Bloomberg Línea — Los mercados brasileños llegan a la segunda vuelta presidencial del domingo con expectativas incorporadas en los precios de los activos, pero una victoria de Luiz Inácio Lula da Silva o Flávio Bolsonaro podría provocar reacciones de magnitudes muy diferentes. La moneda brasileña (USDBRL) y los bonos soberanos reflejan las apuestas de los inversionistas sobre el resultado electoral, con un margen de avance relativamente limitado frente al riesgo de una corrección más pronunciada si las urnas contradicen esas expectativas. La diferencia está vinculada a las perspectivas de ajuste fiscal de ambos candidatos. Aunque los inversionistas atribuyen mayores posibilidades de consolidación a Bolsonaro, ninguno ha presentado todavía un programa detallado para estabilizar la deuda pública.
Adriana Dupita y Jimena Zúñiga, analistas de Bloomberg Economics, consideran que los precios actuales “apuntan a una probable asimetría en la reacción del mercado”, ante una elección que definirá la presidencia de Brasil para los próximos cuatro años. Así se ha comportado el dólar en Brasil ¿Cuánto podría caer o subir el real? Desde la primera vuelta del 4 de octubre, el real brasileño acumula una apreciación cercana al 3,4% frente al dólar, según datos de Bloomberg. La cotización pasó de aproximadamente BRL$5,21 a BRL$5,04 al 23 de octubre.
Bloomberg Economics estima que la moneda podría apreciarse otro 2,7% si Flávio Bolsonaro gana la segunda vuelta del 25 de octubre. En cambio, una victoria de Lula podría provocar una depreciación del 11%, si los demás factores permanecen constantes. La diferencia también se refleja en el mercado de deuda. Un triunfo de Bolsonaro podría reducir en 35 puntos básicos el rendimiento de los bonos soberanos a diez años, mientras que una victoria de Lula podría elevar esa tasa en 129 puntos básicos.
Las proyecciones responden al comportamiento reciente de los activos brasileños, cuyos precios han seguido de cerca los cambios en las probabilidades electorales. Bloomberg Economics considera que el mercado ya ha descontado buena parte de una victoria del senador. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día. Dupita y Zúñiga sostienen que “a los niveles actuales, la moneda y las tasas de largo plazo son consistentes con la visión de los mercados de predicción de una victoria de Bolsonaro”. Los mercados de predicción asignaban una probabilidad cercana al 80% a un triunfo del candidato de derecha.
Sin embargo, Bloomberg Economics considera que las posibilidades de Lula son mayores de lo que sugieren esas apuestas. El senador obtuvo el 47,03% de los votos válidos en la primera vuelta del 4 de octubre, frente al 45,16% del mandatario. La diferencia superó los 2,2 millones de sufragios. La competencia se ha estrechado durante la campaña de segunda vuelta.
El promedio de encuestas recopilado por Goldman Sachs (GS) sitúa a Bolsonaro con el 51,1% de los votos válidos, frente al 48,9% de Lula. La distancia contrasta con las ventajas de cuatro a cinco puntos porcentuales que registraban algunas encuestas inmediatamente después de la primera votación, antes de que ambos candidatos intensificaran sus esfuerzos para movilizar electores. Para Bloomberg Economics, una victoria de Bolsonaro permitiría un avance moderado de los activos brasileños. Un triunfo de Lula, en cambio, podría llevar al real y a los bonos a registrar pérdidas superiores a las observadas a comienzos de octubre.
La reacción inicial también dependerá de la diferencia de votos entre ambos candidatos. Goldman Sachs advierte que un margen inferior a un punto porcentual podría aumentar el riesgo de cuestionamientos electorales y debilitar el mandato del ganador. La deuda pública limita el margen fiscal La sostenibilidad de las finanzas públicas constituye el principal desafío económico que enfrentará el próximo presidente. Goldman Sachs advierte que la deuda pública supera el 82% del PIB y que los déficits presupuestarios han excedido el 8% del producto durante cuatro años.
Alberto Ramos y Panteleymon Semka, economistas de Goldman Sachs, consideran que “se necesita urgentemente un cambio de régimen de políticas, en particular en el ámbito fiscal”, tras un período prolongado de bajo crecimiento y deterioro de las cuentas públicas. El banco identifica diferencias entre las posibles administraciones. Bajo Lula prevé medidas modestas de contención del gasto primario y una mayor carga tributaria, mientras que con Bolsonaro anticipa una agenda orientada a reformas y privatizaciones. Sin embargo, ninguno de los candidatos ha presentado una estrategia detallada de consolidación fiscal para el próximo mandato, una ausencia que también destaca Bloomberg Economics.
Dupita calcula que estabilizar la deuda pública exige un ajuste equivalente a entre el 2% y el 3% del PIB, una magnitud difícil de alcanzar mediante recortes administrativos o medidas de eficiencia. Más del 90% del gasto federal brasileño es obligatorio bajo las reglas actuales. Una reducción significativa requeriría modificaciones legales y constitucionales que ninguno de los aspirantes ha desarrollado plenamente en sus propuestas económicas. Bolsonaro ha prometido un tesouraço, es decir, un recorte amplio del gasto público, la regulación y los impuestos.
Bloomberg Economics estima, sin embargo, que las medidas discrecionales y las mejoras de eficiencia podrían generar un ahorro inferior al 0,5% del PIB. El salario mínimo representa otra restricción. Cerca de la mitad del gasto obligatorio, incluidas pensiones y prestaciones sociales, está vinculado a su evolución o sujeto a un piso determinado por esa remuneración. Una congelación nominal de los salarios federales podría generar ahorros anuales equivalentes al 0,4% del PIB hacia el final del próximo mandato, según un ejercicio de Bloomberg Economics que supone la ausencia de aumentos salariales durante el período.
Los ingresos tributarios también podrían formar parte del ajuste. Los beneficios fiscales representan el 4,4% del PIB en 2026, aunque eliminar una parte significativa de ellos implicaría decisiones políticamente complejas. Bloomberg Economics considera que Lula tendría mayor disposición a elevar impuestos, mientras que Bolsonaro podría contar con más apoyo legislativo para modificar las reglas del gasto, aunque todavía no ha presentado propuestas concretas en esa dirección. Bradesco BBI aporta otra dimensión del problema.
Fernando Honorato, Thiago Angelis y Marcos Muniz estiman que la deuda bruta del Gobierno general cerrará 2026 en el 83,6% del PIB, con una composición cada vez más sensible a las tasas de interés. El Tesoro brasileño elevó al rango del 49% al 53% la participación de instrumentos de tasa flotante prevista en su plan de financiamiento, frente al intervalo inicial del 46% al 50%. Según Bradesco BBI, cada aumento de 100 puntos básicos de la tasa Selic añade 0,49 puntos porcentuales del PIB a la deuda bruta durante doce meses, frente a los 0,44 puntos registrados en diciembre de 2025. El banco estima que el crecimiento económico apenas superará el 1% en 2027.
La evolución del endeudamiento dependerá principalmente de la mejora del resultado fiscal primario y del ritmo de reducción de las tasas de interés. El mercado espera señales fiscales Una vez conocido el resultado, la atención de los inversionistas pasará de las probabilidades electorales a las primeras decisiones del presidente electo. Goldman Sachs identifica la composición del gabinete y la estrategia fiscal como factores centrales para los activos. Entre los nombramientos, el Ministerio de Hacienda ocupará un lugar prioritario.
Los inversionistas también buscarán detalles sobre el presupuesto de 2027 y el costo de las promesas anunciadas durante la campaña presidencial. Ramos y Semka sostienen que “la sostenibilidad fiscal sigue siendo el principal ancla de valoración del riesgo soberano brasileño”, una variable que condicionará la dirección posterior del real y de los bonos. La composición del Congreso será otro factor relevante. El Partido Liberal de Bolsonaro obtuvo 121 de los 513 escaños de la Cámara de Diputados y 29 de los 81 del Senado.
Aunque esa representación podría facilitar algunas iniciativas de Bolsonaro, las reformas constitucionales exigirían acuerdos más amplios. Una victoria de Lula también supondría negociar con una oposición legislativa fortalecida. Goldman Sachs considera relevante observar el margen de victoria, la aceptación del resultado y las señales de estabilidad política durante la transición presidencial. Bloomberg Economics, por su parte, espera un ajuste fiscal gradual independientemente del ganador, con posibles aumentos tributarios y reformas de las prestaciones sociales.
La segunda vuelta despejará la incertidumbre sobre quién gobernará Brasil durante los próximos cuatro años. La evolución posterior del real y de los bonos dependerá de las definiciones fiscales, los nombramientos y las reformas que se anuncien para 2027.