344.000 puestos de trabajo y 18.000.000.000 € en Europa en 2030: el efecto que producirá la transición de la gasolina y el diésel al coche eléctrico

344.000 puestos de trabajo y 18.000.000.000 € en Europa en 2030: el efecto que producirá la transición de la gasolina y el diésel al coche eléctrico

Coches Eléctricos 344.000 puestos de trabajo y 18.000.000.000 € en Europa en 2030: el efecto que producirá la transición de la gasolina y el diésel al coche eléctrico El último estudio de Transport & Environment muestra los beneficios de potenciar la electrificación de las flotas de vehículos de empresa. T&E aboga por potenciar la producción en Europa. Jordi Gil 23/10/2026 11:00 Actualizado a 23/10/2026 11:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora La transición del coche de gasolina y diésel al vehículo eléctrico no solo plantea un cambio tecnológico para la industria automovilística europea, también puede ser en una oportunidad para crear empleo y reforzar la fabricación de baterías en el continente, según un estudio reciente de Transport & Environment (T&E). La organización calcula que acelerar la electrificación de las flotas de vehículos de empresa podría generar hasta 344.000 puestos de trabajo adicionales en la Unión Europea en 2030 y movilizar 18.000 millones de euros más en inversiones. El organismo quiere que se favorezca solo a los coches eléctricos producidos en Europa. Las flotas de empresa, una palanca para la industria europea Según el análisis de T&E, la clave está en combinar objetivos obligatorios de electrificación para las grandes flotas corporativas con una política de incentivos fiscales que favorezca exclusivamente a los vehículos eléctricos de bajas o cero emisiones fabricados en Europa.

Esto permitiría aprovechar la demanda de las empresas para impulsar la producción europea, fortalecer la cadena de suministro y competir con China La Clean Corporate Vehicles Regulation establece que el 45 % de las nuevas matriculaciones de turismos en las grandes flotas empresariales deberá ser eléctrico en 2030, pero el organismo señala que en el escenario más ambicioso el 69 % de los coches nuevos adquiridos por las grandes flotas empresariales sería eléctrico para esa fecha. De ser así, los beneficios económicos estimados pasarían de 28.000 a 48.000 millones de euros, mientras que las inversiones aumentarían de 20.000 a 38.000 millones. Es más, incluso en un escenario moderado, el estudio prevé la creación de 196.000 empleos adicionales. Sofie Grande y Rodríguez , responsable de políticas de flotas limpias de T&E, defiende que “los coches de empresa son la vía más rápida para convertir la transición europea al vehículo eléctrico en puestos de trabajo europeos.

Los legisladores tienen la oportunidad de hacer que la normativa sobre vehículos corporativos se convierta en un motor clave de la competitividad de la industria automovilística europea”. “Rebajar los requisitos de fabricación en la UE eliminaría el incentivo para que los fabricantes de automóviles localicen aquí su producción. Igualmente importante para proteger los empleos en riesgo es mantener 2028 como fecha de entrada en vigor”, añade. Alemania y Polonia, entre los grandes beneficiados La organización advierte de que el debate ya no trata únicamente en determinar la velocidad de expansión de la movilidad eléctrica, sino en comprobar si la Unión Europea está dispuesta a competir con China. No aprovechar el potencial de demanda que generaría la normativa supondría, según T&E, perder una oportunidad histórica, especialmente cuando los fabricantes europeos podrían ampliar su capacidad de producción de vehículos eléctricos para proteger el empleo.

Volkswagen ilustra esa situación, porque prevé recortar 35.000 puestos de trabajo hasta 2030, pero la nueva regulación podría generar por sí sola hasta 56.300 empleos directos adicionales en el fabricante durante ese mismo periodo, según las estimaciones del estudio. Y los efectos no se limitarían a las plantas de ensamblaje de automóviles, también impulsaría inversiones en toda la cadena de suministro, desde la fabricación de baterías hasta sus componentes. Alemania sería el país con mayor creación de empleo adicional, con 134.000 puestos, equivalentes al 39 % del total previsto para la UE. Por su parte, Polonia podría sumar otros 38.500 empleos, porque la capacidad de producción de celdas de batería podría aumentar de 31 a 81 GWh en 2030, más del doble de la actual.

Grande y Rodríguez sentencia: “Electrificar las flotas de las grandes empresas es fundamental para asegurar la cadena de valor europea del vehículo eléctrico y reducir nuestra dependencia de los proveedores globales dominantes. Europa ya ensambla la mayoría de sus coches eléctricos de empresa. Lo que necesita ahora es una demanda garantizada para que las fábricas de baterías anunciadas aquí lleguen realmente a construirse”. Temas Coches Eléctricos

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