Meta desplaza a Musk como villano tecnológico de Lula en las elecciones de Brasil

Meta desplaza a Musk como villano tecnológico de Lula en las elecciones de Brasil

Bloomberg — El gigante de las redes sociales recibió una orden del tribunal electoral brasileño para que no interfiera en la distribución de contenido político o relacionado con las elecciones, después de que la campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva lo acusara de incumplir “reiterada y sistemáticamente” la entrega de sus contenidos a los usuarios en sus distintas plataformas. Las Naciones Unidas también cuestionaron a la compañía, e incluso legisladores estadounidenses están exigiendo explicaciones. La disputa con Meta vuelve a abrir una batalla por el poder de las empresas de redes sociales que lleva años gestándose en Brasil. Es una reedición del enfrentamiento entre las autoridades brasileñas y Elon Musk por su plataforma X, que escaló hasta que los jueces ordenaron retirar contenidos y cuentas acusados de difundir desinformación durante las elecciones de 2022 y culminó con la prohibición temporal del servicio en el país hace dos años.

Lo que está en juego es el resultado de la contienda por el liderazgo de la mayor economía de América Latina. Con Lula y el senador de derecha Flávio Bolsonaro empatados en las encuestas antes de la segunda vuelta del domingo, llegar al público adecuado podría ser clave para definir el resultado electoral en uno de los mercados más lucrativos de Meta. Lula —que en los últimos días ha atraído a más de 10 millones de seguidores a un canal de WhatsApp bautizado “El ejército de Lula”— denunció interrupciones en su cuenta, restricciones a sus publicaciones en Instagram y una interacción desigual con su audiencia. Su campaña también afirmó que Meta AI, la herramienta de inteligencia artificial generativa de la compañía, rechaza solicitudes para crear imágenes relacionadas con Lula, mientras genera material de campaña favorable a su rival.

Los portavoces de Meta en Brasil remitieron a un comunicado de la compañía del 16 de octubre, en el que rechazó las acusaciones de interferencia y sostuvo que los incidentes mencionados por la campaña de Lula se debían a problemas técnicos no relacionados entre sí, y no constituían pruebas de sesgo político. Meta afirmó que había tomado medidas para resolver esos inconvenientes y que trata a todos los candidatos por igual. Pero para entonces, la compañía ya se había convertido en blanco de las críticas de la izquierda. Los simpatizantes de Lula protestaron frente a la sede de Meta en Brasil, en San Pablo, por la presunta interferencia electoral.

Además, en una carta dirigida al director ejecutivo de la compañía, Mark Zuckerberg, legisladores estadounidenses encabezados por Bernie Sanders dijeron estar “profundamente preocupados por informes creíbles de que las plataformas de Meta están restringiendo o suprimiendo contenidos”. “Vamos a luchar contra esto, sin ninguna duda. Vamos a demostrar que podemos derrotar al imperio digital”, dijo Lula durante una transmisión en vivo por YouTube el jueves por la noche. “Meta tendrá que reinventarse porque no puede creer que seguirá engañando a la humanidad para siempre: ya lo ha hecho bastante”. El jueves, un juez solicitó a Meta y X que presentaran explicaciones técnicas sobre su papel en las elecciones. Roberta Braga, fundadora y directora ejecutiva del Digital Democracy Institute of the Americas, dijo que, si bien no creía que Meta buscara deliberadamente inclinar la balanza electoral, las acciones de la compañía habían tenido, de todos modos, un efecto perturbador. “Como Meta y sus productos son tan esenciales y centrales para las discusiones electorales en un país como Brasil —incluida la manera en que las campañas se movilizan y se conectan con los votantes—, sus decisiones, la falta de decisiones o los errores que cometen efectivamente interfieren en el proceso electoral”, dijo Braga.

El papel de Meta en las elecciones brasileñas es especialmente relevante porque, además de Facebook e Instagram, la compañía es propietaria de WhatsApp, la aplicación de mensajería utilizada por más del 90% de los brasileños. Aun así, Braga expresó sus dudas sobre la posibilidad de que las acciones de Meta en la etapa final de la campaña alteren el resultado. “No creo que una cuenta de Lula o un anuncio suyo que se retire, aunque haya ocurrido en un momento muy, muy crucial de las elecciones, vaya a cambiar el resultado”, dijo. “La polarización es realmente muy alta”. Una larga batalla Las autoridades brasileñas han estado a la vanguardia de la lucha contra la desinformación en las redes sociales. El Tribunal Supremo lleva años debatiendo si las plataformas pueden ser consideradas responsables por los contenidos publicados por los usuarios que constituyan discursos de odio, noticias falsas u ofensas.

Lula, por su parte, se ha negado a ceder ante las exigencias del presidente estadounidense Donald Trump en materia de regulación de las grandes empresas tecnológicas e incluso ha intercambiado apuntes con líderes europeos. La primera dama, Janja da Silva, llegó a insultar al propietario de X durante un evento del G20 en Brasil en 2024. “No te tengo miedo”, dijo. “Que te jodan, Musk”. El tema ocupa un lugar destacado en la agenda de Lula, en parte porque las redes sociales fueron el principal motor del intento de insurrección de 2023 por parte de simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro. El complot golpista, que incluía planes para asesinar a Lula, a su vicepresidente y a un juez del Tribunal Supremo, fue coordinado ampliamente a través de aplicaciones de mensajería.

La batalla para impedir que las empresas de redes sociales influyan en los resultados electorales no se limita a Brasil. Los reguladores europeos abrieron una investigación sobre el algoritmo de recomendación de TikTok ante las denuncias de que la plataforma había sido manipulada para favorecer a un candidato durante las elecciones presidenciales de Rumania de 2024. Además, la Unión Europea impuso nuevas normas para regular la publicidad política en las redes sociales. En respuesta, Meta retiró por completo los anuncios políticos de sus plataformas, al sostener que cumplir con las nuevas reglas sería demasiado difícil.

Al igual que otras empresas de redes sociales, Meta ha modificado su enfoque para supervisar los contenidos publicados en sus sitios. En enero de 2025, la compañía puso fin a la moderación de contenidos por parte de terceros en Estados Unidos y la reemplazó por un sistema de supervisión a cargo de los usuarios en Facebook e Instagram. La medida reflejó el sistema de notas de la comunidad implementado por X, de Musk, después de que el multimillonario adquiriera en 2022 la plataforma anteriormente conocida como Twitter. Esos cambios coincidieron con la decisión de Zuckerberg de sumarse a Musk y otros líderes de Silicon Valley en su respaldo al regreso de Trump al poder.

Durante su intento de volver a la Casa Blanca, Trump calificó a Facebook de “enemigo del pueblo” por haberlo expulsado de la plataforma tras la insurrección del 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos. Ahora considera a Zuckerberg un aliado y recientemente lo recibió en un almuerzo en la Casa Blanca. Aunque Trump todavía no ha respaldado a ningún candidato en la segunda vuelta brasileña, como sí ha hecho en otras elecciones en todo el mundo, mantuvo estrechos vínculos con Jair Bolsonaro y se reunió con Flávio Bolsonaro en el Despacho Oval. Una victoria de Bolsonaro, quien ha prometido acercar a su país a Estados Unidos, reforzaría los intentos de Trump de afirmar el dominio de Washington sobre el hemisferio occidental.

Interferencia electoral Lula, uno de los dirigentes que se resisten a la llamada “Doctrina Donroe” de Trump para la región, lleva tiempo advirtiendo sobre el riesgo de interferencia electoral en los comicios de este año. A principios de año, su gobierno denegó las visas a dos altos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos por la preocupación de que pretendieran sembrar dudas sobre el sistema de votación electrónica del país durante una visita prevista. Esta semana, el gobierno brasileño acusó al presidente argentino Javier Milei de realizar un “intento inaceptable de injerencia extranjera”, después de que sugiriera que el dirigente de izquierda podría intentar robarse las elecciones. VER MÁS: Así cerraron las encuestas por intención de voto para presidente en Brasil Es poco probable que Lula cuestione los resultados electorales si Bolsonaro se impone el domingo, aunque podría atribuir parcialmente su derrota a las condiciones desiguales que generan las empresas de redes sociales, según un funcionario del gobierno que pidió no ser identificado al hablar del tema.

Lea más en Bloomberg.com

¿Te gustó esta nota? Compártela: