital, hay algo que una tienda física todavía puede ofrecer y que va mucho más allá de poner una caja en una estantería. David Dastmalchian, actor al que hemos visto en The Suicide Squad y Dune, ha hablado con Polygon, como parte de la promoción de la película de Street Fighter, sobre su afición a los videojuegos y, en especial, sobre el papel que el formato físico y las tiendas de videojuegos, cómics y juegos de cartas han desempeñado siempre como espacios de encuentro entre jugadores que pueden compartir sus aficiones sin ser juzgados. Dastmalchian es un reconocido jugador y amante del manga, como demuestra su reciente participación en One Piece, la serie de Netflix. Y, como buen aficionado a la cultura popular, sabe lo difícil que puede resultar socializar para algunas personas.
En su conversación con el medio anglosajón, el actor defendió el valor del formato físico y de las tiendas especializadas que lo venden, a las que considera refugios en un momento en el que muchas personas no siempre se sienten seguras en su entorno. Las tiendas físicas como refugio para los aficionados "Las tiendas de videojuegos y las tiendas de cómics se han convertido en lugares muy importantes para nuestras comunidades y nuestra cultura", explica. Desde su perspectiva personal, el actor destaca que estos espacios permiten a cualquiera mostrarse tal y como es, sin miedo a ser juzgado por su procedencia, su identidad o sus aficiones. Son lugares donde disfrutar de los videojuegos, los cómics, el manga o los juegos de mesa es lo único que importa. "Considero que nos encontramos en un momento de nuestra historia en el que muchas personas no se sienten necesariamente seguras en su entorno".
De hecho, el intérprete recordó cómo las tiendas locales servían para reunir a jugadores y aficionados cuando era niño. Su amor por Dungeons & Dragons y otros juegos de rol le enseñó el valor de contar con un espacio donde conocer gente y compartir una afición cara a cara. "Existe todo un universo mágico y una cultura propia, además de comunidades que surgen a partir de los encuentros entre personas. [...] Sigo valorando mucho la posibilidad y el potencial que ofrecen", añadió. Pero su defensa de estos espacios también está ligada a su amor por los objetos físicos. Dastmalchian reconoce que su faceta de coleccionista influye en esa pasión, aunque encuentra en ella algo más profundo que el simple deseo de acumular videojuegos. "Me encanta el formato físico, de ahí mi faceta de coleccionista.
Quizás sea porque intento aferrarme a la ilusión de que los objetos físicos preservarán una sensación de permanencia. Hay algo realmente especial y genial en poder conservar un formato físico, en tener un disco tangible", explica antes de recordar otra de sus aficiones: las bandas sonoras de videojuegos en formato físico y, sobre todo, editadas en vinilo. Y es una costumbre que sigue manteniendo en la actualidad: Dastmalchian sigue jugando y, en lo que a las tiendas se refiere, acude con su hijo de forma regular para jugar a Magic: The Gathering y conocer a otras personas. Para él, esa interacción física con el producto y con la gente es parte esencial de lo que hace especiales a estos lugares. "Recuerdo cuando de niño estaba obsesionado con Dungeons & Dragons —o con cualquier otro juego de rol al que estuviera jugando en aquel entonces— y sabía que podía acercarme a una tienda local y reunir a un grupo de personas", recordó.
Una reflexión muy personal que cobra todavía más sentido en una industria que lleva años relegando el formato físico en favor de las compras digitales. En ámbitos como los juegos de rol de mesa, además, las comunidades en línea han ganado protagonismo frente a la interacción presencial. Para Dastmalchian, sin embargo, no se trata únicamente de adquirir un videojuego o encontrar un cómic, sino de participar en una cultura compartida que se construye alrededor de las relaciones personales y de una afición que une a millones de personas. En 3DJuegos | Katsuhiro Harada, exjefe de Tekken, sobre los saqueos en Francia: "¿pero qué demonios está pasando aquí?"