El informe Latinobarómetro 2026 revela que apenas el 12 % de los hondureños confía en los partidos políticos. También identifica cómo las acusaciones de corrupción pueden quedar relegadas frente a otros factores que determinan el acceso al poder. El actual presidente, Nasry Asfura, enfrentó acusaciones por el presunto desvío de más de 28 millones de lempiras durante su gestión municipal. Para especialistas, estos antecedentes alimentan la desconfianza hacia la justicia hondureña.
El Latinobarómetro evidencia la fragilidad democrática en Honduras, donde la corrupción y la influencia de Washington plantean interrogantes sobre la institucionalidad del país. A pocos días de las elecciones de 2025, el presidente estadounidense, Donald Trump, respaldó públicamente a Asfura y condicionó el apoyo estadounidense al resultado electoral. Organizaciones sociales cuestionan esta intervención en las decisiones políticas de Honduras. Para sectores críticos, la influencia estadounidense trasciende las elecciones y alcanza las decisiones económicas del Estado.
Advierten que proyectos de inversión y políticas públicas podrían responder a intereses externos antes que a necesidades nacionales. El Latinobarómetro deja al descubierto una democracia marcada por la desconfianza ciudadana. El caso hondureño plantea además interrogantes sobre el peso de la corrupción y la influencia estadounidense en el funcionamiento de sus instituciones. Daniel Sierra, Desde Tegucigalpa, Honduras. mnj/hnb